La web que conocíamos está siendo reescrita por agentes de IA
Según Blumofe, la web tradicional basada en páginas, enlaces, menús y formularios está siendo reemplazada por interfaces construidas alrededor de agentes de IA. Estos sistemas no solo responderán consultas, sino que anticiparán necesidades y actuarán en nombre del usuario.
No se trata del fin de internet, sino de su reinversión profunda. Así como la era punto-com dio origen a toda una industria de diseño y desarrollo web, el nuevo ciclo abrirá una economía centrada en el diseño, despliegue y gestión de agentes de IA. El interrogante es quiénes liderarán esa transición y quiénes quedarán rezagados.

El fin de la búsqueda tal como la conocemos
Durante más de dos décadas, “googlear” fue sinónimo de buscar información. Para Blumofe, ese modelo está llegando a su límite. En 2026, la búsqueda basada en resultados y clics será desplazada por interfaces conversacionales de IA, que funcionarán como la nueva puerta de entrada a internet.
Este cambio implica una transformación profunda para empresas y creadores de contenido: ya no alcanzará con competir por SEO, sino que será clave ser visibles dentro de los sistemas de IA que sintetizan y responden directamente a los usuarios.
Publicidad paga dentro de la IA: un paso inevitable
Si la búsqueda web generó durante décadas un negocio multimillonario de anuncios pagos, la IA seguirá el mismo camino. Blumofe es claro: la publicidad llegará a los resultados generados por IA. La discusión no es si ocurrirá, sino cuándo y bajo qué formato.
En el corto plazo, los principales modelos de lenguaje comenzarán a experimentar con posicionamiento pago, reescribiendo una vez más las reglas del ecosistema publicitario digital.

La IA empresarial: del entusiasmo al desencanto, y de ahí al aprendizaje
El diagnóstico sobre 2025 es contundente: el 95% de los proyectos de IA empresarial fracasaron. Muchas organizaciones generaron grandes volúmenes de contenido sin valor real, un fenómeno que Blumofe denomina workslop (trabajo basura).
Sin embargo, 2026 marcará un punto de inflexión. Las empresas empezarán a aplicar IA de manera más efectiva, apoyándose en modelos de lenguaje especializados y soluciones diseñadas para resolver problemas concretos de negocio, en lugar de usar modelos genéricos para todo.
Deuda de IA y crédito de IA: la nueva brecha corporativa
Blumofe advierte sobre la aparición de una nueva forma de pasivo: la deuda de IA. Las empresas que no aprendan a utilizar la IA de forma productiva quedarán atrapadas en procesos ineficientes y resultados negativos.
En contraste, aquellas que construyan crédito de IA —uso estratégico, medible y alineado con objetivos reales— obtendrán ventajas competitivas decisivas en los próximos años.

El ocaso de los LLM gigantes y el ascenso de los modelos pequeños
Uno de los pronósticos más fuertes apunta al declive de los grandes modelos de lenguaje de propósito general (LLM) en el ámbito empresarial. En su lugar, crecerá el uso de modelos pequeños y especializados (SLM), autoalojados y diseñados para tareas específicas.
Estos sistemas son más baratos, más eficientes y más confiables, y evitan los altos costos por token de los grandes proveedores. Incluso NVIDIA ya define a los SLM como “el futuro de la IA agéntica”. Para Blumofe, el mensaje es claro: los ganadores no serán los modelos más grandes, sino los más eficientes.
Un 2026 que redefine internet
Las proyecciones de Akamai dibujan un escenario en el que la IA deja de ser un complemento para convertirse en la capa central de la economía digital. Web, búsqueda, publicidad y empresa se reorganizan alrededor de agentes inteligentes, modelos especializados y nuevas reglas de visibilidad y productividad.
Más que un desafío tecnológico, se trata de una decisión estratégica: entender a tiempo cómo se está reescribiendo internet.
Próximo paso claro: seguir de cerca cómo las grandes plataformas empiezan a integrar publicidad, búsqueda y agentes de IA, y evaluar qué lugar pueden ocupar los medios, las empresas y los Estados en ese nuevo ecosistema.