La organización propone reabrir una discusión que durante los últimos años formó parte de la agenda internacional: cómo pueden aplicarse las nuevas tecnologías al dinero y qué papel podrían tener las monedas digitales emitidas por bancos centrales en la transformación del sistema financiero.
Durante años, la posibilidad de avanzar hacia una moneda digital emitida por el Banco Central estuvo presente en las discusiones sobre el futuro de las finanzas en Argentina, aunque nunca llegó a consolidarse en una iniciativa definitiva.
Para la Fundación, los avances tecnológicos y las experiencias desarrolladas en distintos países justifican volver a analizar esa posibilidad bajo las condiciones actuales.
“Lo que perdimos es la capacidad de reserva de valor de la moneda nacional. Si queremos recuperar la confianza en nuestra moneda, tenemos que animarnos a discutir nuevas herramientas y nuevas formas de relacionarnos con el dinero”, sostuvo Roberto Rojas, CEO de la Fundación Blockchain Argentina.

Según la organización, una moneda digital podría convertirse en una herramienta para modernizar la infraestructura financiera, simplificar transacciones, reducir costos y ampliar el acceso a servicios financieros.
También podría favorecer una mayor trazabilidad de determinadas operaciones y facilitar el desarrollo de nuevos servicios digitales, con transacciones potencialmente más rápidas y eficientes.
Sin embargo, su implementación también abriría interrogantes relevantes. La privacidad de los usuarios, la seguridad de la infraestructura, el nivel de trazabilidad de las operaciones, el rol del Banco Central y las reglas de emisión y circulación serían algunos de los puntos centrales de cualquier eventual diseño.
Por eso, desde la Fundación sostienen que una iniciativa de estas características debería contar con reglas claras, instituciones sólidas y un marco regulatorio capaz de garantizar tanto la seguridad como los derechos de los usuarios.
La propuesta no supone necesariamente la desaparición del dinero físico ni el reemplazo inmediato del peso tradicional.
El planteo consiste en evaluar la incorporación de una nueva herramienta dentro del sistema monetario argentino, estudiando sus posibles beneficios, riesgos y condiciones de implementación.
En ese sentido, una moneda digital no debería analizarse únicamente como una innovación tecnológica. Su funcionamiento estaría directamente relacionado con cuestiones económicas, jurídicas, institucionales y sociales.
La tecnología por sí sola tampoco garantiza recuperar la confianza en una moneda. La estabilidad macroeconómica, las reglas de emisión y la credibilidad de las instituciones continuarían siendo factores determinantes, independientemente del soporte tecnológico utilizado.

La Fundación Blockchain Argentina propone impulsar una conversación en la que participen el sector público, empresas, universidades, especialistas y organizaciones de la sociedad civil.
El objetivo, sostiene, no debería ser partir de una respuesta predeterminada, sino analizar qué herramientas necesita el país para avanzar hacia un sistema financiero más moderno, transparente, eficiente e inclusivo.
Mientras distintos países continúan experimentando con nuevas formas de dinero digital, Argentina enfrenta la posibilidad de volver a discutir qué lugar quiere ocupar en esa transformación.
El interrogante central no es solamente si Argentina necesita una moneda digital, sino qué problema debería resolver, bajo qué reglas funcionaría y qué garantías deberían existir para que su implementación represente una mejora real para los ciudadanos.