El Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) publicó el 15 de octubre sus pautas finales para la adopción responsable de inteligencia artificial en instituciones financieras. El documento reúne doce prácticas que abarcan desde las decisiones del directorio hasta la calidad de los datos, las evaluaciones de desempeño y la continuidad de los servicios.
Se trata de un marco de recomendaciones. El informe aclara que no constituye un estándar internacional vinculante y que su aplicación debe adaptarse al contexto y al riesgo de cada institución, respetando las obligaciones legales locales.
Uno de sus focos son los agentes de IA: sistemas capaces de ejecutar tareas mediante herramientas digitales. Para controlarlos, el FSB propone definir cuándo deben solicitar aprobación humana, por ejemplo antes de autorizar operaciones por encima de cierto valor o realizar acciones que puedan causar daños irreversibles. También contempla restricciones de acceso y mecanismos probados para pausar al agente o retirarle permisos.
La supervisión alcanza, además, a la relación con terceros. Las instituciones deben considerar los riesgos de depender de proveedores de IA, incluyendo su desempeño, transparencia, calidad de datos, concentración y continuidad operativa. En términos prácticos, el desafío consiste en decidir cuánta autonomía resulta aceptable para cada tarea. Una herramienta que prepara un borrador para revisión y otra que puede ejecutar una operación financiera requieren controles diferentes. Para un banco, ampliar los permisos de un sistema también amplía las consecuencias posibles de un error.
El componente internacional aparece en la dependencia compartida de tecnología. Si muchas entidades utilizan un mismo proveedor, una interrupción o falla puede afectar a varias al mismo tiempo. Desde esa perspectiva, evaluar la IA como una compra informática aislada resulta insuficiente: también importa su lugar dentro de la continuidad del negocio.
Para Argentina, las pautas ofrecen una referencia para bancos, fintech y proveedores de pagos que evalúen incorporar agentes. Un ejercicio útil sería identificar qué sistemas pueden acceder a datos o ejecutar acciones, quién responde por ellos y cómo se recupera el servicio si deben ser desconectados.