Meta, la empresa propietaria de Instagram y Facebook, alcanzó uno de los mayores acuerdos judiciales de la historia de la industria tecnológica estadounidense para resolver las demandas que cuestionaban el impacto de sus plataformas sobre niños y adolescentes.
El acuerdo principal contempla pagos de hasta US$16.680 millones durante los próximos diez años, aunque el conjunto de acuerdos anunciados eleva la cifra potencial a aproximadamente US$18.000 millones.
Las demandas sostenían que Meta había diseñado deliberadamente características de Instagram y Facebook destinadas a aumentar el tiempo de permanencia y generar comportamientos compulsivos entre los usuarios más jóvenes. También acusaban a la compañía de minimizar públicamente los riesgos y de recopilar de manera indebida información de menores de 13 años.
Meta aceptó el acuerdo sin admitir haber cometido irregularidades. Sin embargo, deberá introducir cambios importantes en el funcionamiento de sus plataformas para los usuarios menores de edad.

Uno de los cambios más relevantes será la implementación de un límite combinado de dos horas diarias para Instagram y Facebook entre los menores de 18 años en Estados Unidos.
Además, las plataformas deberán incorporar pausas obligatorias destinadas a interrumpir el desplazamiento continuo por los contenidos. Los menores recibirán interrupciones después de determinados períodos de utilización, entre ellos a los 15, 60 y 90 minutos de uso.
También se establecerán restricciones nocturnas, con bloqueo de acceso entre la medianoche y las 6 de la mañana, junto con limitaciones sobre las notificaciones durante el horario escolar.
El acuerdo incluye además mayores controles de edad y protecciones frente a contenidos considerados inapropiados. Entre las modificaciones previstas aparecen restricciones sobre determinadas funciones, como la exhibición pública de los “Me gusta” para menores, y mayores controles parentales.

El conflicto judicial se remonta a 2023, cuando una coalición bipartidista de fiscales generales estadounidenses inició acciones contra Meta.
El argumento central era que algunas características de Instagram y Facebook habían sido desarrolladas para maximizar la interacción y mantener a los menores conectados durante períodos prolongados, pese a que la empresa conocía los posibles efectos sobre su bienestar.
La ofensiva judicial se convirtió en uno de los mayores cuestionamientos legales al modelo de funcionamiento de las redes sociales en Estados Unidos.
El acuerdo anunciado ahora alcanza a 47 estados, además del Distrito de Columbia y territorios estadounidenses, y todavía está sujeto a la aprobación judicial definitiva.

El acuerdo podría tener consecuencias que excedan a Meta.
Parte de los pagos adicionales previstos están vinculados a que otras grandes plataformas adopten medidas similares. Meta reclamó específicamente que TikTok y YouTube implementen límites diarios, restricciones nocturnas y mecanismos más estrictos para verificar la edad de sus usuarios.
De acuerdo con la compañía, alrededor de US$12.700 millones del paquete financiero están previstos para distribuirse entre los estados participantes durante diez años. Otros US$5.300 millones están condicionados, entre otros requisitos, a que TikTok y YouTube implementen determinadas restricciones y realicen aportes equivalentes.
El caso introduce así una discusión que podría modificar el funcionamiento de toda la industria: hasta qué punto las empresas tecnológicas pueden diseñar productos destinados a maximizar el tiempo de uso cuando sus usuarios son menores de edad.
La resolución no establece por sí sola un precedente judicial sobre la responsabilidad de las plataformas, porque se trata de un acuerdo y Meta no reconoce haber actuado ilegalmente. Pero sí representa una de las intervenciones más importantes hasta ahora sobre la arquitectura de las redes sociales utilizadas por adolescentes.
La discusión ya no pasa solamente por qué contenidos pueden ver los menores. También comienza a concentrarse en cómo están diseñados los algoritmos, las notificaciones, el scroll infinito y otros mecanismos destinados a conseguir que los usuarios permanezcan conectados durante más tiempo.