La inteligencia artificial dejó de ser una herramienta excepcional entre los estudiantes argentinos. Según los datos de PISA 2025, el 52% de los alumnos argentinos de 15 años declaró utilizar chatbots de IA al menos una vez por semana para ayudarse a aprender , por encima del 46% registrado en la OCDE.
El dato se completa con otro indicador relevante: apenas el 10% de los estudiantes argentinos reporta no usar nunca o casi nunca la IA para las tareas escolares consultadas por el estudio, lo que confirma que el uso de estas herramientas es hoy la norma y no la excepción.
Pero el dato más interesante aparece cuando se observa para qué la utilizan. El 41% la emplea para hacer una primera investigación sobre un tema y otro 41% para resumir textos que debía leer, mientras que el 32% la usa para redactar trabajos escritos

La expansión de estas herramientas ocurre al mismo tiempo que Argentina registró un fuerte deterioro en los resultados educativos de PISA, especialmente en matemática, lectura y ciencias. Sin embargo, no existe evidencia suficiente para afirmar que la IA sea la causa de esa caída: PISA no estableció que el crecimiento de la inteligencia artificial haya generado la caída de los aprendizajes, y vincular ambos fenómenos directamente supondría confundir una relación temporal con una causal.
El debate, entonces, pasa por cómo se utiliza la inteligencia artificial. Tue Halgreen, analista jefe de PISA, viene marcando esa distinción: advierte que los chatbots diseñados para "hacernos la vida más fácil" pueden saltear los pasos de esfuerzo cognitivo que hacen falta para aprender, pero aclara que cuando la IA se usa como un tutor que ayuda a entender en vez de dar la respuesta directa, el efecto puede ser positivo.
La discusión probablemente será cada vez más importante para las escuelas argentinas: prohibir la IA, incorporarla como herramienta educativa o enseñar a los estudiantes a utilizarla sin reemplazar el razonamiento propio. Los números muestran que, más allá de cuál sea la respuesta, hay algo que ya ocurrió: la inteligencia artificial entró masivamente en la forma en que estudian los adolescentes argentinos.