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Publicado 01/08/2026

Axios: DeepSeek acelera la guerra de precios y lleva el costo de la inteligencia artificial “hacia cero”

La empresa china lanzó DeepSeek V4 Flash, un modelo especializado en programación que ofrece rendimientos cercanos a los sistemas más avanzados del mercado por una fracción de su precio.
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La empresa china lanzó DeepSeek V4 Flash, un modelo especializado en programación que ofrece rendimientos cercanos a los sistemas más avanzados del mercado por una fracción de su precio.

La competencia global por la inteligencia artificial ingresó en una nueva etapa. Ya no se trata solamente de desarrollar el modelo más avanzado, sino de ofrecer capacidades similares al menor precio posible. DeepSeek lanzó V4 Flash, un nuevo sistema orientado a programación y tareas autónomas que profundiza la guerra de precios entre los laboratorios de Estados Unidos y China.

Según informó Axios, el modelo chino puede producir por aproximadamente USD 0,28 el mismo volumen de tokens de salida que cuesta USD 25 con Claude Opus 4.8, uno de los sistemas más avanzados de Anthropic. La diferencia representa un descuento cercano al 99%.

DeepSeek sostiene que V4 Flash mejoró especialmente en el uso de herramientas, la ejecución de código y el funcionamiento como agente autónomo. En las evaluaciones citadas por Axios, su rendimiento se aproxima al de Claude Opus 4.8 en tareas complejas de programación. También debutó por encima del modelo de Anthropic en una clasificación colaborativa de Arena.ai dedicada al desarrollo de interfaces web.

La documentación oficial de DeepSeek confirma que V4 Flash cuesta USD 0,14 por cada millón de tokens de entrada sin caché y USD 0,28 por cada millón de tokens generados. Cuando la información ya se encuentra almacenada en caché, el precio de entrada cae hasta apenas USD 0,0028 por millón de tokens. El sistema admite un contexto de un millón de tokens y una salida máxima de 384.000 tokens, además de llamadas a herramientas y compatibilidad con interfaces utilizadas por desarrolladores. DeepSeek anticipó, sin embargo, que aplicará precios dobles durante determinadas horas de mayor demanda.

 

 

La ofensiva china llega mientras las compañías tecnológicas invierten cientos de miles de millones de dólares en chips, centros de datos y generación eléctrica. La paradoja, destaca Axios, es que la infraestructura necesaria para producir inteligencia artificial se vuelve cada vez más costosa, mientras el producto final —la inteligencia distribuida mediante una API— se abarata aceleradamente.

DeepSeek no es el único actor que presiona los precios. OpenAI redujo un 80% el costo de GPT-5.6 Luna pocas semanas después de presentarlo; Google lanzó nuevos modelos Gemini Flash centrados en eficiencia; SpaceXAI compite con Grok 4.5; y Meta comenzó a ofrecer Muse Spark 1.1 como un modelo cerrado y agresivamente tarifado para desarrolladores. Desde China, propuestas como Kimi K3 también buscan expandirse sobre el mercado estadounidense.

Anthropic aparece como la principal excepción. La compañía mantiene precios superiores para sus modelos Claude y apuesta a que empresas y desarrolladores aceptarán pagar más a cambio de mayores niveles de precisión, confiabilidad y seguridad. Sin embargo, esa estrategia podría enfrentar dificultades si continúa reduciéndose la distancia de rendimiento respecto de sistemas mucho más económicos.

El cambio también puede modificar la forma en que las organizaciones contratan IA. Si distintos modelos pueden resolver una misma tarea con resultados similares, las empresas dejarán de depender de un único proveedor. En ese escenario crecerá el mercado de los “routers inteligentes”, plataformas capaces de seleccionar automáticamente el modelo más conveniente de acuerdo con su capacidad, velocidad y precio.

Para los grandes laboratorios, el desafío es estructural: invertir decenas de miles de millones de dólares para obtener una ventaja técnica que podría durar apenas algunos meses, sin conservar suficiente poder para fijar precios. La alternativa es apostar a que el abaratamiento multiplique exponencialmente el consumo y permita compensar los menores márgenes con un volumen mucho mayor.

La conclusión planteada por Axios resume la nueva fase de la disputa tecnológica: Estados Unidos y China compiten por convertir la inteligencia artificial en un recurso abundante y barato, pero todavía ninguna compañía demostró que esa abundancia pueda ser, al mismo tiempo, sostenible y rentable.