EDUCACIÓN

Publicado 27/04/2026

San Luis suma tecnología de última generación para fortalecer la investigación científica argentina

Una gestión conjunta entre el CONICET y la Universidad Nacional de San Luis permitirá trasladar desde Estados Unidos un laboratorio completo especializado en fisicoquímica de superficies. El equipamiento llega al Instituto de Física Aplicada de San Luis y podría tener aplicaciones en la industria, la salud y el desarrollo de nuevos materiales.
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Una gestión conjunta entre el CONICET y la Universidad Nacional de San Luis permitirá trasladar desde Estados Unidos un laboratorio completo especializado en fisicoquímica de superficies. El equipamiento llega al Instituto de Física Aplicada de San Luis y podría tener aplicaciones en la industria, la salud y el desarrollo de nuevos materiales.

Una gestión conjunta entre el CONICET y la UNSL permite el traslado del laboratorio completo del investigador Wilfred T. Tysoe al INFAP de San Luis. Foto: CONICET San Luis.

 

El sistema científico argentino sumará tecnología de alto nivel en San Luis. A partir de una gestión conjunta entre el CONICET y la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), el equipamiento del Laboratorio de Fisicoquímica de Superficies del investigador Wilfred T. Tysoe, referente internacional de la Universidad de Wisconsin-Milwaukee, será trasladado a la Argentina.

El destino será el Instituto de Física Aplicada de San Luis (INFAP, CONICET-UNSL), donde la incorporación permitirá fortalecer la infraestructura científica local y ampliar las capacidades de investigación en un área estratégica: el estudio de las superficies de los materiales.

La gestión fue coordinada por Octavio Furlong, investigador del CONICET en el INFAP, con la colaboración de Carlos Fabián Sosa Flores, miembro de la Carrera del Personal de Apoyo del CONICET en el mismo instituto.

Según explicó Furlong, la llegada de estos equipos permitirá contar con uno de los laboratorios de superficies más importantes de la región. El investigador remarcó que, si bien en Argentina existen otros espacios con equipamiento vinculado a esta área, el potencial que tendrá San Luis una vez finalizada la instalación será diferencial.

 

Microscopio de sonda de barrido (AFM/STM) de ultra alto vacío (Laboratorio de Fisicoquímica de Superficies del Prof. Tysoe en Milwaukee). Foto: gentileza investigador.

 

Qué tecnología llegará al INFAP

El equipamiento incluye sistemas de ultra alto vacío, una tecnología que permite reducir la presión dentro de una cámara hasta niveles prácticamente nulos. Esto hace posible realizar mediciones y experimentos sin presencia de aire, en condiciones de limpieza extrema.

Este tipo de infraestructura permite aplicar técnicas analíticas sobre las primeras capas atómicas que recubren los materiales sólidos. En otras palabras, permite estudiar con gran precisión sus superficies y determinar sus propiedades físicas y químicas.

El dato es clave porque todos los materiales interactúan con otros materiales o con el ambiente a través de sus superficies. Por eso, comprender qué ocurre en esas capas externas resulta fundamental para explicar numerosos procesos científicos e industriales.

 

Finalización del proceso de carga del equipamiento en los contenedores previo a comenzar su reccorrido a San Luis (Dr. Octavio Furlong, Prof. Wilfred Tysoe y CPA Carlos Sosa) Foto: gentileza investigador.

 

Aplicaciones para la industria, la salud y los materiales

La tecnología que llegará a San Luis no solo tiene valor académico. También puede abrir nuevas posibilidades para procesos industriales y desarrollos aplicados.

Entre los usos posibles, Furlong señaló que estos equipos podrían ayudar a estudiar formas de reducir la generación de calor y la pérdida de energía por fricción en sistemas mecánicos con piezas en movimiento, como motores o maquinaria industrial.

También podrían aportar herramientas para combatir la corrosión, un problema que afecta la vida útil de componentes metálicos, genera pérdidas económicas y puede implicar riesgos de seguridad en distintas actividades productivas.

Otro campo de aplicación está vinculado a la salud. El estudio de superficies puede contribuir al desarrollo de materiales con mayor biocompatibilidad, por ejemplo en implantes médicos, donde es necesario que los materiales interactúen correctamente con el organismo.

 

El aporte de Wilfred T. Tysoe a la ciencia argentina

La llegada de este laboratorio también se inscribe en una relación científica de larga trayectoria entre Wilfred T. Tysoe y la comunidad académica argentina.

Tysoe fue una figura clave en la proyección internacional de la ciencia nacional a través de los Simposios y Escuelas de San Luis sobre Superficies, Interfaces y Catálisis, que reunieron a especialistas de distintos países y posicionaron a la Argentina como un punto de referencia regional en esta área.

Su aporte también fue relevante para fortalecer infraestructura científica en el país. Participó en la recuperación de un espectrómetro de fotoelectrones de rayos X en el Laboratorio de Fisicoquímica de Superficies de San Luis, que había quedado fuera de funcionamiento tras la crisis de 2001. Además, facilitó la llegada de un microscopio de fuerza atómica al INIFTA, en La Plata.

Ahora, cerca de su jubilación en Estados Unidos, Tysoe decidió transferir parte del equipamiento de su laboratorio de la Universidad de Wisconsin-Milwaukee al INFAP, en San Luis. La iniciativa permitirá ampliar de manera significativa las capacidades experimentales argentinas en química de superficies y triboquímica.

 

Equipo de ultra alto vacío (Laboratorio de Fisicoquímica de Superficies del Prof. Tysoe en Milwaukee). Foto: gentileza investigador.

 

Una relación científica de más de tres décadas

Furlong contó que fue uno de los estudiantes argentinos de la UNSL que realizaron su doctorado y posdoctorado con Tysoe entre 2003 y 2010. Ese vínculo académico se transformó con los años en una relación científica sostenida, con visitas frecuentes del investigador estadounidense a San Luis.

Sin embargo, la relación de Tysoe con el INFAP es todavía más antigua: comenzó hace más de 30 años a través de Giorgio Zgrablich, fundador y primer director del instituto.

Por eso, la transferencia del laboratorio no aparece como un hecho aislado, sino como el resultado de una cooperación científica de largo plazo. Para el sistema científico argentino, representa una oportunidad concreta: incorporar equipamiento de alto valor, fortalecer capacidades locales y proyectar desde San Luis nuevas investigaciones con impacto académico, industrial y tecnológico.