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NUEVAS TECNOLOGÍAS

Publicado 23/01/2026

Cercas virtuales: la tecnología que redefine el manejo del ganado y abre una oportunidad para la ganadería argentina

La ganadería empieza a incorporar una herramienta que hasta hace poco parecía ciencia ficción: cercas virtuales que permiten controlar el movimiento del ganado sin alambrados físicos. Basadas en GPS, conectividad y software, estas soluciones ya son promovidas por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) como una alternativa viable para el manejo moderno de pasturas. En la Argentina, donde conviven grandes extensiones productivas, desafíos de infraestructura y presión creciente por prácticas sustentables, la tecnología empieza a ganar relevancia estratégica.
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La ganadería empieza a incorporar una herramienta que hasta hace poco parecía ciencia ficción: cercas virtuales que permiten controlar el movimiento del ganado sin alambrados físicos. Basadas en GPS, conectividad y software, estas soluciones ya son promovidas por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) como una alternativa viable para el manejo moderno de pasturas. En la Argentina, donde conviven grandes extensiones productivas, desafíos de infraestructura y presión creciente por prácticas sustentables, la tecnología empieza a ganar relevancia estratégica.

El sistema funciona mediante collares inteligentes con GPS colocados en los animales. A partir de límites virtuales definidos por el productor desde una aplicación, el collar emite una señal sonora de advertencia cuando el animal se aproxima al perímetro y, de persistir el avance, aplica una estimulación eléctrica breve y controlada. Con el entrenamiento, el ganado aprende a responder principalmente al sonido, reduciendo el uso del estímulo físico.

Según el Natural Resources Conservation Service (NRCS) del USDA, una de las principales ventajas del sistema es la flexibilidad: los límites pueden modificarse en tiempo real, sin mover un solo poste. Para un país como la Argentina —con campos extensos en la Patagonia, el NOA, el NEA y zonas mixtas de la región pampeana— esto representa una herramienta concreta para optimizar el uso del forraje, proteger áreas sensibles y reducir costos operativos.

 

 

En regiones como la Patagonia, donde el alambrado tradicional implica altos costos de instalación y mantenimiento, la cerca virtual aparece como una solución especialmente atractiva. También lo es para sistemas ganaderos que operan sobre terrenos irregulares, zonas de monte o áreas con restricciones ambientales, donde el control preciso del pastoreo es clave para evitar la degradación del suelo.

 

El enfoque ambiental es otro punto central. La eliminación de cercas físicas facilita la circulación de fauna silvestre, un tema sensible en varias provincias argentinas, y permite proteger cursos de agua, humedales y áreas en recuperación. Además, el pastoreo dirigido puede utilizarse como herramienta para control de malezas o reducción de material combustible, una dimensión cada vez más relevante en un contexto de incendios rurales recurrentes.

 

 

No obstante, el propio informe del USDA advierte que la tecnología no es una solución universal. La cerca virtual no reemplaza la gestión activa del productor y no resulta adecuada para esquemas de pastoreo muy intensivos con parcelas pequeñas. En el caso argentino, la conectividad rural aparece como un factor determinante: en zonas con baja cobertura celular, el consumo de batería de los collares aumenta y el sistema pierde eficiencia. Por ese motivo, se recomienda mantener cercas físicas perimetrales como respaldo.

 

 

La adopción local también plantea desafíos regulatorios y de política pública. La disponibilidad de conectividad, el acceso a financiamiento, la capacitación técnica y la articulación con organismos como el INTA serán claves para escalar la tecnología. En ese sentido, las cercas virtuales se inscriben en una agenda más amplia de agricultura de precisión, donde la digitalización del agro empieza a cruzarse con objetivos productivos, ambientales y territoriales.

Para la Argentina, el alambrado invisible no es solo una innovación tecnológica: es una señal de hacia dónde se mueve la ganadería global. Menos infraestructura física, más datos, decisiones en tiempo real y una gestión más fina del territorio. En un país que busca aumentar productividad sin resignar sustentabilidad, la cerca virtual aparece como una oportunidad concreta para modernizar uno de sus sectores estratégicos.