GOBIERNO

Publicado 25/09/2026

Qué dejó la reunión Trump-Xi y cómo sigue la relación

La visita del presidente chino a Washington extendió la tregua comercial hasta enero de 2027 y abrió una conversación sobre los riesgos de la inteligencia artificial. Los chips, las tierras raras y Taiwán siguen marcando los límites del acercamiento.
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La visita del presidente chino a Washington extendió la tregua comercial hasta enero de 2027 y abrió una conversación sobre los riesgos de la inteligencia artificial. Los chips, las tierras raras y Taiwán siguen marcando los límites del acercamiento.

Donald Trump y Xi Jinping eligieron mostrar una relación cordial durante la visita de Estado del mandatario chino a Estados Unidos. Detrás de las ceremonias, la cena en la Casa Blanca y los mensajes de cooperación, el resultado más concreto ya se había negociado antes de que ambos presidentes se sentaran a conversar: la tregua comercial entre las dos potencias fue prorrogada hasta el 10 de enero de 2027.

La extensión evita, por ahora, una nueva escalada de aranceles y les concede tiempo para buscar un acuerdo más amplio. Pero también deja para la próxima ronda los problemas que atraviesan la relación: el acceso de China a tecnología avanzada, el suministro de minerales críticos a la industria estadounidense y las condiciones del comercio bilateral. Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, reconoció que todavía no estaba claro si ese acuerdo más ambicioso podría cerrarse antes del nuevo vencimiento.

La inteligencia artificial entró en la mesa presidencial

La novedad política de esta visita fue el lugar que ocupó la inteligencia artificial. Según la versión publicada por la Cancillería china, Xi planteó que ambos países pueden seguir dialogando sobre sus beneficios y riesgos, cooperar para prevenir usos indebidos y garantizar que la tecnología permanezca bajo control humano. El mismo comunicado atribuyó a Trump una disposición a mantener el diálogo y fortalecer la cooperación en este campo.

Sin embargo, las declaraciones generales todavía no se tradujeron en reglas compartidas. En las negociaciones previas, Bessent afirmó que las partes habían acordado crear un canal para notificarse incidentes graves relacionados con la seguridad de la IA. La existencia y el funcionamiento de ese canal aún no quedaron establecidos en un anuncio público conjunto: Reuters señaló que la respuesta oficial china fue menos específica, mientras que Bloomberg informó que la esperada línea de comunicación no había sido presentada formalmente al cierre de la jornada del jueves.

El punto refleja la tensión de fondo. Washington y Beijing pueden tener interés en evitar una crisis causada por sistemas cada vez más poderosos, pero también compiten por desarrollarlos primero y controlar su infraestructura. Antes de la cumbre, The Wall Street Journal había señalado que sus enfoques sobre los riesgos de la IA difieren; Axios informó que Estados Unidos seguía decidido a conservar su ventaja tecnológica.

Chips y tierras raras: los asuntos que siguen pendientes

En semiconductores, no hubo un cambio anunciado en las restricciones estadounidenses a la exportación de chips avanzados y equipos para producirlos. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, había indicado que esos controles no integraban las conversaciones preparatorias sobre comercio e IA. La ausencia de un anuncio posterior no permite saber todo lo que se dijo a puertas cerradas, pero sí establece un límite para evaluar el resultado público de la visita.

En sentido inverso, Estados Unidos sigue presionando para recibir un flujo más previsible de tierras raras e imanes fabricados en China, insumos para sectores tecnológicos, industriales y de defensa. Funcionarios estadounidenses sostuvieron antes del encuentro que las entregas chinas estaban por debajo de los compromisos existentes. La prórroga de la tregua mantiene ese asunto dentro de la negociación, sin que se haya comunicado una solución específica después de la reunión presidencial.

Cómo sigue la relación

La señal de ambos gobiernos es que quieren administrar la competencia sin romper la tregua. El comunicado chino habló de una nueva disposición alcanzada por los equipos económicos y comerciales y pidió ampliar las áreas de cooperación. La información estadounidense disponible precisa su alcance inmediato: dos meses adicionales para negociar. Bloomberg y Reuters coincidieron en que la visita produjo pocos anuncios sustantivos más allá de esa extensión.

El camino hacia enero estará condicionado también por Taiwán. Según el comunicado de la Cancillería china, Xi pidió a Trump que se opusiera a la independencia de la isla y tratara la cuestión con cautela. Ese reclamo muestra que la estabilidad comercial y cualquier cooperación tecnológica convivirán con una disputa estratégica que ninguno de los dos presidentes resolvió en Washington.

La cumbre, entonces, dejó una pausa y una agenda. La pausa tiene fecha: el 10 de enero. La agenda incluye tierras raras, tecnología, comercio e IA. Lo que ocurra en las próximas negociaciones determinará si el tono amistoso de la visita puede convertirse en compromisos duraderos o si las diferencias vuelven a dominar la relación entre las dos mayores potencias tecnológicas.

 

Foto: Xinhua