La OTAN dio un nuevo paso para incorporar la tecnología cuántica a sus sistemas de defensa. Los países miembros aprobaron una Quantum Technology Roadmap destinada a acelerar la investigación, las pruebas y la futura utilización militar de tecnologías que podrían transformar áreas como inteligencia, comunicaciones, navegación, sensores y procesamiento de información.
La hoja de ruta fue aprobada por los aliados el 30 de julio de 2026 y su versión pública fue difundida el 29 de septiembre. El objetivo declarado es que la organización esté preparada para un escenario en el que las tecnologías cuánticas tengan un peso creciente en la competencia militar y estratégica.

El programa se concentra principalmente en computación cuántica, comunicaciones cuánticas y sensores cuánticos. La OTAN también analiza cómo estas tecnologías pueden combinarse con inteligencia artificial, sistemas espaciales, biotecnología y redes de comunicaciones de próxima generación.
Una de las aplicaciones más concretas está relacionada con la navegación.
Durante 2026 y 2027 se realizarán las pruebas marítimas QUESTOR, destinadas a evaluar sensores cuánticos en condiciones operativas reales. Entre los objetivos está estudiar tecnologías de posicionamiento, navegación y sincronización —PNT, por sus siglas en inglés— capaces de funcionar en escenarios donde las señales de los sistemas globales de navegación por satélite, como el GPS, no estén disponibles.
Esto tiene una implicancia militar directa: permitir que determinadas plataformas mantengan capacidades de orientación y navegación en ambientes donde las señales satelitales sean interferidas o bloqueadas.
La revolución cuántica presenta también una amenaza.
El desarrollo futuro de computadoras cuánticas suficientemente potentes podría comprometer algunos de los sistemas criptográficos utilizados actualmente para proteger información. Por esa razón, una parte central de la estrategia consiste en avanzar hacia criptografía poscuántica, diseñada para resistir ataques realizados mediante computación cuántica.
La OTAN ya contempla la adopción de estándares de criptografía poscuántica y tiene previsto actualizar durante el tercer trimestre de 2027 su plan de respuesta frente a las amenazas que la tecnología cuántica representa para la criptografía.
Uno de los experimentos más concretos será el Quantum Zero Beacon Project. El proyecto contempla una prueba entre la sede de la OTAN en Bruselas y el Cuartel General Supremo de las Potencias Aliadas en Europa (SHAPE), ubicado en Mons, Bélgica.
La meta es demostrar un camino práctico hacia comunicaciones de la OTAN resistentes a amenazas cuánticas. El proyecto tiene como horizonte el cuarto trimestre de 2027.

La OTAN también puso el foco en la convergencia entre inteligencia artificial y tecnologías cuánticas.
La Comunidad Cuántica Transatlántica de la organización se reunió en Washington el 24 y 25 de septiembre para discutir, entre otros asuntos, cómo los avances en computación cuántica podrían afectar las comunicaciones seguras, la infraestructura crítica, la inteligencia, la estabilidad estratégica y la toma de decisiones durante una crisis.
También analizó específicamente las consecuencias que tendría la combinación de inteligencia artificial y tecnologías cuánticas para la defensa y la seguridad.
El documento no establece todavía el despliegue generalizado de computadoras cuánticas dentro de las Fuerzas Armadas de los países miembros.
El enfoque es gradual: identificar aplicaciones militares, experimentar, desarrollar capacidades y, posteriormente, evaluar su adopción operacional. La propia OTAN reconoce que las distintas tecnologías cuánticas presentan niveles de madurez diferentes.
La organización reconoce explícitamente otra razón detrás de esta aceleración: sus potenciales adversarios y competidores estratégicos están realizando inversiones importantes en investigación y desarrollo cuántico.
Según la hoja de ruta, estas tecnologías podrían modificar las capacidades de detección, generación de imágenes, navegación de precisión, comunicaciones, computación, simulación y procesamiento de información.
Por eso, la OTAN considera a la tecnología cuántica como un nuevo componente de la competencia estratégica internacional.
El calendario ya establece algunos objetivos concretos: las pruebas marítimas QUESTOR continuarán durante 2026 y 2027; el primer informe sobre pilotos militares está previsto para el primer trimestre de 2027; las primeras evaluaciones comparativas llegarían en el último trimestre de ese año; y para entonces también está previsto desarrollar el concepto de una red aliada de acceso a computación cuántica.
La hoja de ruta no informa cuánto dinero demandará el programa ni establece una fecha para un despliegue militar generalizado de estas tecnologías.
Por ahora, la señal más importante es estratégica: la computación cuántica está comenzando a abandonar el terreno exclusivamente científico para incorporarse a la planificación tecnológica y militar de la principal alianza de defensa occidental.