INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Publicado 06/08/2026

Casi la mitad del uso empresarial de IA queda fuera de los controles de seguridad

Un informe de Akamai advierte que la inteligencia artificial utilizada sin autorización, las extensiones de navegador y los agentes autónomos están generando importantes puntos ciegos dentro de las organizaciones.
Compartir
Compartir por Facebook Compartir por WhatsApp Compartir por X Compartir por Telegram

Un informe de Akamai advierte que la inteligencia artificial utilizada sin autorización, las extensiones de navegador y los agentes autónomos están generando importantes puntos ciegos dentro de las organizaciones.

Akamai Technologies  presentó una nueva edición de su informe sobre el Estado de Internet (SOTI), en la que analiza cómo las herramientas de IA no supervisadas están ampliando la superficie de ataque de las empresas.

El Informe de riesgos sobre el uso de la IA en las empresas 2026 señala que casi la mitad de la actividad empresarial vinculada con esta tecnología ocurre por fuera de los controles corporativos. Esta denominada “IA en la sombra”, sumada al uso intensivo por parte de ciertos empleados y a la instalación silenciosa de extensiones de navegador, expone información y activos críticos a nuevas formas de ciberriesgo.

Según Akamai, la adopción corporativa de la IA atravesó un cambio profundo. Lo que a comienzos de 2025 era una etapa de experimentación cautelosa se convirtió en una prioridad estructural para las organizaciones. Sin embargo, la velocidad de esa integración superó la capacidad de respuesta de los mecanismos tradicionales de seguridad.

“La IA ya no es solamente un motor de productividad: se convirtió en un colaborador directo con acceso a los activos más valiosos de las empresas”, afirmó Or Eshed, vicepresidente de Ingeniería y Productos de Seguridad Empresarial de Akamai.

El ejecutivo explicó que las herramientas tradicionales de prevención de pérdida de datos fueron diseñadas para controlar transferencias de archivos y correos electrónicos. En la actualidad, en cambio, la información confidencial se fragmenta en millones de instrucciones, cuentas personales no administradas y operaciones realizadas por agentes autónomos.

Frente a este escenario, Eshed sostuvo que los responsables de seguridad deben dejar de concentrarse exclusivamente en bloquear la IA y avanzar hacia una supervisión continua de cada interacción.

 

 

Nuevos ataques diseñados para entornos de IA

El informe identifica tres metodologías de ataque detectadas durante 2026 que pueden eludir las defensas perimetrales tradicionales.

  1. Vibe hacking. Los atacantes modifican de manera encubierta archivos locales de instrucciones en formato Markdown dentro del entorno de trabajo de un desarrollador. De esta manera, engañan a los asistentes de programación de última generación para que generen código inseguro o ejecuten acciones no autorizadas, mientras aparentan seguir el flujo habitual de trabajo.

  2. CursorJacking. Extensiones de navegador no autorizadas aprovechan permisos excesivos para recopilar silenciosamente claves de API, código propietario e historiales de conversaciones. El ataque apunta especialmente a asistentes de programación basados en IA, como Cursor.

  3. CometJacking. Los atacantes insertan instrucciones maliciosas en páginas web públicas para manipular, mediante una inyección indirecta de instrucciones, al agente de IA instalado en el equipo del usuario. Una vez comprometido, el agente puede extraer archivos locales, correos electrónicos y credenciales de sesión sin que la persona lo advierta. Esta modalidad afecta a navegadores con funciones agénticas, como Comet, de Perplexity.

 

 

Cinco medidas para proteger el uso corporativo de la IA

Para aprovechar los beneficios de la tecnología sin comprometer información sensible, Akamai propone cinco líneas de acción para los responsables de seguridad de la información.

  1. Priorizar a los usuarios más intensivos. Concentrar la telemetría, la supervisión y la capacitación personalizada en el 5 % de los empleados de mayor riesgo, responsables de buena parte de las interacciones con herramientas de IA.

  2. Reducir la IA en la sombra. Implementar el inicio de sesión único —SSO, por sus siglas en inglés— en todas las plataformas y detectar de manera continua las herramientas de IA de nicho contratadas bajo el modelo de software como servicio.

  3. Supervisar la capa de interacción. Reemplazar los controles estáticos de prevención de pérdida de datos por análisis contextuales y en tiempo real de las instrucciones, las acciones de copiar y pegar y la carga de documentos.

  4. Validar las extensiones de navegadores y entornos de desarrollo. Considerar estas extensiones como software de alto privilegio. De acuerdo con el informe, cerca del 75 % de las extensiones de IA solicita permisos elevados o críticos, mientras que el 16,3 % presenta vulnerabilidades conocidas.

  5. Proteger los agentes autónomos. Aplicar el principio de privilegio mínimo, establecer límites estrictos y supervisar el comportamiento de los agentes que actúan en nombre de los empleados.

Los informes SOTI de Akamai, que ya transitan su duodécima edición, ofrecen información sobre las principales tendencias de ciberseguridad y rendimiento de la web. Sus conclusiones se elaboran a partir de los ataques y eventos observados en la infraestructura global de la compañía, por la que circula una porción significativa del tráfico de Internet.