GOBIERNO

Publicado 06/02/2026

Acuerdo entre Argentina y Estados Unidos: cuáles son los puntos centrales para la industria tech

El nuevo Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproca (ARTI) firmado entre la Argentina y Estados Unidos no es un tratado comercial tradicional. Detrás del lenguaje técnico y jurídico, el texto introduce definiciones clave sobre tecnología, datos, plataformas digitales, infraestructura crítica y propiedad intelectual que tendrán impacto directo en cómo el país se inserta en la economía digital global.
Compartir
Compartir por Facebook Compartir por WhatsApp Compartir por X Compartir por Telegram

El nuevo Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproca (ARTI) firmado entre la Argentina y Estados Unidos no es un tratado comercial tradicional. Detrás del lenguaje técnico y jurídico, el texto introduce definiciones clave sobre tecnología, datos, plataformas digitales, infraestructura crítica y propiedad intelectual que tendrán impacto directo en cómo el país se inserta en la economía digital global.

Uno de los ejes centrales del ARTI es el comercio digital. El acuerdo establece que la Argentina no podrá aplicar impuestos ni medidas discriminatorias contra servicios digitales de origen estadounidense, ni imponer aranceles a las transmisiones electrónicas, como contenidos digitales, software o servicios basados en la nube.

Esto otorga previsibilidad a empresas de tecnología, plataformas digitales y proveedores de software, y reduce la incertidumbre regulatoria para un sector que hoy es clave en el comercio internacional. Para las grandes compañías tecnológicas, pero también para startups y empresas locales integradas a cadenas globales, el mensaje es claro: las reglas del negocio digital quedan protegidas.

 

 

Otro punto estratégico del acuerdo es el tratamiento de los datos. El ARTI compromete a la Argentina a permitir la transferencia transfronteriza de datos hacia Estados Unidos y a evitar exigencias de localización forzada. Este punto es central para el desarrollo de nteligencia artificial, servicios en la nube, data centers y exportación de servicios basados en datos.

En un contexto global donde los datos son el insumo crítico de la economía digital, el acuerdo posiciona a la Argentina como un país más integrado a los flujos internacionales de información, aunque también reduce el margen para políticas de soberanía digital más restrictivas.

 

 

Infraestructura digital y telecomunicaciones: la seguridad como criterio

El texto del acuerdo incorpora compromisos explícitos sobre infraestructura crítica de comunicaciones, incluyendo redes móviles, sistemas satelitales y cables de transmisión.

Argentina se compromete a priorizar proveedores tecnológicos que no representen riesgos para la seguridad ni para la propiedad intelectual, en línea con el enfoque estadounidense de “proveedores confiables”. Aunque el acuerdo no menciona países ni empresas específicas, el impacto es evidente: las decisiones sobre 5G, futuras redes y equipamiento estratégico tendrán criterios geopolíticos y de seguridad tecnológica.

El ARTI también empuja la digitalización del comercio y del Estado. El acuerdo promueve trámites aduaneros digitales, documentación electrónica transferible, reconocimiento de firmas digitales y protección de datos comerciales sensibles.

Esto apunta a reducir costos logísticos y modernizar procesos, pero también abre oportunidades para empresas de tecnología aplicadas al comercio exterior, la logística y el govtech.

 

 

Propiedad intelectual: señales para la economía del conocimiento

En materia de propiedad intelectual, el acuerdo refuerza estándares de protección para innovaciones tecnológicas, software y contenidos digitales. Además, prohíbe la transferencia forzada de tecnología o de código fuente, una cláusula clave para empresas que desarrollan productos de alto valor agregado.

Para sectores como software, biotecnología, IA y servicios basados en conocimiento, el mensaje es positivo: mayor protección legal y previsibilidad. Al mismo tiempo, el Estado argentino asume el compromiso de actualizar marcos regulatorios que hoy son observados críticamente por Estados Unidos.

En conjunto, el ARTI consolida a la Argentina dentro de la arquitectura tecnológica occidental, con reglas claras para datos, plataformas y servicios digitales. Esto puede facilitar inversiones, integración global y desarrollo de sectores intensivos en conocimiento.

El acuerdo con Estados Unidos no solo ordena el comercio, sino que define cómo, con quién y bajo qué reglas la Argentina se integra a la economía digital del siglo XXI. Para un país que busca crecer a partir de la tecnología y el conocimiento, el ARTI es una oportunidad relevante, aunque no exenta de debates sobre soberanía, regulación y estrategia de largo plazo.