El presidente de Estados Unidos, Donald Trump firmó una nueva orden ejecutiva destinada a proteger la información más sensible del gobierno, la infraestructura crítica y la economía digital frente a los riesgos que plantearán las futuras computadoras cuánticas. La iniciativa establece como prioridad nacional la adopción de sistemas de criptografía postcuántica (PQC, por sus siglas en inglés), considerados la próxima generación de tecnologías de protección de datos.
La decisión forma parte de una estrategia más amplia de la administración estadounidense para acelerar el desarrollo de tecnologías cuánticas, fortalecer la ciberseguridad nacional y mantener el liderazgo frente a competidores estratégicos como China. Según informó la Casa Blanca, el objetivo es proteger desde redes gubernamentales hasta sectores clave como energía, telecomunicaciones, finanzas, transporte y defensa.

¿Qué es la criptografía postcuántica?
La criptografía postcuántica es un conjunto de algoritmos diseñados para resistir ataques realizados por computadoras cuánticas.
Actualmente, gran parte de Internet utiliza sistemas criptográficos como RSA o ECC (Elliptic Curve Cryptography) para proteger transacciones bancarias, correos electrónicos, comunicaciones gubernamentales y certificados digitales. Estos métodos son seguros frente a las computadoras tradicionales, pero podrían ser vulnerables cuando existan computadoras cuánticas suficientemente potentes.
La preocupación surge porque una computadora cuántica avanzada podría ejecutar algoritmos como el de Shor, capaces de resolver problemas matemáticos que hoy requieren miles o millones de años de cálculo para una computadora convencional.
En otras palabras: buena parte de la seguridad digital actual podría quedar obsoleta. Por ese motivo, organismos como el National Institute of Standards and Technology llevan varios años desarrollando y estandarizando nuevos algoritmos resistentes a la computación cuántica.

¿Por qué es más segura?
La criptografía postcuántica se considera más segura porque se basa en problemas matemáticos diferentes a los utilizados por RSA o ECC. Hasta el momento, no se conocen algoritmos cuánticos capaces de resolver eficientemente estos problemas matemáticos.
Por esa razón, los expertos consideran que estos sistemas podrán seguir protegiendo la información incluso cuando aparezcan computadoras cuánticas de gran escala.
Aunque las computadoras cuánticas capaces de romper el cifrado moderno todavía no están disponibles comercialmente, los gobiernos occidentales advierten sobre una amenaza conocida como "Harvest Now, Decrypt Later".
La estrategia consiste en que actores estatales o grupos de inteligencia intercepten hoy comunicaciones cifradas y las almacenen durante años. Cuando existan computadoras cuánticas suficientemente potentes, esos datos podrían ser descifrados retrospectivamente.
Esto significa que información gubernamental, secretos industriales, datos financieros o registros de infraestructura crítica capturados actualmente podrían quedar expuestos en el futuro.
La nueva orden ejecutiva establece objetivos concretos para acelerar la migración hacia tecnologías resistentes a la computación cuántica.
Entre las medidas anunciadas se encuentran: protección de los sistemas federales más sensibles; adopción progresiva de criptografía postcuántica en organismos gubernamentales; coordinación con infraestructura crítica y sector privado; fortalecimiento de la seguridad de las cadenas de suministro tecnológicas y cooperación internacional en estándares y protección de propiedad intelectual.
De acuerdo con funcionarios de la administración, la meta es que los sistemas gubernamentales clave completen la transición hacia criptografía postcuántica entre 2030 y 2031.