
El Decreto 49/2025 estableció un arancel del 0% para vehículos eléctricos e híbridos, con un cupo anual de 50.000 unidades por cinco años. Esta medida detonó la llegada masiva de marcas chinas —BYD, BAIC, Geely, JMEV— que redefinieron el panorama local con modelos más accesibles.
El auto eléctrico más barato del mercado argentino es el JMEV Easy 3 a $26.838.000, mientras que el bestseller BYD Dolphin Mini cuesta $32.645.800. En contexto: para comprarlo destinando el 100% del salario, un trabajador del sector privado formal necesitaría aproximadamente 18,6 sueldos netos.

Los cargadores se concentran masivamente en Buenos Aires, AMBA y algunos corredores específicos, dejando enormes regiones del país con cobertura muy limitada. En el interior del país, la red es aún muy limitada y viajar largas distancias requiere planificación exhaustiva.
Los estacioneros esperan que el aumento del parque automotor eléctrico en 2026 sea el disparador para inversiones en cargadores rápidos, pero el negocio todavía no ofrece señales claras de rentabilidad. La falta de definiciones sobre costos, tarifas y recupero de capital mantiene a la mayoría en postura expectante.

Aunque BYD y otras marcas chinas bajaron precios internacionalmente, los eléctricos continúan siendo inaccesibles para gran parte de la población. El costo operativo puede ser significativamente menor —un auto eléctrico puede costar entre $3.000 y $6.000 cada 100 km versus $20.000-$35.000 de un naftero—, pero el contexto económico argentino reduce la capacidad de inversión inicial.

Durante 2025, los vehículos 100% eléctricos mostraron un crecimiento del 126,7%, con marcada preponderancia de modelos chinos que están redefiniendo el panorama local. China no solo domina la producción de vehículos, sino toda la cadena: baterías, componentes críticos, software y electrónica.
Argentina posee litio, pero el verdadero valor agregado global está en refinación, fabricación de celdas y baterías terminadas —áreas donde no tiene desarrollo industrial significativo.

En el contexto latinoamericano, Argentina alcanzó 12.583 unidades de vehículos electrificados en el primer trimestre de 2026, posicionándose como uno de los mercados de mayor crecimiento relativo. Sin embargo, todavía representan una porción pequeña dentro del mercado total de autos 0km.
El 92% de los vehículos electrificados vendidos son híbridos, no eléctricos puros —una señal clara de que los consumidores argentinos adoptan la electromovilidad con escepticismo, principalmente por limitaciones de infraestructura y financiamiento.
El verdadero desafío será determinar si el país logra transformar este crecimiento inicial en una transición estructural sostenible, o si la electromovilidad termina limitada a nichos de altos ingresos con carga domiciliaria mientras el resto del país sigue esperando estaciones de carga que permitan viajes largos sin ansiedad de autonomía.