Argentina y Brasil dieron un nuevo paso en la construcción de una agenda científica regional. El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas participó en Curitiba, Brasil, de una reunión internacional organizada por la Fundação Araucária del Estado de Paraná, con el objetivo de avanzar en una estrategia común de Ciencia, Tecnología e Innovación vinculada a los territorios del eje del Trópico de Capricornio.
El encuentro reunió a representantes de instituciones de Argentina, Brasil, Paraguay, Chile, Uruguay y Portugal, en un contexto marcado por el avance del Acuerdo Mercosur-Unión Europea y por la necesidad de articular capacidades científicas, tecnológicas y productivas entre América del Sur y Europa.
En ese marco, el CONICET firmó un convenio de cooperación con la Fundação Araucária para promover intercambios académicos y científicos entre Argentina y Brasil, fortalecer redes de investigación y ampliar la articulación entre los sistemas de ciencia, tecnología e innovación de ambos países.
La participación argentina estuvo encabezada por Walter Sione, integrante del Directorio del CONICET, junto a Adrián Di Giacomo y Augusto Bellomio, directores de los Centros Científicos Tecnológicos CONICET Nordeste y NOA Sur.

La reunión puso en el centro una discusión clave para la región: cómo convertir el conocimiento científico en una herramienta de integración, desarrollo productivo e innovación tecnológica.
Durante las jornadas se destacó la importancia de coordinar agendas de investigación, marcos regulatorios, intercambio de datos y mecanismos de cooperación orientados por misiones estratégicas. Los principales ejes de trabajo estuvieron vinculados con salud, ambiente, transición energética, transformación digital, bioeconomía, producción agroalimentaria, infraestructura e innovación tecnológica.
El eje del Trópico de Capricornio fue presentado como una plataforma territorial de integración regional. Esta zona atraviesa áreas estratégicas de América del Sur y conecta territorios con recursos naturales, capacidades científicas, potencial agroindustrial, infraestructura logística y desafíos ambientales comunes.
En ese sentido, el encuentro buscó impulsar una agenda científica capaz de mirar a la región no solo como proveedora de materias primas, sino como un espacio con capacidad para producir conocimiento, tecnología, innovación aplicada y soluciones propias para el desarrollo sostenible.
Uno de los puntos centrales de la reunión fue la firma del convenio entre el CONICET y la Fundação Araucária para la ejecución del programa Ganhando o Mundo da Ciência.
La iniciativa está orientada al intercambio de becarios posdoctorales e investigadores, con actividades académicas, pasantías científicas, docencia, investigación colaborativa y acciones de vinculación con el sector productivo.
El programa contempla áreas estratégicas para el desarrollo regional, entre ellas:
bioeconomía; transición energética; turismo; salud; agroindustria; minería sostenible; ambiente; transformación digital; innovación tecnológica aplicada al desarrollo territorial.
La cooperación entre ambas instituciones no empieza ahora. Según informó el CONICET, durante 2025 ya se habían realizado actividades conjuntas con la Fundação Araucária e investigadores del Estado de Paraná, entre ellas el workshop “El Trópico de Capricornio como Corredor Bioceánico del Conocimiento”, organizado por el CCT Salta-Jujuy.
En ese encuentro participaron investigadores de los tres CCT del Norte Grande junto con representantes brasileños y organismos científicos del Estado de Paraná. Allí se definieron áreas de interés común con potencial impacto regional, con el objetivo de consolidar redes de colaboración científica, tecnológica y de innovación.

El trabajo conjunto de los CCT CONICET Nordeste, Salta-Jujuy y NOA Sur aparece como un punto relevante de la estrategia. Estas regiones forman parte de territorios vinculados al eje del Trópico de Capricornio y cuentan con capacidades científicas y tecnológicas en áreas sensibles para el futuro regional.
Energías renovables, agroindustria, minería sostenible, ambiente, biotecnología, salud, turismo y transformación digital son algunos de los campos en los que el Norte Grande puede ocupar un lugar más activo dentro de una agenda sudamericana de cooperación científica.
La iniciativa también busca reforzar una mirada federal del sistema científico argentino, conectando capacidades locales con redes internacionales de investigación, innovación y transferencia tecnológica.
El acuerdo se inscribe en un contexto internacional en el que la ciencia y la tecnología dejaron de ser áreas periféricas para convertirse en variables centrales del desarrollo económico, la soberanía productiva y la inserción internacional.
La transición energética, la digitalización, la Inteligencia Artificial, la bioeconomía y la seguridad alimentaria son hoy campos de disputa global. En ese escenario, la cooperación regional puede funcionar como una herramienta para que los países sudamericanos ganen escala, compartan capacidades y eviten quedar reducidos al rol de exportadores de recursos sin valor agregado.
La alianza entre el CONICET y la Fundação Araucária apunta justamente a ese objetivo: fortalecer redes científicas, promover movilidad académica, conectar investigación con producción y construir una agenda común de innovación regional.

El presidente de la Fundação Araucária, Ramiro Wahrhaftig, sostuvo que la alianza con el CONICET representa un paso importante para la internacionalización de la ciencia del Estado de Paraná y para el fortalecimiento de la cooperación científica entre Brasil y Argentina.
Desde el CONICET, Walter Sione destacó que la construcción de una agenda común de Ciencia, Tecnología e Innovación entre los países del Mercosur resulta fundamental para generar respuestas conjuntas ante desafíos estratégicos vinculados con el desarrollo productivo, la transición energética, el ambiente y la transformación digital.
La reunión en Curitiba dejó planteado un horizonte concreto: consolidar una red sudamericana de cooperación científica que conecte organismos públicos, universidades, agencias de innovación y sectores productivos estratégicos.
En un momento en el que el conocimiento define cada vez más la competitividad de los países, la integración científica entre Argentina y Brasil aparece como una herramienta clave para ampliar capacidades, formar investigadores, impulsar proyectos conjuntos y fortalecer una agenda regional de desarrollo sostenible.