La expansión de la inteligencia artificial está transformando el escenario mundial de la ciberseguridad. Mientras empresas y gobiernos incorporan estas herramientas para mejorar sus operaciones, los delincuentes informáticos también comienzan a utilizarlas para automatizar ataques, detectar vulnerabilidades y desarrollar nuevas modalidades de fraude digital.
Corea del Sur y Japón se encuentran entre los países que enfrentan las consecuencias de esta transformación.
Según una investigación publicada por Reuters, nueve bancos surcoreanos y dos grandes organizaciones religiosas están investigando ataques informáticos que podrían haber involucrado herramientas de inteligencia artificial.
En Japón, empresas como Daiwa Securities, SoftBank y la cadena comercial Lawson también fueron afectadas por una creciente cantidad de incidentes de seguridad.
Aunque las autoridades todavía investigan el papel específico de la inteligencia artificial en varios de estos episodios, los especialistas coinciden en que la tecnología está reduciendo las dificultades técnicas para desarrollar operaciones maliciosas.

Las estadísticas oficiales muestran un deterioro del escenario de seguridad informática.
Durante el primer semestre de 2026, Corea del Sur registró 1.236 incidentes de ciberseguridad, un incremento del 20% respecto del mismo período del año anterior.
Los datos también revelan aumentos importantes en dos modalidades de ataques:
El incremento preocupa especialmente al sector financiero, donde una vulneración informática puede comprometer datos personales, operaciones bancarias y servicios esenciales.
Una investigación de la empresa de ciberseguridad CrowdStrike identificó a un posible responsable de ataques contra entidades financieras surcoreanas.
Según la compañía, se trataría de una persona de aproximadamente 26 años ubicada presuntamente en la provincia china de Guangdong, que habría utilizado herramientas de inteligencia artificial para ejecutar parte de sus operaciones.
Entre las tecnologías identificadas aparecen ARTEX, una herramienta de pruebas de penetración automatizadas, y Claude Code, un sistema de programación asistida por inteligencia artificial.
CrowdStrike considera que el sospechoso probablemente no habría podido desarrollar una campaña de esas características sin asistencia tecnológica.
Sin embargo, la identificación del responsable y su ubicación todavía constituyen conclusiones de una investigación privada, no determinaciones judiciales.
El caso demuestra cómo herramientas desarrolladas para programación, investigación y evaluación de seguridad pueden ser utilizadas indebidamente para facilitar actividades delictivas.
La situación japonesa presenta características similares.
De acuerdo con datos de TrendAI citados por Reuters, Japón registró durante los primeros nueve meses de 2026 más incidentes de ciberseguridad que en todo 2025.
Solamente en septiembre se contabilizaron 86 incidentes, una cifra aproximadamente un 18% superior a la de agosto y un 37% mayor que la de julio.
Los expertos advierten que la inteligencia artificial permite superar algunas de las barreras que anteriormente dificultaban los ataques internacionales.
Entre ellas se encuentran las diferencias idiomáticas, la necesidad de desarrollar programas específicos y el tiempo requerido para identificar vulnerabilidades.
La automatización permite que una misma persona realice tareas que antes podían demandar equipos especializados y mayores recursos económicos.

Las consecuencias potenciales van más allá de la interrupción de los servicios.
La filtración de información personal puede facilitar campañas de phishing, suplantación de identidad y estafas financieras dirigidas a clientes.
Según Reuters, Shinhan Bank reconoció que información personal de aproximadamente 25.000 clientes había quedado comprometida, mientras que KB Kookmin Bank informó sobre la exposición de datos de 119 clientes.
La calificadora Fitch advirtió que estos episodios podrían derivar en sanciones regulatorias, compensaciones económicas y mayores inversiones en sistemas de protección.
Las autoridades surcoreanas ya impulsaron nuevas evaluaciones de seguridad en el sector financiero, mientras Japón comenzó a coordinar medidas adicionales de prevención.
El fenómeno plantea un desafío para empresas, gobiernos y organismos reguladores.
La inteligencia artificial puede utilizarse para mejorar la detección de amenazas, pero también para desarrollar ataques más rápidos, personalizados y difíciles de identificar.
La misma tecnología que permite automatizar procesos productivos puede reducir los costos y las dificultades para cometer delitos informáticos.
Esto no significa que todos los ciberataques recientes hayan sido ejecutados mediante inteligencia artificial. Las investigaciones todavía deben determinar su participación concreta en numerosos incidentes.
Sin embargo, el crecimiento de estas herramientas está modificando las condiciones en las que se desarrolla el delito digital.
La principal amenaza no es solamente que los ciberdelincuentes dispongan de nuevas herramientas, sino que operaciones antes reservadas a especialistas puedan quedar al alcance de personas con conocimientos técnicos mucho más limitados.