Argentina se incorporó a una iniciativa internacional que propone utilizar sistemas de superinteligencia para acelerar la investigación científica y transformar la forma en que se producen nuevos descubrimientos.
La adhesión al “Kyoto Vision for a Golden Age of Science” se concretó durante el STS Forum 2026, realizado en Kioto, Japón.
La Argentina estuvo representada por la secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología, Adriana Baravalle.
La iniciativa, impulsada por Estados Unidos, fue respaldada por 17 países: Argentina, Bulgaria, Chile, Chipre, Alemania, Grecia, Indonesia, Italia, Japón, Kazajistán, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Polonia, Singapur, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y Estados Unidos.

Uno de los principales objetivos de la declaración es incorporar sistemas avanzados de inteligencia artificial a los procesos científicos.
La propuesta contempla utilizar estas tecnologías para analizar grandes cantidades de conocimiento, desarrollar modelos más precisos de sistemas físicos y biológicos y avanzar hacia procesos autónomos de descubrimiento.
También plantea ampliar el acceso de los investigadores a capacidad de cómputo, datos científicos, herramientas de inteligencia artificial e instalaciones experimentales.
El objetivo es reducir parte de las tareas administrativas y acelerar los procesos de investigación.
La iniciativa también propone experimentar con diferentes mecanismos de financiamiento científico.
Entre ellos aparecen proyectos de largo plazo, subvenciones rápidas, premios y desafíos, además de nuevos modelos institucionales que otorguen diferentes grados de autonomía a los investigadores.
Otro de los puntos centrales es la formación de nuevas generaciones de científicos y tecnólogos mediante becas, programas doctorales conjuntos y proyectos internacionales.
La declaración también plantea que el uso de estas tecnologías debe acompañarse de rigor científico, transparencia, revisión por pares y comunicación de errores e incertidumbres.

La adhesión coloca al país dentro de una discusión que comienza a ocupar un lugar central en la agenda científica internacional: cómo utilizar sistemas de inteligencia artificial cada vez más avanzados para acelerar el descubrimiento científico.
Sin embargo, hay una distinción importante.
La Kyoto Vision establece objetivos y principios compartidos, pero la adhesión por sí sola no implica que Argentina vaya a recibir automáticamente financiamiento, infraestructura de cómputo o nuevas inversiones.
El desafío será transformar esa participación internacional en capacidades concretas para el sistema científico y tecnológico argentino.