El incidente fue reportado por la empresa de ciberseguridad Malwarebytes, que detectó la circulación de bases de datos vinculadas a cuentas de Instagram pertenecientes a distintos países.

De acuerdo con los reportes disponibles, los datos comprometidos incluirían: nombres de usuario, direcciones de correo electrónico, números de teléfono y direcciones físicas parciales asociadas a los perfiles.
Un punto clave es que no se habrían filtrado contraseñas. Sin embargo, especialistas advierten que este tipo de información es suficiente para llevar adelante ataques de ingeniería social, estafas dirigidas (phishing) y campañas de suplantación que imitan comunicaciones oficiales de la plataforma.

La ausencia de contraseñas no elimina el peligro. Con correos, teléfonos y nombres de usuario, los atacantes pueden: enviar mensajes falsos simulando alertas de seguridad de Instagram, pedir verificaciones urgentes con enlaces maliciosos y cruzar datos con otras filtraciones para reconstruir identidades digitales completas.
Este tipo de ataques suele ser más efectivo que el hackeo tradicional, porque explota la confianza del usuario.
Desconfiar de mensajes que pidan acciones urgentes o datos personales
No hacer clic en enlaces enviados por mail, SMS o mensajes privados
Activar o reforzar la autenticación de dos factores
Revisar qué aplicaciones de terceros tienen acceso a la cuenta