INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Publicado 14/09/2026

Trump y Xi preparan una cumbre atravesada por la disputa global por la inteligencia artificial

La reunión prevista para el 24 de septiembre en Washington tendrá una agenda dominada por el comercio, la seguridad y Taiwán, pero la inteligencia artificial aparece como uno de sus capítulos estratégicos. Chips, modelos avanzados, propiedad intelectual y control de sistemas autónomos concentran las diferencias.
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La reunión prevista para el 24 de septiembre en Washington tendrá una agenda dominada por el comercio, la seguridad y Taiwán, pero la inteligencia artificial aparece como uno de sus capítulos estratégicos. Chips, modelos avanzados, propiedad intelectual y control de sistemas autónomos concentran las diferencias.

La reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su par de China, Xi Jinping, podría convertirse en la primera gran cumbre bilateral en la que la inteligencia artificial ocupe un lugar central junto con los temas tradicionales de la relación entre las dos potencias.

El encuentro está previsto para el 24 de septiembre en Washington, en un escenario marcado por la creciente competencia por los semiconductores, la capacidad de cómputo y el desarrollo de los modelos más avanzados. Sin embargo, también comienza a aparecer una preocupación compartida: el riesgo de que la carrera tecnológica avance sin mecanismos suficientes para controlar sistemas cada vez más autónomos.

Según informó Reuters, funcionarios estadounidenses y chinos preparan conversaciones sobre la seguridad de la IA de frontera. El asunto podría llegar directamente a la mesa de Trump y Xi, aunque todavía no existe una agenda pública detallada ni garantías de que la cumbre produzca un acuerdo concreto.

Trump: “Quien gane la IA, gana”

Trump llegará a la reunión defendiendo una posición basada en la supremacía tecnológica estadounidense. El 13 de septiembre rechazó los pedidos de desacelerar el desarrollo de los modelos más potentes y sostuvo que Estados Unidos debe conservar su ventaja sobre China.

“Estamos liderando a China en inteligencia artificial” y “quien gane la IA, gana”, afirmó el mandatario. Aunque admitió que podrían implementarse algunas salvaguardas, descartó las advertencias más extremas sobre la tecnología y dejó en claro que no respalda una regulación que reduzca la velocidad de las empresas estadounidenses.

Esta postura limita las posibilidades de alcanzar un acuerdo amplio. Para Washington, la seguridad de la IA no puede analizarse separadamente de su potencial económico, militar y geopolítico. Cualquier compromiso será evaluado en función de su impacto sobre compañías como OpenAI, Anthropic, Google, Nvidia y SpaceX.

Las advertencias de Amodei llegaron a la disputa bilateral

La discusión se intensificó luego de que el CEO de Anthropic, Dario Amodei, propusiera administrar el ritmo de crecimiento de la IA de frontera para ganar tiempo y establecer mejores mecanismos de seguridad.

Amodei también pidió reforzar los controles sobre la venta de chips avanzados a China y combatir la utilización de modelos estadounidenses para entrenar sistemas chinos mediante una técnica conocida como destilación. Sus planteos recibieron el respaldo de figuras como Sam Altman y Elon Musk.

La reacción de Beijing fue inmediata. El periódico estatal Global Times describió la propuesta como parte de una “Guerra Fría silenciosa de la IA” y acusó a determinados sectores estadounidenses de utilizar la seguridad para conservar un monopolio tecnológico y excluir a China de la gobernanza internacional.

La Cancillería china, por su parte, reclamó un enfoque abierto e inclusivo y advirtió que la confrontación y la competencia hostil podrían dificultar la construcción de reglas globales.

 

 

Estados Unidos acusa a empresas chinas de copiar modelos

Otro punto de tensión surgió cuando el gobierno estadounidense acusó a seis empresas chinas —entre ellas DeepSeek, Moonshot AI y Alibaba— de emplear a escala industrial los resultados producidos por modelos norteamericanos para acelerar el entrenamiento de sus propias plataformas.

Según Washington, las compañías habrían utilizado sistemas desarrollados por Anthropic, OpenAI, Google y SpaceX. Los funcionarios estadounidenses sostienen que estas prácticas podrían reducir los costos de desarrollo de la industria china y potenciar sus capacidades militares y cibernéticas.

China rechazó las acusaciones y aseguró que la destilación es una técnica habitual y neutral dentro de la industria. También señaló que compañías estadounidenses habrían utilizado modelos chinos con procedimientos similares.

La controversia puede convertirse en una demanda concreta de Trump durante la cumbre. Estados Unidos podría reclamar restricciones sobre el acceso de laboratorios chinos a modelos, interfaces y servicios tecnológicos estadounidenses. Beijing, en cambio, buscaría evitar que esas acusaciones sean utilizadas para justificar nuevas sanciones.

China también teme una IA fuera de control

A pesar de las profundas diferencias, existe un terreno en el que las posiciones comienzan a aproximarse. China también reconoce el riesgo de que los sistemas avanzados escapen de la supervisión humana.

Los marcos chinos de seguridad incorporan desde 2024 escenarios en los que una futura IA podría obtener recursos de manera autónoma, replicarse, experimentar saltos imprevistos de capacidad o desarrollar conductas orientadas a acumular poder.

Xi Jinping sostuvo en julio que la tecnología debe permanecer siempre bajo control humano. Además, las nuevas directrices chinas sobre agentes autónomos exigen que los desarrolladores puedan detectar, bloquear y revertir comportamientos inadecuados, y establecen que las personas deben conservar la decisión final.

Esta coincidencia podría ofrecer una base mínima para negociar protocolos de seguridad. Sin embargo, persiste un problema esencial: ninguno de los dos gobiernos confía plenamente en los mecanismos de supervisión del otro.

Aunque la conversación pública comience a orientarse hacia los riesgos de la IA, los semiconductores continuarán siendo el núcleo material de la disputa. Estados Unidos considera que limitar el acceso de China a procesadores avanzados y equipos de fabricación es necesario para preservar su ventaja y evitar que esas tecnologías se utilicen con fines militares. Beijing interpreta los controles como una política destinada a frenar su desarrollo industrial.

China, al mismo tiempo, conserva instrumentos de presión vinculados con minerales críticos y componentes esenciales para las cadenas tecnológicas. Por eso, cualquier negociación sobre chips puede terminar vinculada con el comercio, los aranceles y el suministro de materias primas.

Trump y Xi representan estrategias diferentes. Estados Unidos busca conservar el liderazgo en modelos avanzados, chips y capacidad de cómputo. China procura reducir su dependencia tecnológica, impulsar modelos abiertos y presentarse como promotora de una gobernanza internacional más inclusiva, especialmente orientada hacia los países del Sur Global.