Ayer, lunes 12 de mayo, el juicio entra en su undécimo día con dos declaraciones de alto voltaje: Satya Nadella, CEO de Microsoft, tomó el estrado esta mañana y testificó que Elon Musk nunca lo contactó para expresarle preocupaciones sobre las inversiones de Microsoft en OpenAI. También declaró hoy el cofundador de OpenAI Ilya Sutskever. Para hoy martes se espera la primera declaración de Sam Altman como testigo.
Todo comenzó en 2015, cuando Elon Musk, Sam Altman y Greg Brockman cofundaron OpenAI como organización sin fines de lucro con un mandato explícito: desarrollar IA de forma segura y para el beneficio de la humanidad en su conjunto. La carta fundacional de OpenAI de 2015 declaraba que la organización buscaría crear "tecnología de código abierto para el beneficio público" y que no estaba "organizada para el beneficio privado de ninguna persona."
Musk confirmó durante el juicio que nunca cumplió su compromiso de aportar mil millones de dólares, argumentando que "perdió confianza en el equipo." En su lugar, contribuyó con un total de 38 millones de dólares y abandonó la junta directiva en 2018.
La ruptura se profundizó cuando OpenAI creó en 2019 una subsidiaria con fines de lucro y atrajo inversiones masivas de Microsoft. Microsoft ha invertido más de 13 mil millones de dólares en OpenAI, incluyendo mil millones en 2019, dos mil millones en 2021 y diez mil millones en 2023. Hoy, Microsoft posee alrededor del 27% de la unidad con fines de lucro de OpenAI, con una participación valorada en aproximadamente 135 mil millones de dólares.

En 2024, Musk formalizó la demanda. El juicio comenzó el 27 de abril de 2026 y tiene prevista una duración de tres semanas. Entre los cambios que busca Musk está una orden judicial para revertir la reestructuración con fines de lucro de OpenAI, concluida en octubre. También reclama daños estimados en 134 mil millones de dólares tanto a OpenAI como a Microsoft, a quien acusa de haber facilitado el presunto incumplimiento del fideicomiso caritativo.
Elon Musk testificó que demandó a OpenAI y a dos de sus cofundadores porque considera que el giro de la startup, de una organización benéfica a una empresa con fines de lucro, es incorrecto y sienta un precedente preocupante para otros esfuerzos filantrópicos.
La defensa de OpenAI tiene una respuesta contundente. El abogado principal de OpenAI, William Savitt, argumentó ante el jurado que la demanda de Musk es, principalmente, un intento por socavar a un competidor clave de su empresa de Inteligencia Artificial, xAI, y que el propio Musk apoyó en los primeros años la reestructuración de OpenAI como entidad con fines de lucro. En palabras de Savitt ante el jurado: "Estamos aquí porque el señor Musk no salió con lo suyo en OpenAI. Eso es lo que ocurrió. Renunció diciendo que fracasarían con toda certeza. Pero mis clientes tuvieron el descaro de seguir adelante y triunfar sin él."
Semana 1: Musk combativo en el estrado
Durante sus tres días de testimonio, del 28 al 30 de abril, Musk se mostró seguro, en ocasiones irónico, y dispuesto a chocar con los abogados de la contraparte. Musk afirmó que él "tuvo la idea, el nombre, reclutó al personal clave, les enseñó todo lo que sabía y aportó toda la financiación inicial." Ante el jurado fue directo: "No está bien robar una organización benéfica. Esa es mi postura."
Musk declaró que podría haber fundado OpenAI como empresa con fines de lucro, igual que sus otras compañías, pero eligió deliberadamente crear una organización sin fines de lucro para el bien público.
El interrogatorio cruzado del abogado de OpenAI fue especialmente tenso. OpenAI presentó evidencia que, según sus abogados, demostraba que Musk quería una corporación con fines de lucro, incluyendo pruebas de que él mismo dirigió a sus asociados a registrar una corporación a nombre de OpenAI.
Un episodio reveló mucho sobre las motivaciones en juego. Musk envió un mensaje al presidente de OpenAI, Greg Brockman, el 25 de abril para tantear su interés en un acuerdo. Cuando Brockman respondió sugiriendo que ambas partes retiraran sus respectivas demandas, Musk reaccionó con dureza: "Para el final de esta semana, tú y Sam serán los hombres más odiados de América." Los abogados de OpenAI intentaron presentar esos mensajes como evidencia del verdadero motivo de Musk, pero la jueza Yvonne Gonzalez Rogers denegó la solicitud.
Semana 2: OpenAI contraataca con su propio arsenal
La segunda semana giró en torno al testimonio de Greg Brockman, quien desmontó punto por punto la narrativa de Musk. Brockman testificó que nunca hizo compromisos con Musk sobre la estructura corporativa de la empresa, y que tampoco escuchó a nadie más hacerlos. Subrayó que OpenAI sigue siendo gobernada por una organización sin fines de lucro.
Brockman también lanzó una revelación incómoda: Musk utilizó durante meses a varios empleados de OpenAI para que trabajaran gratuitamente en proyectos de Tesla, incluyendo esfuerzos para renovar el enfoque de la compañía en el desarrollo de tecnología de conducción autónoma dentro del equipo de Autopilot en 2017.

Las anotaciones del diario personal de Brockman resultaron ser un arma de doble filo. Los abogados de Musk sacaron a la luz una entrada de noviembre de 2017 en la que Brockman escribió que estaba "dispuesto a robarle la organización sin fines de lucro a [Musk] para convertirla en una B Corp sin él", y también escribió: "La historia de [Musk] será, correctamente, que no fuimos honestos con él al final sobre seguir queriendo hacer algo con fines de lucro, pero sin él."
Brockman admitió que nunca cumplió su propia promesa de donar 100,000 dólares a la entidad sin fines de lucro cuando fue fundada, y que hoy tiene una participación en la subsidiaria comercial valorada en aproximadamente 30 mil millones de dólares.
La declaración más cinematográfica de la semana llegó de parte de Shivon Zilis, ex miembro de la junta de OpenAI y madre de cuatro hijos de Musk. Zilis reveló que Musk intentó reclutar al CEO de OpenAI, Sam Altman, para liderar un nuevo laboratorio de Inteligencia Artificial dentro de Tesla, su empresa de vehículos eléctricos. La misma persona que hoy acusa a Altman de traición intentó, en su momento, tenerlo de su lado.
Las ex directivas también aportaron munición para ambas partes. Helen Toner y Natasha McCauley, dos miembros de la junta de OpenAI que votaron para despedir a Altman como CEO en noviembre de 2023, testificaron que Altman era poco confiable, retenía información de la junta y a veces mentía. Una admisión que, paradójicamente, da credibilidad a algunos de los argumentos de Musk sobre la cultura de opacidad en la cúpula de OpenAI.
Nadella en el estrado: Microsoft defiende su papel
Ayer, Nadella, CEO de Microsoft, intentó desligar a su empresa de la acusación central de Musk. Nadella testificó que fue "muy orgulloso" de que Microsoft asumiera el riesgo de invertir en OpenAI cuando "nadie más estaba dispuesto" a apostar por el laboratorio incipiente. Sobre el caótico episodio del despido y reincorporación de Altman en 2023, Nadella fue crítico con el proceso: "Fue algo así como una ciudad de aficionados, en lo que a mí respecta", declaró.
El abogado de Microsoft argumentó en su declaración de apertura que la compañía no pudo haber facilitado el presunto incumplimiento del fideicomiso caritativo, señalando que Musk ya escribía en septiembre de 2020 que "OpenAI está esencialmente capturada por Microsoft", evidencia de que conocía la relación de Microsoft con la empresa años antes de presentar la demanda.
El futuro de OpenAI, en la balanza
El resultado del caso podría tener implicaciones de gran alcance para OpenAI y el ecosistema más amplio de la IA. Si Musk prevalece, la oferta pública inicial planeada por la compañía —ampliamente esperada para finales de 2026 con una valoración de alrededor de un billón de dólares— podría quedar en entredicho.
Los inversores de rondas recientes también podrían enfrentarse a la perspectiva de recuperación de fondos. Un fallo judicial a favor de Musk podría también reconfigurar el liderazgo de la compañía: Sam Altman podría verse obligado a dimitir.
El panorama financiero de OpenAI es complejo. La compañía ha cerrado varias rondas de financiación exitosas desde que Musk presentó su demanda, incluyendo una adicional de 122 mil millones de dólares a una valoración de 852 mil millones que cerró en marzo. Sin embargo, las proyecciones internas sugieren que las pérdidas podrían alcanzar alrededor de 14 mil millones de dólares solo en 2026, con pérdidas acumuladas que se esperarían superar los 44 mil millones antes de que el negocio sea rentable.
Fuentes: CNBC, Fortune, MIT Technology Review, ABC7 News, NBC News, Infobae, El Financiero y Local News Matters. Actualizado al lunes 11 de mayo de 2026.