El cambio se apoya en la Deep Seabed Hard Mineral Resources Act de 1980, una norma que habilita a la NOAA a otorgar licencias a compañías estadounidenses para explorar y eventualmente recuperar minerales en el lecho marino. De acuerdo con la cobertura de Reuters, la novedad clave es la consolidación y aceleración de trámites, lo que permitiría pasar más rápido de la exploración a permisos con potencial comercial .
Detrás de la medida hay una motivación estratégica explícita. Funcionarios citados por Reuters y otros medios financieros señalan que Washington busca reducir la dependencia de cadenas de suministro dominadas por China, especialmente en minerales críticos para baterías, electrónica avanzada y tecnologías de la transición energética .

Unilateralismo y tensión con el marco internacional
El anuncio llega en un momento sensible del debate global. La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA) todavía discute el llamado mining code, el conjunto de reglas que debería regular la explotación comercial en aguas internacionales. Reuters subraya que el avance estadounidense presiona ese proceso multilateral, al habilitar permisos bajo legislación nacional mientras el marco global sigue inconcluso .
A esto se suma un dato político clave: Estados Unidos no ha ratificado la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS). Esa decisión histórica vuelve a cobrar relevancia ahora, porque deja a Washington fuera del régimen que muchos países consideran la base jurídica para regular la minería en alta mar, un punto que distintos analistas internacionales volvieron a remarcar tras el anuncio .
Las críticas ambientales también ganaron espacio en la cobertura internacional. Organizaciones y científicos citados por Reuters y medios especializados advierten que la minería en aguas profundas puede generar impactos irreversibles en ecosistemas poco estudiados, desde la alteración de sedimentos hasta efectos en cadenas tróficas marinas, y cuestionan que la aceleración de permisos vaya por delante de la evidencia científica disponible .
Minerales críticos y disputa tecnológica
El interés económico detrás de la minería submarina se centra en los nódulos polimetálicos, que contienen minerales como níquel, cobre y cobalto, considerados estratégicos para baterías, vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento energético. Reuters recuerda que estos insumos son parte central de la competencia tecnológica global y del debate sobre seguridad industrial en Estados Unidos .
Por ahora, sin embargo, el anuncio tiene más peso como señal regulatoria y geopolítica que como salto inmediato de producción. La propia cobertura periodística destaca que los desafíos técnicos, ambientales y financieros siguen siendo enormes antes de que la minería en aguas profundas alcance una escala comercial significativa .