SALUD

Publicado 30/09/2026

Novo Nordisk apuesta hasta US$2.600 millones por una píldora experimental desarrollada en China

La farmacéutica adquirió derechos internacionales sobre un candidato oral para obesidad y diabetes de Hengrui Pharma. El acuerdo muestra el valor que alcanzó la innovación biomédica china, aunque el producto todavía debe comenzar sus ensayos en personas.
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La farmacéutica adquirió derechos internacionales sobre un candidato oral para obesidad y diabetes de Hengrui Pharma. El acuerdo muestra el valor que alcanzó la innovación biomédica china, aunque el producto todavía debe comenzar sus ensayos en personas.

La competencia mundial por los próximos medicamentos contra la obesidad ya se disputa en los laboratorios chinos. Novo Nordisk anunció el 29 de septiembre un acuerdo de licencia con Hengrui Pharma para desarrollar un candidato que aspira a administrarse por vía oral una vez por semana.

El compuesto se llama HRS-1596. Está diseñado para actuar sobre los receptores GLP-1 y GIP, dos mecanismos vinculados con la regulación del apetito y el metabolismo. Novo obtuvo derechos exclusivos para desarrollarlo, fabricarlo y comercializarlo fuera de China continental, Hong Kong, Macao y Taiwán.

Las cifras del contrato exigen una distinción: Novo pagará US$300 millones por adelantado, mientras que el valor anunciado de hasta US$2.600 millones incluye desembolsos futuros sujetos al cumplimiento de objetivos de desarrollo, aprobación y comercialización. Hengrui también podría cobrar regalías sobre las ventas en los territorios comprendidos por la licencia. No se trata, por lo tanto, de una compra de US$2.600 millones pagada en su totalidad hoy.

La apuesta llega en una etapa científica temprana. Hengrui recibió autorización en China para iniciar ensayos de fase 1 de HRS-1596 en el campo del control del peso y la diabetes tipo 2. Todavía debe comprobarse cómo se comporta el candidato en personas, cuál es su perfil de seguridad y si su posible administración semanal por boca ofrece ventajas reales frente a otros tratamientos. No es un medicamento aprobado ni disponible para pacientes.

El interés de Novo muestra, sin embargo, una tendencia de alcance mayor. Las grandes farmacéuticas ya no observan a China solamente como mercado de ventas o centro de fabricación: también buscan allí moléculas originales para sus carteras globales. Reuters informó que el acuerdo se produce en medio de una competencia cada vez más intensa por nuevos tratamientos para la obesidad.

Para la industria biotecnológica, el caso plantea una pregunta que excede a un solo fármaco: cuánto vale obtener temprano los derechos sobre una tecnología prometedora, cuando todavía persiste la mayor parte del riesgo clínico. Novo pagará por la oportunidad de desarrollarla; los próximos ensayos dirán si esa oportunidad se convierte en un tratamiento.