INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Publicado 23/06/2026

Nvidia dice que los centros de datos pueden enfriarse con “agua caliente”

La compañía asegura que sus nuevos sistemas de infraestructura para Inteligencia Artificial pueden funcionar con refrigeración líquida a 45 °C, una temperatura superior a la de un jacuzzi. El objetivo: reducir el uso de chillers, bajar el consumo de agua y mejorar la eficiencia energética de las futuras “fábricas de IA”.
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La compañía asegura que sus nuevos sistemas de infraestructura para Inteligencia Artificial pueden funcionar con refrigeración líquida a 45 °C, una temperatura superior a la de un jacuzzi. El objetivo: reducir el uso de chillers, bajar el consumo de agua y mejorar la eficiencia energética de las futuras “fábricas de IA”.

Nvidia volvió a mover el centro de gravedad de la infraestructura tecnológica. Esta vez no lo hizo con un nuevo chip, sino con una promesa que apunta al cuello de botella físico de la Inteligencia Artificial: cómo enfriar data center cada vez más potentes sin multiplicar el consumo de energía y agua.

La compañía publicó que sus nuevos servidores de IA pueden funcionar con líquido de refrigeración a 45 grados Celsius, equivalente a 113 grados Fahrenheit. La comparación elegida por Nvidia es deliberadamente gráfica: es más caliente que el agua de un jacuzzi, pero justamente esa temperatura, según la empresa, es la clave de la eficiencia.

En los data center tradicionales, el calor de los servidores se combate con aire frío, chillers, torres de enfriamiento y sistemas mecánicos de alta demanda energética. La nueva arquitectura de Nvidia busca invertir esa lógica: capturar el calor directamente en el chip mediante refrigeración líquida, transportar ese calor por circuitos cerrados y disiparlo con menor dependencia de equipos mecánicos de enfriamiento.

"El diseño de referencia NVIDIA DSX para centros de IA no consume agua; hemos eliminado una enorme cantidad de energía y prácticamente todo el consumo de agua", afirmó Ali Heydari, director de refrigeración e infraestructura de centros de datos en NVIDIA. "Con los diseños basados ​​en enfriadores secos, se trata de un sistema de circuito cerrado sin refrigeración por evaporación, salvo quizás en un 1 % del año, cuando podríamos necesitar enfriadores en algunos climas".

 

Imagen Blog Nvidia

 

En la carrera global por construir infraestructura de IA, el límite ya no está solo en conseguir GPUs. También está en conseguir energía, agua, terrenos, permisos, conexión a red, sistemas de refrigeración y diseños capaces de sostener cargas computacionales de escala industrial.

Nvidia sostiene que sus nuevos sistemas pueden operar con líquido de refrigeración a 45 °C, una temperatura mucho más alta que la usada en muchas arquitecturas convencionales. Eso permite que, en determinados climas, los data center puedan usar sistemas de enfriamiento seco y reducir o incluso eliminar la necesidad de chillers durante gran parte del año.

El concepto técnico es simple pero estratégico: cuanto más alta puede ser la temperatura del líquido que circula por el sistema, más fácil es expulsar el calor al ambiente exterior sin recurrir a refrigeración mecánica intensiva.

En lugar de enfriar aire para que ese aire enfríe servidores, el sistema lleva el líquido directamente al punto donde se genera el calor: los chips, los componentes de red y los módulos de cómputo. Para la industria, esto significa una transición desde el data center climatizado como sala fría hacia una arquitectura térmica más cercana a una planta industrial optimizada.

Rubin, DSX y la fábrica de IA

El anuncio se vincula con la próxima generación de infraestructura de Nvidia: Rubin y la plataforma Nvidia DSX, pensada como una referencia para diseñar, simular y operar “AI factories”, o fábricas de iInteligencia Artificial. La compañía viene usando ese concepto para describir una nueva categoría de instalación: no un data center genérico, sino una infraestructura especializada en producir tokens, entrenar modelos, ejecutar inferencia masiva y sostener cargas de IA generativa, agentes, video, simulación y razonamiento.

Según Nvidia, la generación Rubin será la primera en alcanzar 100% de refrigeración líquida: chips, componentes de red y sistemas internos, sin ventiladores dentro de la arquitectura principal. Ese punto es relevante porque marca una diferencia con modelos híbridos, donde parte del sistema se refrigera por líquido y parte sigue dependiendo de aire.

En paralelo, Nvidia DSX funciona como un manual de arquitectura para el ecosistema: integra cómputo, redes, energía, refrigeración, software de operación, gemelos digitales y coordinación con la red eléctrica. La apuesta es que la IA no se escale solo con mejores GPUs, sino con diseños completos de infraestructura.

Debido a que la plataforma NVIDIA Rubin integra una infraestructura 100% refrigerada por líquido, todos los proveedores de servicios en la nube y operadores de centros de datos que desarrollan soluciones para ella están realizando la transición. 

 

Imagen blog Nvidia

 

La promesa: menos agua, menos energía, más cómputo

La tesis de Nvidia es que la refrigeración líquida a alta temperatura puede reducir drásticamente el consumo de agua vinculado al enfriamiento. En su comunicación oficial, la compañía plantea que, en climas favorables, los sistemas de enfriamiento seco y circuito cerrado pueden llevar el uso de agua de refrigeración cerca de cero.

Esto no significa que la IA deje de tener impacto ambiental. Significa algo más específico: que una parte crítica del problema —el agua utilizada dentro del data center para enfriar servidores— podría reducirse si estas arquitecturas se adoptan a escala.

La diferencia es importante. Aunque el circuito cerrado puede reducir el consumo directo de agua, la infraestructura de IA sigue demandando enormes cantidades de electricidad. Y esa electricidad, según la matriz energética de cada región, también puede implicar uso indirecto de agua y emisiones.

Por eso la innovación de Nvidia debe leerse en dos planos. En el plano técnico, mejora la eficiencia térmica. En el plano económico, permite instalar más cómputo por metro cuadrado y por megawatt. En el plano político y regulatorio, ofrece un argumento para enfrentar la creciente resistencia local a nuevos data centers por consumo de agua y presión sobre las redes eléctricas.

 

Jensen Huang

 

Por qué esto importa para la industria

El crecimiento de la IA está llevando a los data centers a densidades que antes eran excepcionales. Los racks de cómputo para IA concentran mucha más potencia que los servidores tradicionales. Esa concentración genera calor y exige soluciones de refrigeración más sofisticadas.

La refrigeración por aire empieza a mostrar límites frente a sistemas de decenas o cientos de kilowatts por rack. En ese contexto, la refrigeración líquida deja de ser una opción de nicho y pasa a ser una condición de diseño para la nueva generación de infraestructura.

Nvidia no está sola en este movimiento. Microsoft, Amazon, Google, Oracle y otros operadores de nube vienen rediseñando sus data centers para reducir consumo de agua, mejorar eficiencia energética y sostener cargas de IA. Pero Nvidia tiene una posición diferencial: al controlar buena parte del hardware que impulsa el boom de la inteligencia artificial, también puede condicionar cómo se diseñan los data centers que usan esos chips.

La compañía no vende solamente GPUs. Está empujando un modelo completo de infraestructura: chips, redes, racks, software de gestión, refrigeración, simulación y arquitectura energética.

 

El límite de la promesa

La afirmación de que el problema del agua está “en gran parte resuelto” debe tomarse con prudencia. La tecnología puede reducir el consumo directo de agua en nuevas instalaciones diseñadas desde cero, pero no cambia automáticamente el funcionamiento de los data center existentes.

Además, una mejora de eficiencia puede producir un efecto paradójico: si cada unidad de cómputo consume menos agua o energía, la industria puede construir más capacidad total. Es decir, bajar el impacto por unidad no garantiza que baje el impacto agregado.

La refrigeración con líquido caliente parece contraintuitiva, pero expresa una lógica central de la nueva economía tecnológica: para que la IA siga escalando, la infraestructura debe volverse más eficiente, más densa y más integrada.

Nvidia está intentando fijar el estándar de esa etapa. Si la generación Rubin y la plataforma DSX logran instalarse como referencia, el futuro de los data center podría parecerse menos a una sala fría llena de servidores y más a una fábrica automatizada donde cómputo, energía y refrigeración se diseñan como un único sistema.