Chile empieza a mostrar una política concreta de formación masiva en inteligencia artificial. El programa Hazlo con IA ya superó los 150 mil inscriptos y se posiciona como una de las iniciativas de alfabetización en IA más grandes de la región.
La iniciativa es desarrollada por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile —CENIA— y Futuro del Trabajo SOFOFA Capital Humano. El sitio oficial de Hazlo con IA la presenta como una propuesta 100% online, gratuita, sin experiencia previa y con diploma.
El dato relevante no es solamente la cantidad de inscriptos. Lo central es que Chile está convirtiendo la formación en IA en una política de escala. No se trata de un curso aislado, sino de una estrategia que intenta llegar a trabajadores, empresas, docentes, funcionarios públicos y ciudadanía.
El programa nació con cursos gratuitos orientados a mipymes y sector público, y fue presentado como una herramienta para impulsar la adopción de inteligencia artificial generativa en el mundo laboral. La iniciativa reúne a CENIA, SOFOFA, SENCE, ministerios chilenos y Google.org, según la información institucional del programa.
Ese punto es clave: una cosa es usar IA de manera individual y otra muy distinta es construir capacidades nacionales en IA. Millones de personas pueden usar ChatGPT, Gemini, Claude o Copilot. Pero un país necesita algo más: formación, coordinación institucional, criterios de uso, capacitación laboral y adopción productiva.
El modelo chileno muestra una articulación concreta entre Estado, sector privado y sistema tecnológico. En octubre de 2025, el programa anunció una nueva etapa para que 32 mil funcionarios públicos aprendan inteligencia artificial, como parte de una alianza entre SOFOFA, SENCE, CENIA, Google.org y distintos ministerios.
La señal política es clara: la inteligencia artificial no aparece solo como un tema de startups o grandes empresas tecnológicas, sino como una capacidad transversal para el Estado, el trabajo, las pymes y la producción.

El caso chileno aparece como espejo para Argentina. El país tiene universidades, investigadores, empresas tecnológicas, talento creativo y sectores productivos que podrían incorporar IA. Pero todavía necesita ordenar una política nacional que articule formación masiva, adopción productiva, empleo, educación, infraestructura, regulación y soberanía tecnológica.
El riesgo argentino es quedar como usuario pasivo de plataformas extranjeras, sin desarrollar capacidades propias ni preparar a trabajadores, docentes, pymes y funcionarios públicos para los cambios que ya están ocurriendo.
Chile, con Hazlo con IA, muestra un camino posible: formación gratuita, acceso online, rutas sectoriales, certificación de capacidades y articulación público-privada. No resuelve todos los dilemas de la inteligencia artificial, pero instala una base concreta: antes de competir por grandes modelos o centros de datos, un país necesita formar a su población.
Algunas publicaciones presentaron a Hazlo con IA como “la universidad de inteligencia artificial más grande de América Latina”. La frase funciona como consigna comunicacional, pero conviene tomarla con cautela: el programa no aparece como una universidad formal, sino como una plataforma de capacitación online.
El dato fuerte, sin embargo, se sostiene igual: más de 150 mil personas inscriptas en cursos gratuitos de inteligencia artificial generativa. Para Argentina, la pregunta no debería ser si Chile tiene o no “la universidad más grande”, sino por qué todavía no existe una política nacional de formación masiva en IA con ese nivel de escala.
La discusión de fondo es simple: la inteligencia artificial no se ordena sola. Si no hay planificación pública, coordinación con universidades, participación del sector productivo y formación ciudadana, la adopción tecnológica queda librada al mercado, a las grandes plataformas y a la desigualdad de acceso.
Chile ya empezó a construir una respuesta. Argentina todavía tiene que decidir si quiere ser protagonista de la inteligencia artificial o apenas consumidora de herramientas diseñadas por otros.