El proyecto, denominado Floating Data Center (FDC), propone trasladar parte de la infraestructura que tradicionalmente se construye en tierra a grandes estructuras flotantes diseñadas con tecnologías provenientes de la industria naval.
No se trata solamente de un concepto. En abril de 2026, Samsung Heavy Industries obtuvo aprobaciones en principio (AiP) para un diseño de centro de datos flotante de 50 megavatios (MW) por parte de dos de las principales sociedades internacionales de clasificación marítima: American Bureau of Shipping (ABS) y Lloyd's Register (LR), durante Data Center World 2026 en Washington D.C.
El proyecto dio un nuevo paso en agosto: ABS otorgó una aprobación en principio para un modelo de 200 MW, cuatro veces más potente que el diseño inicial. Por su escala, esta versión apunta a las necesidades de los grandes operadores de centros de datos hyperscale, en momentos en que la IA está elevando significativamente la demanda de capacidad de cómputo.

Los centros de datos necesitan enormes instalaciones, grandes cantidades de electricidad y sistemas capaces de retirar constantemente el calor generado por miles de servidores. La propuesta de Samsung busca atacar tres problemas centrales: disponibilidad de terrenos, suministro eléctrico y refrigeración.
Una de las principales ventajas potenciales está en el entorno donde funcionarían estas instalaciones: podrían utilizar agua de mar para sus sistemas de refrigeración y generar su propia electricidad —mediante celdas de combustible a GNL, según se mostró en Posidonia 2026—, disminuyendo parcialmente la dependencia de las redes eléctricas terrestres.
La ubicación flotante ofrece además otra característica clave: movilidad. En teoría, la capacidad informática podría desplegarse cerca de los lugares con mejores condiciones de energía, conectividad o demanda, en lugar de depender exclusivamente de la disponibilidad de grandes terrenos en zonas urbanas o industriales.
La estrategia aprovecha directamente la experiencia naval de Samsung Heavy Industries. Los FDC están pensados para construirse mediante procesos estandarizados utilizados por los astilleros, integrando diseño, fabricación e instalación de equipamiento en simultáneo, lo que —según la compañía— podría acortar los tiempos de construcción frente a determinados proyectos convencionales en tierra.
"Floating Data Centers representan un nuevo modelo de negocio que extiende las capacidades de la construcción naval al sector de la infraestructura digital", señaló Young-kyu Ahn, director de Tecnología (CTO) de Samsung Heavy Industries, al anunciar la primera aprobación.
La compañía está formando además una red internacional de socios para llevar el concepto a la práctica, más amplia de lo que suele mencionarse. En junio, SHI, Lloyd's Register y la naviera griega Capital Clean Energy Carriersacordaron avanzar conjuntamente en evaluaciones técnicas, económicas y de seguridad del diseño.
En abril, SHI ya había firmado un memorando con Mousterian Corporation (M3), la firma de Dallas fundada por exejecutivos de Nautilus Data Technologies —la compañía detrás del único centro de datos flotante operativo del mundo hasta hoy—, para desarrollar proyectos en Estados Unidos, incluido uno en Texas. También suma una alianza con Supermicro para el equipamiento de cómputo.

El proyecto refleja un problema que empieza a exceder al propio sector tecnológico: el crecimiento de la IA exige cada vez más infraestructura física para almacenar datos y ejecutar los enormes volúmenes de procesamiento necesarios para entrenar y operar los modelos.
Samsung y las entidades que evalúan el proyecto presentan los centros flotantes como una posible respuesta cuando las instalaciones terrestres enfrentan restricciones de espacio, energía y refrigeración. ABS sostiene que llevar parte de esta infraestructura fuera de tierra también podría contribuir a reducir la presión sobre determinadas redes eléctricas locales.
Sin embargo, hay una distinción importante que conviene remarcar: las aprobaciones obtenidas hasta ahora no significan que Samsung ya tenga funcionando comercialmente centros de datos de 50 o 200 MW en el océano. Una Approval in Principle (AiP) implica que las entidades de clasificación evaluaron favorablemente el concepto y su diseño preliminar bajo sus requisitos técnicos; el proyecto todavía debe atravesar etapas adicionales de ingeniería, aprobación regulatoria, construcción y operación.
El único centro de datos flotante operativo del mundo hoy es el de Nautilus Data Technologies, en Stockton, California —no uno de Samsung—, lo que da la medida real de cuánto camino falta entre el concepto certificado y la escala comercial que promete la compañía coreana.
Lo comprobado es que Samsung Heavy Industries está desarrollando una nueva generación de centros de datos flotantes y que los diseños de 50 MW y 200 MW ya alcanzaron hitos formales de evaluación técnica, respaldados por acuerdos comerciales concretos con navieras, desarrolladores y proveedores de tecnología.
La apuesta muestra hasta dónde está llegando la carrera por construir infraestructura para la inteligencia artificial: si la demanda de capacidad de cómputo sigue creciendo, una parte de los centros de datos del futuro podría dejar de construirse exclusivamente sobre tierra y empezar a ocupar también el mar.