NUEVAS TECNOLOGÍAS

Publicado 03/08/2026

Uber acelera su desembarco en los robotaxis y amplía su poder global con la compra de PedidosYa

La compañía construyó una red de alrededor de 30 socios vinculados con la conducción autónoma y proyecta desplegar hasta 50.000 vehículos junto con Rivian. 
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La compañía construyó una red de alrededor de 30 socios vinculados con la conducción autónoma y proyecta desplegar hasta 50.000 vehículos junto con Rivian. 

Uber avanza hacia una transformación decisiva: dejar de ser solamente la plataforma que conecta pasajeros con conductores para convertirse en la infraestructura global desde la cual podrían operar los robotaxis desarrollados por las principales automotrices y empresas de inteligencia artificial.

Durante los últimos dos años, la compañía estableció acuerdos, alianzas e inversiones con alrededor de 30 empresas vinculadas con los vehículos autónomos, según un relevamiento publicado por TechCrunch. La lista incluye nombres como Waymo, Rivian, Wayve, WeRide, Baidu, Nuro, Volkswagen, Stellantis, Pony.ai, Avride, Zoox y Waabi, además de operadores encargados de administrar, limpiar, cargar y mantener las flotas.

La estrategia representa un cambio respecto de la etapa en la cual Uber intentó desarrollar internamente su propia tecnología de conducción autónoma. Tras vender en 2020 esa división, conocida como Uber ATG, la empresa adoptó un modelo diferente: asociarse con múltiples fabricantes y desarrolladores para convertirse en la plataforma comercial común del sector.

De este modo, Uber no necesita que una única empresa gane la carrera tecnológica. Si diferentes sistemas autónomos se imponen en Estados Unidos, Europa, China o Medio Oriente, la compañía pretende que todos puedan encontrar pasajeros, gestionar recorridos y operar sus flotas desde su red.

 

 

Hasta 50.000 robotaxis con Rivian

La mayor apuesta conocida hasta el momento es la asociación con Rivian. Uber comprometió una inversión de hasta USD 1.250 millones, sujeta al cumplimiento de objetivos tecnológicos, para acelerar el desarrollo de vehículos autónomos basados en el SUV eléctrico Rivian R2.

El acuerdo contempla una primera etapa de 10.000 robotaxis completamente autónomos, cuyo despliegue comercial comenzaría en San Francisco y Miami durante 2028. Posteriormente, ambas compañías podrán negociar la incorporación de otros 40.000 vehículos, con el objetivo potencial de alcanzar hasta 50.000 unidades y 25 ciudades de Estados Unidos, Canadá y Europa hacia 2031. Los vehículos operarán exclusivamente dentro de la plataforma de Uber.

La apuesta todavía enfrenta importantes desafíos. Rivian apunta a conseguir autonomía de nivel 4 en 2028, lo que permitiría que el vehículo conduzca sin intervención humana dentro de zonas y condiciones previamente determinadas. Hasta entonces, las pruebas deberán mantener sistemas de supervisión y, en muchos casos, conductores de seguridad.

Uber quiere ser el sistema operativo de la movilidad autónoma

El proyecto no se limita a incorporar automóviles sin conductor dentro de la aplicación. La empresa presentó Uber Autonomous Solutions, un conjunto de servicios destinado a facilitar la comercialización de vehículos autónomos.

La plataforma ofrece a sus socios datos para entrenar modelos de inteligencia artificial, mapas enriquecidos, herramientas regulatorias, financiamiento de flotas, administración de depósitos, seguros especializados, atención al pasajero y sistemas para decidir dónde debe ubicarse cada vehículo según la demanda.

Uber asegura que sus unidades de recolección obtuvieron millones de kilómetros de información multisensorial en decenas de ciudades de Estados Unidos y Europa. Ese conocimiento se complementa con los datos derivados de decenas de miles de millones de viajes realizados dentro de la plataforma. 

El activo estratégico de Uber, por lo tanto, no es solamente la tecnología de conducción. Es su capacidad para aportar demanda, medios de pago, mapas, soporte, relaciones con los reguladores y experiencia en la administración cotidiana de viajes. La compañía busca ocupar en los robotaxis el mismo lugar que ya posee en el transporte con conductores: controlar la relación con el usuario.

 

 

Waymo demuestra tanto el potencial como los riesgos

La alianza con Waymo permitió incorporar vehículos autónomos a Uber en Phoenix, Austin y Atlanta. Sin embargo, el vínculo también expone los riesgos de depender de compañías que pueden desarrollar sus propias aplicaciones y competir directamente por los pasajeros.

Waymo dejó de operar con Uber en Phoenix y, según TechCrunch, busca abandonar anticipadamente un contrato que se extiende hasta mayo de 2028. En Austin y Atlanta, en cambio, sus robotaxis continúan disponibles exclusivamente mediante la aplicación de Uber.

La expansión también dependerá de las autorizaciones públicas. Los incidentes protagonizados por vehículos autónomos durante emergencias, cortes de calles y obras viales reactivaron en Estados Unidos la discusión sobre normas federales, comunicaciones con los servicios de emergencia y responsabilidad frente a accidentes. El crecimiento tecnológico será más rápido que el despliegue comercial si los gobiernos no construyen un marco regulatorio estable.

De los robotaxis a los robots de reparto

La misma infraestructura se extiende al delivery. Uber Eats ya utiliza robots desarrollados por compañías como Serve Robotics, Avride y Starship Technologies para realizar entregas en ciudades de Estados Unidos y Europa.

Esto permite entender por qué la conducción autónoma y el reparto forman parte de una misma estrategia. Un robotaxi, un vehículo de delivery y un robot de vereda requieren mapas, sistemas de asignación, predicción de demanda, atención al usuario, infraestructura de carga y relaciones con autoridades locales.

Uber busca administrar todos esos componentes desde una única red, aun cuando el vehículo o el software autónomo pertenezcan a otra empresa.

La compra de PedidosYa completa la expansión

La ofensiva tecnológica coincide con la mayor adquisición de la historia de Uber. La empresa presentó una oferta para comprar Delivery Hero, propietaria de PedidosYa, por un valor patrimonial de USD 14.800 millones. Como Uber ya había adquirido acciones de la compañía alemana, el valor ajustado de la operación será de aproximadamente USD 13.700 millones.

 

 

La transacción permitirá incorporar negocios de Delivery Hero en 50 mercados, que durante 2025 generaron reservas brutas por USD 42.000 millones. El grupo combinado tendrá presencia en 99 mercados y habría alcanzado reservas brutas conjuntas por USD 236.000 millones durante 2025. La operación todavía está sujeta a la aceptación de los accionistas y a las autorizaciones regulatorias.

Dentro del paquete aparece PedidosYa, que pasará al ecosistema de Uber en Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Perú y otros ocho países latinoamericanos. Las operaciones de PedidosYa en Chile y Ecuador serán transferidas a SSW Partners para reducir superposiciones y facilitar la aprobación de la compra.

Para Argentina, la operación supone que Uber tendrá simultáneamente una posición relevante en movilidad urbana y en reparto de alimentos y productos. En el corto plazo no se anunciaron cambios para usuarios, comercios o repartidores y PedidosYa continuará funcionando con su propia marca mientras avance el proceso regulatorio.

Los acuerdos de robotaxis y la compra de Delivery Hero parecen operaciones diferentes, pero responden a una misma lógica: aumentar la escala, concentrar la demanda y extender la plataforma a cada vez más actividades cotidianas.

Los robotaxis podrían reducir en el futuro uno de los principales costos del transporte: el conductor. PedidosYa amplía la frecuencia de uso de la aplicación y agrega millones de consumidores, comercios y repartidores. Los servicios de movilidad, entrega, suscripción y autonomía alimentan así una misma infraestructura tecnológica.

Uber no intenta necesariamente fabricar todos los vehículos ni desarrollar todos los sistemas de inteligencia artificial. Su objetivo es más amplio: convertirse en la red desde la cual se coordinan los viajes y las entregas, independientemente de que el recorrido sea realizado por una persona, un automóvil autónomo o un robot.