La operación satisface requisitos legales estadounidenses y crea una nueva entidad con mayoría accionaria de capital estadounidense, obligando a la empresa china ByteDance a reducir drásticamente su participación directa en la operación norteamericana.
La controversia se remonta a 2024, cuando el Congreso de Estados Unidos aprobó una ley que obligaba a TikTok a vender o separar sus operaciones estadounidenses bajo la amenaza de una prohibición total por razones de seguridad nacional, legislación que fue posteriormente respaldada por la Corte Suprema tras disputas legales sobre constitucionalidad y libertad de expresión.

Tras varios aplazamientos y prórrogas de plazos por parte de la administración estadounidense, el proceso de reestructuración finalmente cerró con una transacción que satisface a los reguladores, al menos en términos formales.
La operación consiste en la creación de una nueva sociedad denominada TikTok USDS Joint Venture LLC, que tendrá la responsabilidad de administrar los datos, algoritmos, contenidos y la seguridad del software para los cerca de 200 millones de usuarios estadounidenses de la plataforma.

La estructura accionaria de la nueva entidad se encuentra configurada de la siguiente manera: inversionistas estadounidenses y aliados internacionales ostentan el 80,1% del capital social.
Dentro de este bloque accionario predominante, se identifican tres accionistas con participaciones estratégicas: Oracle, empresa tecnológica estadounidense líder en la provisión de infraestructura de nube y servicios de seguridad; Silver Lake, firma global de capital privado con especialización en el sector tecnológico; y MGX, firma de inversión con sede en Abu Dhabi, enfocada en inversiones estratégicas en tecnología.
Cada uno de estos tres accionistas controladores principales detiene aproximadamente el 15% del capital social de TikTok USDS JV.
La porción restante dentro de este 80,1% se encuentra representada por diversos fondos de inversión y entidades financieras, entre las que se destacan: Dell Family Office, vinculado a la familia de Michael Dell; Alpha Wave Partners; NJJ Capital, estructura de inversión del empresario Xavier Niel; y otros vehículos de inversión. ByteDance, la matriz china, conserva una participación minoritaria del 19,9%, cifra que se encuentra por debajo del umbral máximo permitido por la legislación estadounidense para mantener influencia directa desde el extranjero.

Gobierno corporativo y dirección ejecutiva
La gobernanza de la nueva compañía fue diseñada para satisfacer los requerimientos del Gobierno de Estados Unidos. El directorio está compuesto por siete miembros con mayoría estadounidense, incluyendo representantes de los principales inversionistas y ejecutivos técnicos.
Entre los puestos ejecutivos clave:

La creación de TikTok USDS JV responde a preocupaciones regulatorias sobre la posible explotación de datos de usuarios estadounidenses por parte del Estado chino o actores externos. La estructura accionaria y gobernanza buscan garantizar:

Implicancias geo-políticas y de mercado
La transacción representa una combinación de intereses comerciales, políticos y estratégicos. Por un lado, evita la desaparición de TikTok del mercado estadounidense —uno de los más valiosos en términos de publicidad digital— estimado en ingresos que rondan USD 14.000 millones anuales solo por publicidad local.
Por otro lado, consagra una nueva forma de “neutralización regulatoria” para aplicaciones de propiedad extranjera: la conformación de estructuras mayoritariamente locales que puedan mitigar preocupaciones de seguridad nacional sin recurrir a prohibiciones absolutas. Esto podría sentar precedentes para otros servicios digitales globales con raíces fuera de Estados Unidos.

La finalización del acuerdo para la nueva composición accionaria de TikTok en Estados Unidos marca un hito en la intersección entre regulación tecnológica, seguridad nacional y negocios globales.
La plataforma, cuya influencia social y cultural va mucho más allá de su modelo de negocio, ahora opera bajo una estructura híbrida que combina capital estadounidense mayoritario con participación minoritaria de su empresa matriz china.
Si bien ha evitado un veto, el nuevo esquema accionarial también genera desafíos futuros en términos de gobernanza, autonomía tecnológica y competitividad en la era de la rivalidad tecnológica entre grandes potencias.
Con información de Axios, The Verge y The Washington Post.