INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Publicado 29/10/2025

Ocho de cada diez empresas argentinas no encuentran talentos en IA

Inteligencia Artificial y talento: el problema no es de escasez, sino de preparación cultural y transformación.
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Inteligencia Artificial y talento: el problema no es de escasez, sino de preparación cultural y transformación.

La inteligencia artificial está transformando el mundo del trabajo a una velocidad sin precedentes. Sin embargo, mientras las empresas invierten millones en tecnología, el desafío más urgente no parece estar en los algoritmos, sino en las personas.

 

 

Según el Informe del Mercado Laboral Argentino 2025 de Adecco, 8 de cada 10 empresas en el país tienen dificultades para cubrir puestos y habilidades que demandan sus operaciones. Este problema no es local, sino global. Y esta escasez de especialistas técnicos convive con otro fenómeno más profundo: la falta de una cultura capaz de guiar la adaptación organizacional ante la irrupción de la IA.

El World Economic Forum estima que hasta el 40% de los trabajadores deberá adquirir nuevas competencias en los próximos años debido a la automatización. Pero la formación, por sí sola, no alcanza.

El verdadero riesgo no es que la IA fracase técnicamente, sino que fracase estratégicamente: que se implemente sin transformar, que se adopte sin integrar, que se invierta sin medir. El desafío está en la cultura, no solo en el código”, explica Ezequiel Kieczkier, CEO de Olivia, firma especializada en transformación organizacional.

 

 

Mientras las empresas declaran una “guerra por el talento”, los especialistas señalan que la raíz del problema está en otro lado. “No falta mano de obra: falta dirección, visión y cultura para acompañar el cambio. El talento existe, pero necesita entornos preparados para aprender, experimentar y adaptarse”, aseguran desde Olivia.

De hecho, el informe de Boston Consulting Group (BCG) refuerza esta idea: más del 75% de líderes y gerentes usa IA generativa varias veces por semana, pero entre empleados de primera línea apenas llega al 51%. La brecha surge cuando las compañías incorporan IA sin rediseñar flujos de trabajo ni modelos de liderazgo. “Las empresas que logran resultados no son las que suman más herramientas, sino las que se animan a repensar cómo trabajan”, resume Kieczkier.

La encuesta global de Gallup también revela un vacío preocupante: 44% de los empleados afirma que su organización comenzó a integrar IA, pero solo 22% asegura que exista una estrategia clara. Y apenas 30% dice que hay políticas o lineamientos sobre cómo usarla.

 

 

Muchos empleados ya utilizan IA en sus tareas, pero sin guía ni criterios. Eso no es innovación: es riesgo. La transformación requiere liderazgo, acompañamiento y propósito”, advierten desde Olivia.

El diagnóstico en este contexto parece claro: el verdadero obstáculo no está en la tecnología, sino en la capacidad de las personas y organizaciones para aprender y adaptarse.

Entrenar en IA no es suficiente. Hay que cambiar la forma en que aprendemos, colaboramos y gestionamos el cambio. La tecnología puede acelerar procesos, pero solo una cultura preparada podrá liberar todo su potencial. La pregunta ya no es qué puede hacer la Inteligencia Artificial, sino qué tan preparados estamos para trabajar con ella”, concluyen desde Olivia.