La medida marca un cambio de rumbo respecto a la fuerte digitalización que caracterizó a las aulas suecas desde finales de los 2000. Durante más de una década, el modelo educativo apostó por el uso intensivo de computadoras y plataformas digitales. De hecho, para 2015, cerca del 80% de los estudiantes de escuelas públicas ya contaban con acceso individual a dispositivos electrónicos, según datos oficiales.

Sin embargo, esta estrategia ahora está bajo revisión. En instituciones como un instituto en Nacka, en las afueras de Estocolmo, los alumnos vuelven a convivir con materiales que habían quedado relegados. “Ahora vuelvo a casa con libros y papeles nuevos”, cuenta Sophie, de 18 años, quien describe cómo algunos docentes empezaron a imprimir contenidos y reemplazar plataformas digitales por manuales tradicionales, especialmente en materias como matemática.

El cambio no está exento de críticas. Desde sectores tecnológicos, educadores y especialistas en informática advierten que reducir la exposición a herramientas digitales podría afectar la preparación de los estudiantes para el mercado laboral, además de tener impacto en la competitividad económica del país. En un contexto global donde las habilidades digitales son cada vez más demandadas, el debate sobre el equilibrio entre tecnología y aprendizaje tradicional vuelve a estar en el centro.
Fuente: BBC.com