La reunión entre Donald Trump y Xi Jinping en Washington no produjo el gran acuerdo comercial que pudiera cerrar definitivamente la disputa entre las dos mayores economías del mundo. Sin embargo, dejó algo posiblemente más significativo para entender la nueva relación entre ambas potencias: Estados Unidos y China comienzan a construir mecanismos para administrar su competencia sin interrumpir completamente el comercio ni la cooperación tecnológica.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, anticipó que Washington dará a conocer el lunes nuevos detalles de las negociaciones comerciales. Según explicó a CNBC y recogió Reuters, ambos gobiernos ya acordaron dejar determinados productos considerados no sensibles al margen de eventuales disputas arancelarias futuras.
La idea supone un cambio importante. En lugar de buscar una normalización integral del comercio bilateral, Washington y Beijing están comenzando a separar sectores estratégicos de aquellos en los que consideran posible mantener un intercambio relativamente estable.
La Casa Blanca confirmó que el denominado U.S.-China Board of Trade, creado después de la cumbre de mayo en Beijing, avanzó sobre un tratamiento arancelario más favorable para alrededor de US$30.000 millones de productos no sensibles en cada dirección.
Entre las exportaciones estadounidenses alcanzadas aparecen productos agrícolas, pescados y mariscos, madera, cosméticos y dispositivos médicos. Del lado chino se incluyen bienes de consumo como pequeños electrodomésticos, juguetes, decoraciones y asientos infantiles para automóviles.
Greer describió una lógica similar: Estados Unidos podría exportar productos agrícolas y dispositivos médicos, mientras recibiría desde China bienes de consumo considerados alejados de las áreas más sensibles para la seguridad nacional. Según el funcionario, determinados productos podrían incluso quedar apartados de futuras medidas arancelarias que enfrenten a ambos países.
En términos prácticos, Estados Unidos y China comienzan a dibujar dos relaciones económicas paralelas. Una relativamente protegida para productos de menor sensibilidad estratégica y otra sometida a fuertes controles cuando aparecen semiconductores, inteligencia artificial, minerales críticos, telecomunicaciones o tecnologías de uso dual.
Washington y Beijing también extendieron durante dos meses la tregua comercial que debía finalizar el 10 de noviembre. El nuevo horizonte quedó fijado para el 10 de enero de 2027, proporcionando tiempo adicional para intentar negociar un acuerdo económico más amplio.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, explicó que las conversaciones buscan determinar si es posible pasar de una sucesión de acuerdos parciales hacia un entendimiento de mayor alcance.
Pero todavía existen diferencias importantes.
Reuters señaló que Washington considera insuficiente el cumplimiento chino de algunos compromisos comerciales, mientras que las entregas de tierras raras y minerales críticos continúan formando parte de las fricciones entre ambos países.
La propia Casa Blanca reconoció que ambos gobiernos siguen trabajando sobre los problemas de abastecimiento vinculados con tierras raras y otros minerales críticos. Esto es particularmente relevante para la industria tecnológica. Las tierras raras son esenciales para numerosos componentes utilizados en electrónica, energía, vehículos eléctricos, defensa y sistemas avanzados. Pero posiblemente la principal novedad tecnológica de la cumbre estuvo en otro terreno.
Antes de la reunión presidencial, Bessent había propuesto establecer un mecanismo de notificación para incidentes relacionados con IA que pudieran alcanzar dimensiones de seguridad nacional. El objetivo estadounidense era aumentar la transparencia entre las dos principales potencias tecnológicas frente a accidentes o acontecimientos particularmente graves.
La Casa Blanca anunció posteriormente la creación de un diálogo bilateral sobre estas tecnologías y un canal de comunicación para incidentes relacionados con IA, con una nueva ronda de intercambios prevista para noviembre.
Beijing también reconoció la importancia de mantener estas conversaciones. Según el comunicado oficial chino sobre el encuentro, Xi sostuvo que Estados Unidos y China poseen fuertes capacidades en inteligencia artificial y que, aunque existe competencia, también pueden cooperar.
El presidente chino planteó que ambos gobiernos deberían intercambiar posiciones sobre los riesgos y beneficios de la tecnología y trabajar para impedir usos abusivos o maliciosos.