EDUCACIÓN

Publicado 31/03/2026

Países Bajos restringe celulares en escuelas y ya ve resultados: menos distracciones y más convivencia

Desde 2024, el gobierno de Países Bajos impulsa limitar el uso de celulares, tablets y relojes inteligentes en las aulas. Docentes y alumnos ya reportan mejor atención, más interacción social y menos dependencia de las pantallas.
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Desde 2024, el gobierno de Países Bajos impulsa limitar el uso de celulares, tablets y relojes inteligentes en las aulas. Docentes y alumnos ya reportan mejor atención, más interacción social y menos dependencia de las pantallas.

La relación entre jóvenes y tecnología está en el centro del debate educativo global. En ese contexto, Países Bajos avanzó con una medida concreta: restringir el uso de dispositivos con acceso a internet dentro de las escuelas.

La política, implementada en enero de 2024, busca reducir las distracciones en el aula y mejorar la dinámica educativa. Aunque no se trata de una prohibición absoluta en todos los casos, sí establece un marco claro: los dispositivos deben quedar fuera del uso cotidiano durante las clases.

Según reportes difundidos por BBC Mundo, los efectos comenzaron a notarse rápidamente. Profesores aseguran que los alumnos están más concentrados, participan más en clase y recuperan formas de interacción cara a cara que se habían debilitado con el uso intensivo del celular.

 

 

Entre los propios estudiantes, la percepción también cambió. Si bien al principio hubo resistencia, varios reconocen que la medida permitió estar más presentes en el aula y en los recreos, donde ahora la socialización no está mediada por pantallas.

Además, se registran cambios en el clima escolar: menos exposición en redes, menos conflictos vinculados a la viralización de contenidos y mayor privacidad entre los alumnos.

Sin embargo, el debate está lejos de cerrarse. Algunos especialistas advierten que el problema no es solo el uso de dispositivos en la escuela, sino el consumo digital fuera de ella, donde no hay regulación efectiva.

 

 

En paralelo, comienza a discutirse un paso más ambicioso: limitar el acceso a redes sociales en menores, una medida que abre interrogantes sobre libertad, control y el rol del Estado en la vida digital.

Lo que muestra el caso de Países Bajos es que intervenir sobre el uso de la tecnología en el aula puede generar mejoras concretas en el corto plazo, pero también plantea un desafío mayor: cómo educar en el uso responsable de la tecnología sin desconectar completamente a las nuevas generaciones.