La app no surge de cero: fue presentada como experimento en Labs en septiembre de 2025 y ahora se despliega de forma masiva, inicialmente en inglés. Su funcionamiento es simple pero estratégico. Con la combinación Alt + Espacio —el mismo atajo que utilizan otras soluciones como Copilot— se abre una barra de búsqueda flotante desde cualquier parte del sistema, sin necesidad de recurrir al navegador.
Desde ahí, el usuario puede consultar información de la web, pero también buscar en archivos locales, aplicaciones instaladas y documentos almacenados en Google Drive. La lógica es clara: Google deja de ser solo un buscador web y pasa a operar como un sistema unificado de acceso a la información dentro del escritorio.

El núcleo de esta transformación es la integración del llamado “AI Mode”, que permite realizar preguntas abiertas y recibir respuestas generadas por Inteligencia Artificial con enlaces a fuentes externas. A esto se suman funciones como Lens y opciones de pantalla compartida, que apuntan a mantener al usuario dentro del flujo de trabajo sin interrupciones.
Este movimiento posiciona a Google en una disputa directa con Microsoft, que viene integrando IA en Windows a través de Copilot. La competencia ya no pasa solo por el buscador o el navegador, sino por quién controla la interfaz principal desde la que los usuarios interactúan con la información.