Argentina llega al Mundial 2026 como campeona defensora y con la ilusión de volver a competir por una nueva estrella. Pero el impacto de la Copa del Mundo no se limita al fútbol: también puede alterar la economía cotidiana, el consumo digital, las apuestas, los viajes, la compra de entradas y el uso de servicios financieros.
En ese contexto, un informe de BioCatch, empresa especializada en prevención de fraude y delitos financieros mediante biometría del comportamiento, advierte que los grandes eventos deportivos pueden modificar drásticamente los patrones de uso de la banca digital. Y cuando cambian los hábitos, también aparecen nuevas oportunidades para los ciberdelincuentes.
La actividad digital —incluido el fraude— tiende a moverse al ritmo de los partidos: baja durante los encuentros, pero crece antes y después. Ese comportamiento será clave durante el Mundial 2026, especialmente en países con alta carga emocional alrededor de su selección, como Argentina.
“La emoción que genera un Mundial impacta directamente la forma, el momento y la intensidad con la que los usuarios interactúan con sus servicios financieros. Estos cambios abren ventanas de oportunidad que los defraudadores saben aprovechar”, señaló Josué Martínez, senior global advisory director de BioCatch.

Menos actividad durante los partidos, pero no menos riesgo
Uno de los datos más relevantes del informe es que, durante los partidos clave, la actividad de banca digital suele caer de forma marcada. Esto ocurre especialmente cuando juega la selección nacional, porque tanto los usuarios como los potenciales atacantes concentran su atención en el evento deportivo.
Según datos relevados por BioCatch, durante la final del Mundial de 2022 los casos de fraude en Argentina cayeron un 93%. En la final de la Copa América 2024, las sesiones de banca digital en el país disminuyeron un 40%.
El mismo patrón se observó en otros torneos. En la final de la Euro 2024, la actividad de banca digital cayó hasta un 32% en algunos países durante partidos clave. Y durante el Mundial 2018, los intentos de fraude en México bajaron un 87%, mientras que en Brasil los ataques cayeron un 21%.
El punto central, sin embargo, es que esa baja no significa que el riesgo desaparezca. El fraude no se elimina: se desplaza.
El momento más crítico: antes y después del partido
BioCatch identificó que la actividad digital aumenta de forma significativa en las horas previas a los partidos y justo después de que terminan. Esos momentos concentran operaciones impulsivas, compras de último minuto, apuestas deportivas y movimientos financieros vinculados al consumo emocional.
Durante partidos de la Euro 2024 con Inglaterra y Escocia, las sesiones bancarias desde dispositivos con aplicaciones de apuestas aumentaron un 11% en las dos horas previas al inicio. En la final de la Euro 2020, la actividad bancaria digital creció un 56% después del silbatazo final respecto del punto más bajo registrado durante el partido.
En algunos casos, la actividad bancaria puede aumentar hasta un 50% después de un encuentro. Para los sistemas de prevención de fraude, ese rebote representa un momento especialmente sensible: los usuarios operan rápido, con menos atención y bajo una fuerte carga emocional.

Mundial 2026: más partidos, más consumo y más superficie de ataque
El Mundial 2026 será el más grande de la historia: tendrá 48 selecciones, 104 partidos y tres países anfitriones. Esa escala multiplicará el consumo asociado al torneo, desde viajes y hospedajes hasta entradas, merchandising oficial, plataformas digitales y apuestas.
Ese contexto puede favorecer distintos tipos de fraude, entre ellos: venta falsa de boletos; tiendas online fraudulentas; phishing con marcas oficiales; promociones falsas vinculadas a la Selección; estafas asociadas a viajes, paquetes turísticos y hospedaje.
“Los estafadores explotan la urgencia y la emoción. Cuando los usuarios sienten que podrían perderse una oportunidad única en la vida, bajan la guardia”, agregó Martínez.
La nueva cancha también es digital
El informe plantea una advertencia concreta para bancos, billeteras virtuales, fintechs, plataformas de pago y usuarios: durante el Mundial, no alcanza con mirar el volumen de operaciones. También será necesario analizar patrones de comportamiento atípicos, cambios bruscos en los hábitos de navegación, dispositivos sospechosos, movimientos inusuales y operaciones realizadas bajo presión.
La biometría del comportamiento aparece en ese escenario como una herramienta central. Este tipo de tecnología permite detectar señales invisibles para el usuario, como la forma de tipear, mover el mouse, sostener el dispositivo o navegar dentro de una aplicación. Si el comportamiento no coincide con el patrón habitual, el sistema puede activar alertas antes de que el fraude se concrete.
Mientras Argentina sueña con defender el título conseguido en Qatar 2022, el Mundial 2026 también abrirá otra competencia menos visible: la disputa por la seguridad digital de millones de usuarios. En tiempos de hiperconexión, la emoción futbolera puede transformarse en una oportunidad económica, pero también en un terreno fértil para nuevas formas de estafa.