Una investigación del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS), perteneciente a la Universidad Nacional de La Plata, analizó el impacto potencial de la IA sobre los mercados laborales de América Latina y encontró que la exposición es mayor entre trabajadores con mayor educación, mujeres, jóvenes y trabajadores formales.
Argentina ocupa un lugar especialmente relevante. Un análisis reciente del trabajo señala que el país aparece con la mayor exposición en tres de los cuatro indicadores utilizados para comparar 14 países latinoamericanos.
La explicación está relacionada con el tipo de tareas que actualmente puede realizar la inteligencia artificial generativa. Elaborar textos, resumir documentos, analizar información, programar, traducir, procesar datos o generar contenidos son actividades presentes principalmente en empleos administrativos, técnicos y profesionales.
Esto cambia una idea histórica sobre la automatización. Durante décadas, las máquinas reemplazaron principalmente tareas físicas y repetitivas; la IA generativa puede intervenir directamente sobre tareas cognitivas.

Pero hay una distinción fundamental: estar expuesto a la inteligencia artificial no significa necesariamente perder el empleo.
Los mismos índices que incorporan la posibilidad de complementar el trabajo humano con inteligencia artificial muestran que los trabajadores con mayores niveles educativos o ingresos pueden enfrentar menores riesgos netos. En otras palabras, algunas ocupaciones pueden ser automatizadas parcialmente mientras otras pueden volverse más productivas gracias a estas herramientas.
La investigación también advierte que, en escenarios donde la IA efectivamente desplazara trabajadores y no existieran políticas para amortiguar ese impacto, podrían producirse incrementos moderados de la desigualdad y la pobreza. Se trata de simulaciones y no de una predicción inevitable.
Por eso, el interrogante para Argentina no debería reducirse a si la inteligencia artificial “va a sacar empleos”. La cuestión central será qué trabajos transformará, qué nuevas capacidades exigirán las empresas y qué tan rápido podrán adaptarse trabajadores, universidades y sistemas de capacitación.