NUEVAS TECNOLOGÍAS

Publicado 11/03/2026

Científicos del CONICET proponen una nueva forma de medir la materia oscura, uno de los mayores misterios del universo

La materia oscura es uno de los enigmas más profundos de la cosmología moderna. Se sabe que está presente en todo el universo y que constituye una gran parte de su masa, pero no puede observarse directamente ni interactúa con la luz, por lo que su existencia solo puede inferirse a través de efectos gravitacionales sobre galaxias y otras estructuras cósmicas. 
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La materia oscura es uno de los enigmas más profundos de la cosmología moderna. Se sabe que está presente en todo el universo y que constituye una gran parte de su masa, pero no puede observarse directamente ni interactúa con la luz, por lo que su existencia solo puede inferirse a través de efectos gravitacionales sobre galaxias y otras estructuras cósmicas. 

En ese contexto, un equipo de científicos del CONICET presentó una nueva estrategia para detectar indirectamente este fenómeno, utilizando señales que hasta ahora eran consideradas simples “fallas” en detectores de ondas gravitacionales. El trabajo abre una posible vía experimental para estudiar uno de los componentes más esquivos del universo. 

 

 

Una hipótesis que cambia la interpretación de los detectores

El estudio fue liderado por el físico Ezequiel Álvarez, investigador del CONICET especializado en física de altas energías y Machine Learning, junto al doctorando Federico Ravanedo y colegas de universidades de Estados Unidos. La investigación fue publicada en la revista científica Physical Review D. 

Los científicos analizaron los llamados “glitches” o fallas registradas en el detector LIGO, uno de los instrumentos más sofisticados del mundo para medir ondas gravitacionales. Este observatorio, basado en interferometría láser, detecta diminutas perturbaciones en el espacio-tiempo generadas por eventos extremos del cosmos, como la colisión de agujeros negros o estrellas de neutrones. 

La hipótesis del equipo argentino propone que algunas de esas supuestas fallas podrían no ser errores del sistema, sino el resultado del paso de partículas o estructuras de materia oscura cerca del detector, que provocarían señales detectables. 

 

Qué encontraron los investigadores

El análisis se centró en cerca de un centenar de anomalías registradas por LIGO. Tras estudiar cada una de ellas, los investigadores concluyeron que alrededor de nueve señales no podían descartarse como posibles interacciones con materia oscura. 

Aunque esto no constituye una detección directa, el resultado permite establecer nuevos límites y parámetros sobre la presencia de materia oscura en las cercanías de la Tierra. Ese tipo de mediciones es fundamental para acotar modelos teóricos y mejorar futuras búsquedas experimentales. 

Álvarez explicó que lograr detectar este fenómeno de forma directa sería un avance histórico: identificar una señal clara cuando la materia oscura atraviesa un detector podría transformar la forma en que se estudia la estructura del universo. 

 

 

Por qué importa este avance

La materia oscura sigue siendo una incógnita central en la física moderna. Se estima que representa aproximadamente el 85 % de la masa del universo, pero su naturaleza todavía no está confirmada por experimentos directos. 

En ese escenario, reutilizar señales consideradas ruido experimental como posibles indicadores físicos reales podría abrir una nueva línea de investigación. Detectores como LIGO registran miles de anomalías, por lo que analizar esos datos desde esta perspectiva podría mejorar significativamente las probabilidades de encontrar evidencia de materia oscura. 

El equipo argentino ya trabaja en un segundo estudio para ampliar el análisis a cientos de miles de señales registradas por los detectores, lo que podría afinar los límites actuales y acercar a la comunidad científica a una medición más precisa.