MERCADOS

Publicado 20/02/2026

¿Aumentarán los televisores antes del Mundial?

El fenómeno mundialista no garantiza rebajas: presión de costos globales de chip y otros componentes podría elevar precios de nuevos modelos en el año del Mundial.
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El fenómeno mundialista no garantiza rebajas: presión de costos globales de chip y otros componentes podría elevar precios de nuevos modelos en el año del Mundial.

El mercado global de televisores enfrenta una paradoja en el año del Mundial de la FIFA 2026: aunque la demanda suele acelerarse ante un evento deportivo masivo, las propias cadenas de producción y suministro están empujando los precios hacia arriba, reduciendo la posibilidad de rebajas significativas.

Este fenómeno se explica por un salto en los costos de componentes clave —memoria, paneles de visualización y metales— que erosionan los márgenes de las marcas y hacen más probable un traslado de esos costos al precio final de venta.

 

 

Según el reciente informe publicado por TrendForce, la consultora especializada en cadenas de suministro y mercados de electrónica de consumo, los envíos globales de televisores en 2026 están proyectados en aproximadamente 194 millones de unidades, un descenso de 0,6% interanual.

A la vez, los costos de producción se han encarecido debido a aumentos en los precios de la memoria DRAM —que ahora representa un porcentaje mucho mayor del costo total de materiales de un televisor—, así como incrementos en paneles y metales preciosos utilizados en componentes electrónicos.

Estas tensiones entre oferta y demanda no solo afectan la física del mercado: también redefinen las dinámicas comerciales que los consumidores experimentarán al buscar una pantalla para seguir el Mundial.

 

El exponencial aumento impacta en el precio de los televisores

 

Caída de envíos y presión de costos

TrendForce detalla que la subida de precios en componentes esenciales está ejerciendo presión sobre la rentabilidad de las marcas, hacia un escenario donde “un aumento de los precios minoristas para nuevos modelos es cada vez más probable”.

  • Memoria: su participación en el BOM (Bill of Materials, en español, lista de materiales) de un televisor aumentó de 2,5-3% a entre 6-7% debido al auge de los precios.
  • Paneles de visualización: constituyen entre 40 y 50% del costo de fabricación y muestran tendencia alcista.
  • Metales preciosos y otros insumos: también registran incrementos, presionando al alza los costos de manufactura.

Este cóctel reduce la capacidad de los fabricantes de televisión para ofrecer grandes descuentos sostenidos sin sacrificar márgenes, aun frente a eventos con fuerte impulso de ventas como un Mundial.

 

 

Mercado argentino: cuotas y estrategias compensatorias

Ese contexto global se entrecruza con dinámicas locales. En Argentina, varias cadenas de retail están promoviendo financiaciones en cuotas sin interés como principal incentivo de compra para el Mundial 2026. Según relevamientos de mercado, modelos de televisores 4K de entre 50 y 55 pulgadas se ofrecen con opciones de hasta 18 cuotas fijas en pesos, con precios de lista que rondan entre $569.999 y $699.999 para equipos populares, dependiendo del plan y la marca.

La estrategia de las tiendas locales —que incluye rebajas nominales junto con planes de pago extensos— busca compensar la falta de descensos abruptos de precio de lista, apostando a que el consumidor perciba la cuota como incentivo frente a la inflación. Por el contrario, en mercados como el estadounidense, algunas plataformas de grandes retailers han puesto televisores en secciones de “clearance” con descuentos de hasta 45%, aunque esos precios no siempre se replican en tiendas físicas y no contemplan costos de importación o logística.

 

 

Un Mundial con incentivos diferentes

La lógica clásica de “mundialista = temporada de precios más bajos” se enfrenta este año con una doble realidad: impulso de intención de compra por efecto del evento deportivo, que suele llevar a consumidores a renovar pantallas o buscar mejoras tecnológicas y presión de costos globales que limita la capacidad del mercado de televisores para ofrecer rebajas agresivas y, en muchos casos, favorece incrementos o contención de precios nominales, acompañados de estrategias financieras para el consumidor.

En este escenario, el Mundial 2026 seguirá siendo un catalizador de intención de compra de televisores en todo el mundo, pero no necesariamente la ocasión de precios históricamente bajos. La ecuación de compra dependerá cada vez más del acceso al crédito y de las condiciones financieras preferenciales que cada mercado y tienda pueda ofrecer, en lugar de descuentos sustanciales de lista.