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Publicado 11/07/2026

Adiós a la TV tradicional: los próximos Mundiales se jugarán en las plataformas

Netflix, Disney y YouTube quieren quedarse con el Mundial. Comienza la batalla por el negocio deportivo más codiciado del planeta
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Netflix, Disney y YouTube quieren quedarse con el Mundial. Comienza la batalla por el negocio deportivo más codiciado del planeta

La FIFA prepara la venta de los derechos audiovisuales en Estados Unidos para los Mundiales de 2030 y 2034. Por primera vez, las principales plataformas de streaming competirán de igual a igual con las cadenas tradicionales. La disputa, que podría superar los US$ 2.000 millones, anticipa una transformación profunda en la forma en que se consumirá el deporte durante la próxima década.

Según reveló CNBC, la FIFA inició conversaciones con algunas de las mayores compañías de medios y tecnología del mundo para comercializar los derechos de transmisión en Estados Unidos de los Mundiales de 2030 y 2034. Entre los interesados aparecen Netflix, Disney, YouTube, Amazon, Apple y la actual titular de los derechos, Fox. La operación podría alcanzar un valor cercano a los US$ 2.000 millones para el mercado estadounidense.

La estrategia de la FIFA también marca un cambio de paradigma. En lugar de vender por separado los derechos en inglés y español, el organismo analiza ofrecer ambos paquetes en una única licitación. La decisión busca elevar el precio final y atraer a jugadores capaces de explotar el contenido de forma integral en televisión, streaming, publicidad y comercio electrónico.

Según CNBC, la victoria de Estados Unidos sobre Bosnia y Herzegovina lalcanzó un promedio de más de 26 millones de espectadores, según Fox Sports. Otros 9,8 millones de espectadores vieron el partido en Telemundo o Peacock. En el partido Estados Unidos y Bélgica la audiencia combinada en inglés y español promedió los 42 millones de espectadores, según estimaciones de AdImpact

 

 

El deporte se convierte en la nueva batalla del streaming

Durante años, las plataformas construyeron su crecimiento sobre películas y series. Hoy ese modelo muestra señales de madurez y el deporte en vivo aparece como el activo más valioso para captar y retener suscriptores.

El Mundial representa el contenido premium por excelencia: concentra audiencias masivas, publicidad de alto valor y una enorme capacidad para generar suscripciones en muy poco tiempo. Para empresas como Netflix, que hasta hace pocos años evitaban las transmisiones en directo, ingresar en este negocio significaría un cambio estratégico de enorme magnitud.

Durante el Mundial 2026 ya comenzaron a verse nuevos modelos de distribución. En Brasil, por ejemplo, el canal digital CazéTV transmitió gratuitamente todos los partidos a través de YouTube y alcanzó decenas de millones de espectadores simultáneos, demostrando que las plataformas digitales pueden competir con las cadenas tradicionales incluso en uno de los mercados futbolísticos más importantes del mundo.

Segun consigan Reuters, CazeTV afirma que alcanzó un pico de 21 millones de dispositivos conectados simultáneamente durante el partido de dieciseisavos de final del Mundial entre Brasil y Japón.

Este tipo de experiencias fortalecen la posición de las compañías tecnológicas en la negociación con la FIFA y muestran que el consumo deportivo está migrando rápidamente hacia entornos digitales.

Para las empresas tecnológicas, adquirir un Mundial significa mucho más que vender publicidad. El evento permite integrar inteligencia artificial para personalizar la experiencia del espectador, ofrecer múltiples cámaras, estadísticas en tiempo real, traducción automática, resúmenes generados por IA, comercio electrónico durante las transmisiones y nuevos formatos publicitarios basados en datos. En otras palabras, el Mundial deja de ser únicamente un programa de televisión para convertirse en una plataforma tecnológica.

Qué puede cambiar para Argentina

Aunque la negociación corresponde al mercado estadounidense, las decisiones que surjan de esta licitación probablemente impactarán en todo el ecosistema global de derechos deportivos.

Si las plataformas tecnológicas logran imponerse, es probable que las próximas licitaciones en América Latina sigan el mismo camino. Eso podría modificar la estrategia comercial de las cadenas tradicionales, alterar los modelos de distribución de contenidos y acelerar la llegada de experiencias digitales mucho más personalizadas para los espectadores argentinos.

Para operadores de televisión, empresas de telecomunicaciones y plataformas OTT, la disputa representa una señal clara: el futuro del deporte de elite estará definido cada vez más por compañías tecnológicas y no exclusivamente por los históricos grupos de medios.