MERCADOS

Publicado 22/06/2026

Argentina avanza en la tokenización financiera: qué cambia con la nueva resolución de la CNV

La Comisión Nacional de Valores dio un nuevo paso en la regulación de los activos financieros tokenizados. A través de la Resolución General 1150/2026, el organismo amplió el régimen que permite la representación digital de valores negociables y prorrogó el sandbox regulatorio hasta el 31 de diciembre de 2027.
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La Comisión Nacional de Valores dio un nuevo paso en la regulación de los activos financieros tokenizados. A través de la Resolución General 1150/2026, el organismo amplió el régimen que permite la representación digital de valores negociables y prorrogó el sandbox regulatorio hasta el 31 de diciembre de 2027.

La medida se inscribe en una tendencia global: llevar instrumentos del mercado de capitales tradicional a infraestructuras digitales basadas en tecnología de registro distribuido, como blockchain u otros sistemas similares. En términos simples, se trata de permitir que determinados valores negociables puedan tener una representación digital, bajo reglas supervisadas por el regulador.

El punto central es que la CNV incorporó al régimen nuevos instrumentos vinculados a esquemas de oferta pública automática. La resolución permite avanzar con la tokenización de una gama más amplia de valores negociables, siempre dentro del marco regulatorio del mercado de capitales argentino.

La propia CNV presentó la medida como una ampliación del régimen vigente y como parte de una política orientada a dar mayor seguridad jurídica, validación tecnológica e inclusión financiera al ecosistema de finanzas digitales. También prorrogó el entorno de prueba regulado, conocido como sandbox, hasta fines de 2027. 

 

 

El avance es relevante porque la tokenización aparece como una de las áreas más dinámicas de las finanzas digitales. Permite representar en formato digital instrumentos tradicionales, facilitar su trazabilidad y explorar nuevos esquemas de emisión, negociación y custodia. En particular, el régimen se vincula con el crecimiento de los RWA —real world assets—, es decir, activos del mundo real representados digitalmente.

Sin embargo, hay un punto clave: la resolución no habilita una tokenización libre de cualquier activo. No significa que cualquier inmueble, campo, factura, commodity u obra de arte pueda convertirse automáticamente en un token y salir al mercado sin control. El régimen aplica sobre valores negociables y exige cumplimiento normativo, documentación, trazabilidad, intervención de actores autorizados y supervisión de la CNV.

Ese matiz es importante porque parte del discurso del sector cripto suele presentar estas medidas como una apertura total del mercado “on-chain”. En realidad, el camino elegido por la CNV es más acotado: tokenización sí, pero dentro de estructuras reguladas.

La norma también mantiene exigencias sobre los participantes del proceso. La representación digital debe realizarse bajo condiciones que permitan identificar el instrumento, su emisor, los derechos asociados, la trazabilidad de las operaciones y los mecanismos de custodia o registro. Cuando corresponda, también intervienen Proveedores de Servicios de Activos Virtuales registrados.

La decisión puede tener impacto en emisores, fondos, fideicomisos financieros, sociedades del mercado de capitales y empresas vinculadas a tecnología financiera. Para el sector privado, abre una oportunidad: desarrollar productos digitales con respaldo regulatorio. Para el Estado, implica el desafío de controlar una infraestructura financiera cada vez más compleja.

 

 

Argentina ya venía avanzando en etapas previas. En 2025, la CNV había reglamentado una primera fase de tokenización vinculada a fideicomisos financieros y fondos comunes de inversión cerrados cuyo activo subyacente estuviera compuesto principalmente por activos del mundo real. Luego amplió el régimen a otros valores negociables con cotización. La RG 1150/2026 profundiza esa línea de trabajo. 

El dato político y económico es que la tokenización empieza a dejar de ser una promesa experimental para convertirse en una agenda regulatoria concreta. Ya no se trata solo de criptomonedas, sino de cómo el mercado financiero tradicional incorpora herramientas digitales para representar activos, registrar derechos y construir nuevas formas de acceso al capital.

Aun así, el proceso está lejos de ser automático. La expansión de los instrumentos tokenizados dependerá de la confianza de los inversores, la calidad de los emisores, la seguridad tecnológica, la interoperabilidad de los sistemas y la capacidad de fiscalización del regulador.

La lectura más optimista es que Argentina puede posicionarse como un mercado regional atractivo para el desarrollo de finanzas digitales reguladas. La lectura más cautelosa es que el régimen todavía está en una etapa controlada, con alcance limitado y bajo supervisión estricta.

En cualquier caso, la Resolución General 1150/2026 marca un paso importante: la tokenización financiera empieza a ganar un marco normativo más claro en Argentina. El desafío será que esa innovación no funcione como una etiqueta de marketing, sino como una herramienta real para ampliar el mercado de capitales, mejorar la trazabilidad y facilitar el financiamiento productivo.