
Empresas como Uber y Alphabet —a través de su filial de conducción autónoma Waymo— representan hoy dos estrategias distintas para competir en este mercado emergente.
Mientras Alphabet apuesta por desarrollar su propia flota de vehículos autónomos, Uber busca convertirse en la plataforma global que conecte múltiples tecnologías de conducción autónoma. El crecimiento del sector está siendo acelerado. Analistas consideran que 2026 marca el inicio de la expansión real del modelo de robotaxis fuera de las fases experimentales, con servicios en ciudades de Estados Unidos, China y nuevas pruebas en Europa y Japón.

Alphabet fue una de las primeras empresas en apostar por la conducción autónoma. Su proyecto comenzó dentro del laboratorio Google X y luego evolucionó hacia Waymo, que hoy lidera el despliegue comercial de robotaxis. Waymo ya opera servicios en varias ciudades estadounidenses y continúa ampliando su presencia. La compañía ofrece viajes totalmente autónomos mediante su aplicación y planea expandirse a más de veinte ciudades en los próximos años.
Actualmente Waymo opera miles de robotaxis y ya realiza cientos de miles de viajes pagos por semana. La compañía proyecta alcanzar un millón de viajes semanales en 2026 y el servicio ya está disponible o en expansión en ciudades como San Francisco, Phoenix, Los Ángeles, Austin y Silicon Valley, entre otras.
En paralelo, la empresa sigue ampliando su flota y desarrollando nuevas generaciones de vehículos autónomos adaptados específicamente para el transporte urbano. El objetivo de Alphabet es claro: operar una red propia de robotaxis totalmente autónomos, integrando hardware, software y servicio dentro de un mismo ecosistema.

La estrategia de Uber es radicalmente distinta. Tras vender su división interna de conducción autónoma en 2020, la compañía decidió concentrarse en lo que mejor sabe hacer: gestionar la red global de movilidad y la relación con los usuarios.
En lugar de fabricar sus propios vehículos autónomos, Uber está firmando acuerdos con múltiples empresas que desarrollan esta tecnología. Entre sus socios figuran compañías como Waymo, Wayve, Nuro, May Mobility, Lucid o Zoox. La compañía planea ofrecer viajes con vehículos autónomos en al menos 15 ciudades del mundo para 2026, integrando distintas tecnologías en su plataforma.
En los últimos meses Uber anunció nuevos acuerdos entre ellos se destaca la alianza con Zoox —empresa de Amazon— para desplegar robotaxis en su aplicación a partir de 2026 en ciudades como Las Vegas y Los Ángeles.
También firmó acuerdos con la startup británica Wayve y con Nissan para desarrollar servicios de robotaxi en Japón, con pilotos previstos para Tokio hacia finales de la década. La visión de Uber es convertirse en la “infraestructura digital” del transporte autónomo, permitiendo que diferentes fabricantes utilicen su red de usuarios, pagos y logística.

Cómo funcionan los robotaxis
Los robotaxis utilizan sistemas avanzados de conducción autónoma capaces de percibir el entorno, tomar decisiones y controlar el vehículo sin intervención humana. Para lograrlo combinan tres capas tecnológicas principales.
Sensores de percepción
Los vehículos utilizan una combinación de sensores que les permite generar una visión tridimensional del entorno. Un sistema llamado LiDAR, que emite pulsos láser para medir distancias y crear mapas 3D del entorno. A eso se suman cámaras de alta resolución, que detectan señales de tránsito, peatones y semáforos. Ademas, cuentan con un radar, que mide velocidad y movimiento de objetos cercanos.
Inteligencia Artificial
Los datos captados por los sensores son procesados por sistemas de IA que identifican vehículos, peatones y ciclistas; predicen movimientos de otros actores del tránsito y toman decisiones de conducción en tiempo real
El sistema de conducción autónoma de Waymo, por ejemplo, analiza simultáneamente señales de tránsito, obras viales, peatones y otros vehículos para determinar la mejor acción en cada situación.
Mapas y localización
Los robotaxis utilizan mapas de alta definición y sistemas de posicionamiento que les permiten conocer con precisión su ubicación en la ciudad y anticipar situaciones complejas del tránsito.
Estas tecnologías se combinan con algoritmos de planificación que definen aceleración, frenado y cambios de carril.El mercado de robotaxis se perfila como uno de los más disruptivos dentro de la industria automotriz y tecnológica. El concepto combina movilidad compartida, Inteligencia Artificial y vehículos eléctricos, lo que podría reducir costos operativos y transformar el transporte urbano.
Estados Unidos y China concentran hoy la mayor cantidad de pruebas y despliegues, con más de treinta ciudades experimentando con servicios autónomos.
La carrera incluye a empresas tecnológicas, fabricantes de autos y plataformas digitales, desde Waymo y Uber hasta Tesla, Baidu y Amazon.
El resultado de esta competencia definirá quién controla el futuro del transporte urbano, un mercado que podría convertirse en una de las principales infraestructuras digitales de las ciudades inteligentes.