La herramienta, que se activa manualmente desde el menú de privacidad de la aplicación, forma parte de una estrategia más amplia de Meta para reforzar la seguridad dentro de WhatsApp en un contexto donde crecieron las maniobras de fraude digital, suplantación de identidad y ataques de ingeniería social a través de llamadas y mensajes.

La función trabaja de manera simple: cuando un número desconocido intenta llamar, el teléfono no emite sonido ni vibración. Sin embargo, la llamada no desaparece. Queda registrada en la pestaña “Llamadas”, permitiendo que el usuario pueda revisarla posteriormente si considera que puede tratarse de un contacto legítimo. El objetivo es reducir interrupciones y minimizar el riesgo de que usuarios respondan impulsivamente ante intentos de fraude.
La decisión de WhatsApp llega en un momento de fuerte aumento global de estafas digitales vinculadas a servicios de mensajería y telefonía IP. En América Latina, organismos de ciberseguridad y entidades bancarias vienen alertando sobre esquemas donde delincuentes utilizan llamadas desde números desconocidos para obtener códigos de verificación, datos bancarios o acceso a cuentas personales.
La nueva opción puede activarse desde “Ajustes”, luego “Privacidad”, posteriormente “Llamadas”, y finalmente habilitando “Silenciar llamadas de números desconocidos”. La medida complementa otras herramientas recientes implementadas por la compañía, como el bloqueo de chats, la verificación en dos pasos y los controles avanzados de privacidad.
Más allá de una mejora de experiencia de usuario, la actualización refleja una tendencia más profunda dentro de las plataformas digitales: la seguridad y la gestión de identidad se están convirtiendo en elementos centrales de los servicios de comunicación. En un ecosistema donde las aplicaciones de mensajería funcionan cada vez más como infraestructura crítica de la vida cotidiana —desde operaciones bancarias hasta comunicaciones laborales—, reducir la superficie de ataque pasó a ser una prioridad estratégica para las grandes tecnológicas.
La incorporación también evidencia cómo las plataformas comienzan a trasladar parte del control al usuario. En lugar de bloquear automáticamente contactos desconocidos, WhatsApp optó por un modelo híbrido: las llamadas quedan registradas, pero desaparece la interrupción inmediata. Un enfoque que busca equilibrar privacidad, seguridad y conectividad en una aplicación utilizada por más de 2.000 millones de personas en todo el mundo.