INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Publicado 18/02/2026

Google y Anthropic aceleran data centers y abren una carrera por energía, territorio y estabilidad

Google confirmó el desarrollo de un campus de data centers de USD 10.000 millones en Kansas City, uno de los proyectos más grandes en la historia local por escala y demanda energética. Al mismo tiempo, en el frente de los laboratorios de frontera, Anthropic cerró una megarronda por USD 30.000 millones y explicitó que el destino estratégico es acelerar capacidad de cómputo y despliegue, en un mercado donde el cuello de botella ya no es la idea: es la electricidad, el suelo, los permisos y los chips.
Compartir
Compartir por Facebook Compartir por WhatsApp Compartir por X Compartir por Telegram

Google confirmó el desarrollo de un campus de data centers de USD 10.000 millones en Kansas City, uno de los proyectos más grandes en la historia local por escala y demanda energética. Al mismo tiempo, en el frente de los laboratorios de frontera, Anthropic cerró una megarronda por USD 30.000 millones y explicitó que el destino estratégico es acelerar capacidad de cómputo y despliegue, en un mercado donde el cuello de botella ya no es la idea: es la electricidad, el suelo, los permisos y los chips.

La expansión de data centers reordena el mercado de la IA en tres capas. Primero, baja el “riesgo de desabastecimiento” de cómputo para quienes pueden financiar infraestructura o firmar contratos de energía y capacidad a largo plazo. Google viene marcando ese rumbo: ejecutivos señalaron que su capex proyectado para 2026 se ubicaría en el rango de USD 175.000–185.000 millones, con la mayor parte orientada a data centers y despliegue de IA.  Si esa cifra se materializa, empuja una ventaja estructural: más entrenamiento, más inferencia, más productos, y menos dependencia de terceros.

Segundo, sube la barrera de entrada. En un mundo donde una ronda de financiamiento puede ser “para modelos”, pero en la práctica es “para energía y racks”, la competencia se parece cada vez más a una industria pesada. La propia escala de la Serie G de Anthropic funciona como termómetro: cuando el capital llega en esos montos, es porque el mercado entiende que la próxima frontera es capacidad física.

Tercero, se acelera la integración vertical (o cuasi vertical) entre AI labs, nubes, operadores de data centers, utilities y financistas. No es casual que en proyectos como Project Mica aparezcan acuerdos explícitos sobre energía y cobertura de costos asociados. La IA entra en lógica de “suministro asegurado”.

 

 

Impacto en economías “no IA”

La inversión en data centers derrama fuera del sector tecnológico y empieza a operar como un mini plan de obras.

Construcción y empleo industrial. Cada campus grande moviliza ingeniería civil, metalmecánica, obra eléctrica, sistemas térmicos, seguridad, logística, y formación técnica. En el caso de Kansas City, el proyecto ya incluye financiamiento inicial para desarrollo de fuerza laboral local. En el mundo real, el multiplicador aparece en contratistas, proveedores de equipamiento, transporte y servicios.

Energía y redes. Los data centers son, esencialmente, una nueva categoría de gran usuario industrial. Eso empuja inversiones en generación, transmisión y gestión de demanda. Anthropic, por ejemplo, publicó una política para cubrir incrementos de costos eléctricos asociados a sus data centers y financiar mejoras/soluciones de red, justamente para evitar el conflicto político típico (tarifas residenciales vs. expansión corporativa).

Agua y territorio. En muchos mercados, el límite no es sólo el MW: también es agua, permisos ambientales y aceptación social. Por eso, el “paquete” de inversiones empieza a incluir compensaciones locales y estrategias de eficiencia/cooling.

Finanzas corporativas y deuda. La infraestructura se paga con balance: Google incluso salió recientemente a captar deuda por montos muy grandes en un contexto de compromiso de capex para data centers. Eso conecta la IA con mercados de crédito, spreads y decisiones macro (tasas, riesgo país, financiamiento de largo plazo).

En síntesis: la IA ya no es sólo un mercado tecnológico; es un vector de demanda para sectores clásicos. Y eso reabre una disputa: qué países se quedan con el “software” y cuáles capturan el “hierro”.

 

 

Qué condiciones miran Google, Anthropic y cualquier hiperescalador

 

Para atraer a un jugador de esta magnitud, se requiere un “paquete de aterrizaje” con seis componentes clave:

Energía disponible, barata y firme:  Potencia firme, redundancia y contratos bancables son esenciales.  La discusión se centra en PPA, capacidad de despacho, acceso a la red y plazos de conexión.

Transmisión y permisos a tiempo: La ventaja competitiva depende del calendario.  Tardar 36 meses en permisos y servidumbres es un lastre. La IA es una carrera contra el tiempo para generar energía.

Tierra, logística y conectividad: Se necesita suelo apto, rutas de transporte, seguridad, y fibra óptica con backhaul (diversidad de rutas). Sin conectividad internacional, un campus es periférico.

Régimen fiscal y cambiario que permita repatriar, importar y operar: La IA de frontera depende de importaciones.  Trabar pagos o insumos críticos aumenta el riesgo operativo.

Marco regulatorio de datos y compliance: La “comodidad jurídica” para operar con datos es crucial. Argentina conserva un activo: la Comisión Europea reafirmó su estatus de adecuación para transferencias de datos desde la UE (enero 2024), reduciendo la fricción regulatoria.

Capital humano y ecosistema:  Se necesitan técnicos en electricidad, refrigeración, redes, ciberseguridad y facility management, además de investigadores.  Esto representa empleo industrial sofisticado.

 

 

Argentina: qué puede ofrecer para entrar en la liga de los data centers

 

Argentina tiene activos competitivos, pero necesita convertirlos en un “producto país” con ejecución.

 

Activos reales

Energía y perspectiva de excedente. Vaca Muerta y la balanza energética se volvieron una carta dura: Reuters reportó expectativas de superávit energético en 2026 impulsado por producción y sustitución de importaciones. Para un inversor de data centers, esto importa porque energía = costo marginal + previsibilidad.

Clima y geografía (Patagonia como argumento técnico). Menos estrés térmico puede bajar costos de cooling y mejorar eficiencia (no es magia, pero suma). En paralelo, consultoras del real estate industrial ya vienen señalando interés por Neuquén/Patagonia como polo potencial.

Régimen de incentivos para megaproyectos. El país empezó a construir un instrumento para grandes inversiones (RIGI), y ya se lo menciona como paraguas en proyectos de infraestructura tecnológica de gran escala.

Señal internacional de “caso test”. El anuncio (vía carta de intención) de un proyecto de gran escala en Patagonia con OpenAI y un socio local puso a Argentina en el radar del debate global sobre hubs de cómputo. (Aun si esos anuncios no se materializan tal cual, funcionan como prueba de concepto para otros jugadores.

 

 

Cuellos de botella que hoy espantan capex

Riesgo macro y reglas de juego. En data centers, los contratos son a 10–20 años. La volatilidad cambiaria, restricciones para pagos externos y cambios regulatorios repentinos son veneno para el financiamiento.

Red eléctrica y transmisión. La disponibilidad “en el mapa” no siempre coincide con disponibilidad “en el cable”. Argentina está trabajando en proyectos de refuerzo de transmisión (por ejemplo, iniciativas para el área de Buenos Aires bajo modelos concesionados), pero el desafío es acelerar plazos y coordinación.

Permisos y coordinación federal. Sin ventanilla única real (nación–provincia–municipio), los plazos se vuelven inciertos.

 

Qué debería hacer Argentina, en concreto, para que Google y Anthropic miren el país

Armar un “AI & Data Center Landing Package” nacional con nodos prioritarios con disponibilidad de MW y cronograma de conexión, suelo prehabilitado, régimen aduanero/cambiario específico para equipamiento crítico,  PPA y reglas de acceso a red claras, fast-track de permisos con estándares ambientales y de agua,  formación acelerada de técnicos y operadores.