NUEVAS TECNOLOGÍAS

Publicado 28/11/2025

Por qué Argentina debe acelerar la adopción de la conectividad satelital móvil: la lección que deja el acuerdo entre Entel y Starlink

Mientras Chile avanza hacia una nueva era de conectividad con la alianza entre Entel y Starlink, Argentina observa desde la vereda de enfrente una innovación que podría transformar —de manera inmediata— la vida de millones de personas.
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Mientras Chile avanza hacia una nueva era de conectividad con la alianza entre Entel y Starlink, Argentina observa desde la vereda de enfrente una innovación que podría transformar —de manera inmediata— la vida de millones de personas.

La tecnología “Direct to Cell”, que permite que un celular común se conecte directamente a satélites de órbita baja, ya es una realidad en el país vecino. Del lado argentino, en cambio, las barreras regulatorias y la inercia del sistemafrenan su llegada.

La pregunta, entonces, deja de ser técnica y pasa a ser política: ¿por qué Argentina todavía no avanza en un modelo que Chile ya convirtió en estándar?

 

 

La conectividad satelital móvil no necesita antenas, torres ni obras civiles. Es, en términos prácticos, conectividad instantánea. Para un país extenso y heterogéneo como Argentina, esto equivale a cubrir en semanas lo que la infraestructura tradicional no logró en décadas.

Zonas rurales de Córdoba, campos del sur bonaerense, rutas patagónicas, escuelas del NOA, puestos sanitarios en el NEA, poblados aislados de la Puna, todos comparten un problema histórico: la conectividad no llega porque los costos de desplegar infraestructura nunca cierran.

La tecnología satelital directa a celulares elimina ese obstáculo. No hay permisos municipales, no hay licitaciones de obra, no hay inversión física porque el servicio llega desde el cielo.

Chile entendió eso y movió primero. Argentina, con un territorio aún más complejo y disperso, debería estar liderando esta transición, no mirándola desde lejos.

 

 

 

Impacto inmediato en seguridad, educación y producción

La falta de cobertura no es solo un problema de conectividad. En Argentina significa rutas sin señal en zonas de accidentes; ambulancias que no pueden comunicarse; docentes y alumnos que dependen de mensajes diferidos; comunidades rurales aisladas ante inundaciones, incendios o tormentas; productores agrícolas sin herramientas digitales o pozos petroleros y minas con comunicaciones intermitentes.

Con conectividad satelital móvil un celular puede pedir ayuda desde cualquier punto del territorio o un campo remoto puede acceder a servicios digitales.

Aunque la tecnología está disponible y la experiencia chilena demuestra que funciona, Argentina enfrenta un problema que no es técnico, sino normativo.

 

 

El país no tiene un marco claro para servicios satelitales directos a teléfonos

El ENACOM regula satélites por un lado y telefonía móvil por el otro. El servicio “Direct to Cell” necesita una categoría híbrida que en Argentina no existe. Resultado: ninguna empresa —ni Starlink, ni futuros competidores como OneWeb o Kuiper— puede integrarse de manera simple a las redes móviles locales.

 

Autorizaciones lentas para constelaciones extranjeras

Los trámites para operar servicios satelitales pueden extenderse durante meses. En un sector que avanza por semanas, la demora es un ancla.

 

 

Para que Argentina logre destrabar el avance de la conectividad satelital móvil, es imprescindible una serie de reformas regulatorias y operativas que ya se han implementado con éxito en otros países.

 

1. Establecer un reglamento específico para servicios “Direct to Cell”

La falta de un marco normativo claro es uno de los principales obstáculos. Se necesita:

Integración con operadores locales: Permitir que empresas como Movistar, Claro y Personal puedan sumar fácilmente estos servicios a sus redes existentes.

Protocolos de seguridad y emergencia: Definir estándares que garanticen comunicaciones críticas.

Compatibilidad con 4G y 5G: Asegurar que la tecnología satelital conviva sin interferencias con las redes móviles actuales.

 

2. Implementar un proceso fast-track para autorizaciones satelitales

El modelo chileno, así como los de Europa y Estados Unidos, muestra que un sistema de autorizaciones automáticas y sin trabas burocráticas es clave. Esto no implica un costo fiscal adicional y aceleraría la disponibilidad del servicio.

 

3. Fomentar negociaciones directas entre operadores móviles y proveedores satelitales

Es fundamental permitir que las empresas de telefonía móvil negocien directamente con proveedores como Starlink, OneWeb o Kuiper.

De este modo, podrían integrar rápidamente estos servicios, tal como lo hizo Entel en Chile.

 

 

El riesgo de quedarse atrás

Mientras Chile se convierte en un caso testigo regional, otros actores latinoamericanos ya se mueven en la misma dirección. Empresas como IFX Networks y Telefónica Global Solutions ya integran servicios de Starlink en varios países, y gobiernos de la región analizan nuevos modelos híbridos de conectividad.

Argentina, con su geografía compleja y su brecha digital persistente, está entre los países que más se beneficiaríande una adopción temprana.

Quedarse atrás no es un problema técnico: es un problema de visión.