INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Publicado 04/02/2026

Argentina adopta IA en lo personal, pero las empresas no acompañan: solo el 43% la integra en serio

La Inteligencia Artificial (IA) ya es parte del día a día de millones de argentinos, pero su adopción no logra consolidarse dentro de las organizaciones. Esa es la principal conclusión del Monitor Nacional de Inteligencia Artificial 2025, elaborado por Taquion Group junto a RESTART, iplan y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que expone una brecha creciente entre el uso individual y la transformación empresarial.
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La Inteligencia Artificial (IA) ya es parte del día a día de millones de argentinos, pero su adopción no logra consolidarse dentro de las organizaciones. Esa es la principal conclusión del Monitor Nacional de Inteligencia Artificial 2025, elaborado por Taquion Group junto a RESTART, iplan y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que expone una brecha creciente entre el uso individual y la transformación empresarial.

 

Según el relevamiento, 6 de cada 10 argentinos utilizan herramientas de IA en su vida personal, y 7 de cada 10 usuarios aseguran que les resulta muy o bastante efectiva para mejorar su productividad diaria. Sin embargo, ese entusiasmo no se traduce en cambios estructurales en el ámbito laboral.

Los datos son claros: solo el 43% de los trabajadores afirma que su empresa usa IA, y apenas un 6% señala que está implementada de manera amplia. En la mayoría de los casos, la adopción se limita a pruebas aisladas, usos básicos o a algunas áreas puntuales, sin impacto real en los procesos centrales del negocio.

La IA genera productividad real cuando se integra en los procesos operativos de la organización. Ahí es donde los resultados se vuelven concretos”, explica Hernán Mazzeo, CTO de RESTART. Para el especialista, muchos proyectos fracasan no por falta de tecnología, sino por errores en la implementación.

 

 

 

Procesos manuales y falta de liderazgo

El Monitor revela que el principal “dolor” dentro de las empresas sigue siendo analógico. Los propios empleados identifican como mayores problemas los procesos manuales que consumen tiempo y la falta de innovación, ambos con el 16% de las menciones.

A esto se suma un dato preocupante: uno de cada tres trabajadores afirma que la dirección de su empresa rara vez o nunca habla de IA, lo que indica que la temática todavía no está instalada como prioridad estratégica en los niveles de decisión.

Para Mazzeo, esta combinación explica por qué tantos intentos quedan a mitad de camino:

Las organizaciones suelen arrancar por donde es más fácil comprar y no por donde es más urgente cambiar. Se adquiere una licencia, se hace una prueba aislada y se espera que la magia ocurra sola. Sin rediseñar procesos, capacitar equipos y definir indicadores claros, la IA termina siendo solo un experimento”.

 

 

 

Proyectos que no llegan a destino

El estudio confirma esa percepción desde la voz de los empleados. Más de dos tercios afirma que su empresa nunca intentó implementar IA o abandonó los proyectos antes de consolidarlos. Entre quienes sí atravesaron experiencias fallidas, las principales causas fueron la mala integración con sistemas existentes, la falta de resultados concretos y la complejidad para implementar las soluciones.

 

Las barreras más mencionadas tampoco son estrictamente tecnológicas:

21%: no saber cómo integrar la IA en los procesos

20%: falta de conocimiento técnico

12%: ausencia de herramientas adecuadas para su rubro

 

El mapa que surge apunta más a problemas de diseño organizacional, cultura y liderazgo que a limitaciones técnicas.

 

 

 

Dónde ya se usa IA y dónde está la oportunidad

Entre quienes ya utilizan IA en su trabajo, los principales usos aparecen en:

 

Marketing y comunicación (40%)

Análisis de datos y reportes (31%)

Atención al cliente mediante chatbots o asistentes (30%)

Desarrollo de productos y servicios (27%)

 

En contraste, áreas como administración, logística, finanzas y recursos humanos muestran niveles mucho más bajos de adopción, pese a su alto potencial de automatización.

 

 

 

El riesgo de no moverse a tiempo

La encuesta —realizada online a 1.301 personas mayores de 18 años con acceso a internet, entre el 4 y el 16 de noviembre de 2025— también mide la percepción de futuro.

Casi la mitad de los encuestados cree que su organización podrá seguir existiendo dentro de cinco años sin adoptar IA, pero un 23% lo duda y un 11% considera que quedará obsoleta. El temor es más fuerte en sectores intensivos en conocimiento como marketing, servicios profesionales, energía y minería.

Desde RESTART advierten que el problema se agrava por la falta de métricas: el 44% de las organizaciones no mide ningún KPI específico de adopción de IA y más de la mitad no calcula el retorno de inversión.

Sin indicadores, la IA queda en el terreno de las percepciones. Cuando se ponen números —tiempo ahorrado, errores reducidos, impacto en ventas o satisfacción del cliente— la conversación deja de ser tecnológica y pasa a ser estratégica”, concluye Mazzeo.

El mensaje final del Monitor es contundente: la sociedad argentina ya validó la utilidad de la IA en lo personal. Ahora, el desafío es que las empresas aceleren y conviertan esa adopción masiva en un nuevo estándar operativo, antes de que la brecha se vuelva irreversible.