Las tierras raras se han convertido en uno de los recursos más estratégicos del siglo XXI. Aunque su nombre pueda sugerir lo contrario, no siempre son escasas, pero sí es difícil encontrarlas en concentraciones que hagan viable su explotación. Su importancia radica en que son indispensables para fabricar tecnologías clave como motores eléctricos, turbinas eólicas, baterías, electrónica avanzada y sistemas de defensa.
Con ese objetivo, un equipo del CONICET, encabezado por el investigador Ernesto Schwarz, director del Centro de Investigaciones Geológicas (CIG, CONICET-UNLP), desarrolla un proyecto para identificar posibles depósitos de estos minerales en la provincia de Buenos Aires mediante el estudio de paleocostas, antiguas líneas de costa formadas entre hace 8.000 y 100.000 años y hoy enterradas bajo la superficie.

Las tierras raras forman parte del grupo de los llamados minerales críticos, junto con el litio, el cobre, el níquel y el cobalto. La Agencia Internacional de Energía estima que su demanda crecerá de manera sostenida durante las próximas décadas debido a la electrificación de la economía y la expansión de las energías renovables.
Uno de los elementos más importantes es el neodimio, utilizado para fabricar imanes permanentes de alta potencia presentes en motores eléctricos y aerogeneradores de última generación.
“El desafío consiste en encontrar concentraciones suficientemente altas que permitan una extracción económicamente viable y ambientalmente sostenible”, explica Schwarz.
El proyecto parte de una característica geológica particular: los minerales portadores de tierras raras suelen ser mucho más pesados que minerales comunes como el cuarzo. Esa diferencia hace que, con el paso del tiempo, las corrientes los concentren en determinados ambientes sedimentarios.
Si bien las playas actuales pueden contener estos minerales, intervenirlas implicaría un fuerte impacto ambiental. Por eso, los investigadores decidieron enfocar la búsqueda en paleocostas, donde antiguamente existieron playas y cuya explotación potencial tendría un impacto significativamente menor sobre los ecosistemas costeros actuales.
Además, estos minerales suelen concentrarse en las llamadas arenas negras, cuya presencia funciona como un primer indicador geológico para orientar los estudios.

La iniciativa, financiada por el Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (FITBA), tiene como objetivo elaborar mapas interactivos que indiquen las zonas con mayor potencial de concentración de tierras raras.
La información servirá como base para futuras campañas de prospección y también para que organismos públicos puedan desarrollar normas y criterios ambientales antes de que eventualmente se avance hacia proyectos de exploración o explotación.
Según Schwarz, Argentina posee una posición destacada en la producción mundial de litio, pero todavía cuenta con muy poca información sobre la distribución de tierras raras en su territorio, un conocimiento que considera estratégico tanto para el desarrollo tecnológico como para la planificación de políticas de soberanía sobre recursos minerales.

Las primeras campañas se realizan en el partido de Carmen de Patagones, donde existen registros de antiguas playas con arenas negras. El proyecto cuenta con el apoyo del municipio, que facilitó el vínculo con propietarios rurales para realizar excavaciones y obtener muestras.
Actualmente, los sedimentos recolectados son analizados mediante estudios químicos, geoquímicos y mineralógicos en laboratorios del CONICET y otras instituciones científicas para determinar la concentración de minerales pesados y evaluar su potencial.
Los investigadores esperan que la metodología desarrollada pueda extenderse posteriormente a otras regiones del país. Solo la costa bonaerense posee unos 800 kilómetros de extensión, desde San Clemente del Tuyú hasta la desembocadura del Río Negro, ofreciendo un amplio territorio para futuras investigaciones.
Fuente: CONICET.