MERCADOS

Publicado 26/08/2026

Nvidia volvió a desafiar los límites de la inteligencia artificial: duplicó sus ingresos y proyecta otro salto en 2027

El fabricante de chips facturó US$ 96.221 millones en apenas tres meses, impulsado por la construcción de centros de datos para inteligencia artificial. La compañía anticipó ingresos por US$ 108.000 millones para el próximo trimestre y aseguró que la demanda continúa acelerándose.
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El fabricante de chips facturó US$ 96.221 millones en apenas tres meses, impulsado por la construcción de centros de datos para inteligencia artificial. La compañía anticipó ingresos por US$ 108.000 millones para el próximo trimestre y aseguró que la demanda continúa acelerándose.

Nvidia volvió a presentar resultados que superaron ampliamente las expectativas de Wall Street y ofreció una señal contundente sobre la continuidad del ciclo global de inversión en inteligencia artificial. La empresa registró ingresos por US$ 96.221 millones durante su segundo trimestre fiscal de 2027, finalizado el 26 de julio de 2026.

La cifra representa un crecimiento del 106% frente al mismo período del año anterior y del 18% respecto del trimestre previo. Los analistas consultados por FactSet esperaban una facturación cercana a los US$ 92.300 millones, por lo que Nvidia superó el consenso del mercado en casi US$ 4.000 millones, según informó The Wall Street Journal.

El beneficio neto alcanzó los US$ 59.688 millones, un aumento interanual del 126%. Esto significa que la compañía ganó alrededor de US$ 663 millones por día durante el trimestre. La ganancia diluida fue de US$ 2,46 por acción, mientras que el margen bruto se ubicó en un extraordinario 75%, de acuerdo con el reporte oficial de Nvidia.

Los centros de datos explican casi todo el negocio

El gran motor volvió a ser la división de centros de datos, que incluye los procesadores, sistemas de interconexión y plataformas utilizadas para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial. Este segmento facturó US$ 89.000 millones, un 117% más que un año atrás, y ya representa aproximadamente el 92,5% de los ingresos totales de Nvidia.

El dato muestra hasta qué punto la empresa dejó de ser principalmente un fabricante de placas gráficas para convertirse en el proveedor central de la nueva infraestructura digital. Sus aceleradores son utilizados por las grandes compañías de la nube, los laboratorios que desarrollan modelos de frontera, las startups de IA y, cada vez más, gobiernos interesados en construir capacidad de cómputo soberana.

 

 

La compañía también obtuvo US$ 7.200 millones a través de su categoría de computación en el borde, que incluye computadoras personales, vehículos autónomos, robótica y sistemas capaces de procesar información cerca del lugar donde se genera. Este negocio creció un 27% interanual, aunque todavía ocupa un lugar mucho menor que los centros de datos.

La inteligencia artificial alcanzó su punto de inflexión. Está haciendo trabajo útil. Sus tokens son productivos y rentables. Ahora el cómputo es ingreso”, afirmó Jensen Huang, fundador y CEO de Nvidia. Según el ejecutivo, ya no existe un único laboratorio empujando el mercado, sino múltiples desarrolladores de modelos avanzados, startups, sistemas abiertos y aplicaciones de inteligencia artificial física creciendo en paralelo.

Nvidia anticipa otro trimestre récord

La compañía proyectó ingresos por US$ 108.000 millones, con un margen de variación del 2%, para su tercer trimestre fiscal. La estimación supera las previsiones que manejaba el mercado y marcaría un crecimiento adicional de aproximadamente el 12% en apenas tres meses.

Nvidia aclaró que esa proyección no contempla ingresos por la venta de capacidad de cómputo para centros de datos en China. Las restricciones estadounidenses a la exportación de chips avanzados continúan limitando su presencia en uno de los mercados tecnológicos más importantes del mundo. Pese a ello, la demanda proveniente de Estados Unidos, Europa, Medio Oriente y Asia permite compensar ampliamente esa ausencia.

La empresa espera que el crecimiento de sus ingresos vuelva a acelerarse y proyecta una expansión cercana al 70% para el ejercicio fiscal 2028, según consignó el Journal. Esa previsión ayudó a reducir los temores de los inversores sobre una posible desaceleración de las inversiones de las grandes tecnológicas.

Una parte central de la estrategia será Vera Rubin, la nueva plataforma de Nvidia que ya ingresó en producción. Sus sistemas serán incorporados por proveedores como Google Cloud, Microsoft Azure, Oracle, CoreWeave y Nebius. La arquitectura fue diseñada para alimentar una nueva generación de agentes autónomos y modelos capaces de realizar tareas más complejas.

 

 

La empresa también está ampliando su campo de acción. Presentó una CPU orientada específicamente a agentes de IA, nuevos aceleradores para inferencia, herramientas para construir “fábricas de inteligencia artificial” y plataformas aplicadas a robótica, vehículos autónomos, ciencias biológicas y computación soberana.

Nvidia anunció además acuerdos con Apollo, BlackRock, Blackstone, Brookfield, Goldman Sachs y KKR para impulsar plataformas de financiamiento capaces de movilizar más de US$ 500.000 millones destinados a infraestructura de inteligencia artificial. La iniciativa confirma que el cuello de botella ya no es solamente tecnológico: construir centros de datos requiere también capital, electricidad, terrenos, refrigeración y redes de transmisión.

La gran pregunta: cuánto puede durar el auge

Los resultados permiten sostener que, por ahora, la expansión de la infraestructura de IA está lejos de agotarse. Sin embargo, también refuerzan la dependencia del mercado tecnológico de un reducido grupo de grandes compradores. Amazon, Microsoft, Google, Meta, Oracle y los principales laboratorios concentran buena parte de las inversiones que alimentan el crecimiento de Nvidia.

Al mismo tiempo, esas compañías desarrollan procesadores propios para disminuir costos y reducir su dependencia del fabricante. La escasez y el encarecimiento de memorias avanzadas, las restricciones comerciales con China y el enorme consumo energético de los centros de datos constituyen otros riesgos para el negocio.

El desafío será demostrar que el gasto en infraestructura puede transformarse en ingresos sostenibles para toda la industria. Nvidia asegura que ese momento ya comenzó: las empresas estarían pasando de experimentar con IA a utilizarla para generar productividad y nuevos negocios. Los números del trimestre respaldan esa afirmación, aunque todavía no resuelven por completo las dudas sobre la rentabilidad final de las inversiones.

Una señal para la Argentina

La dimensión de estos resultados también deja una advertencia para la Argentina. El negocio de la inteligencia artificial ya no se limita al desarrollo de software: involucra energía, centros de datos, conectividad, financiamiento, semiconductores y formación de talento.

El país cuenta con recursos energéticos y profesionales capacitados, pero todavía necesita infraestructura eléctrica, estabilidad regulatoria y proyectos de escala para participar de esta ola de inversiones. Mientras otras economías construyen estrategias nacionales de cómputo, los resultados de Nvidia muestran que la capacidad para producir y operar infraestructura de IA se está convirtiendo en un activo estratégico comparable con la energía o las telecomunicaciones.

Nvidia ya no funciona solamente como una empresa tecnológica. Sus balances se convirtieron en un indicador adelantado de cuánto está dispuesto a invertir el mundo en inteligencia artificial. Y el último resultado sugiere que, al menos por ahora, la carrera no se está frenando: está entrando en una fase todavía más intensiva en capital, energía y capacidad de cómputo.