Magnar eligió a la Argentina como uno de sus mercados prioritarios. La empresa, fundada en Chile en 2025, desarrolló una plataforma de inteligencia artificial especializada en derecho que permite buscar, analizar y sintetizar normativa y jurisprudencia, revisar documentos y elaborar primeros borradores.
La legaltech ya es utilizada por más de 25.000 abogados en Latinoamérica y opera en Chile, Perú, Ecuador, Costa Rica, Colombia y Uruguay. Su desembarco argentino está respaldado por US$800.000 obtenidos en rondas de inversión, en las que participaron BuenaOnda, Platanus Ventures y Punto Cero Ventures.
En una entrevista con Inteligencia Argentina, Andrés Arellano, CEO y cofundador de Magnar, explicó que la escala del mercado jurídico argentino y la fragmentación de su sistema normativo representan simultáneamente una oportunidad y uno de los principales desafíos para la plataforma.
—¿Por qué eligieron Argentina como mercado prioritario y qué características del sistema jurídico local representan el mayor desafío para Magnar?
—Argentina combina escala y una complejidad jurídica inusual: conviven normas nacionales y provinciales, jurisprudencia de múltiples jurisdicciones y resoluciones administrativas. Esa fragmentación hace más lenta y costosa la investigación. Esta inteligencia artificial especializada en fuentes locales puede aportar gran valor en este el mercado argentino. El principal desafío radica en la necesidad de navegar este ecosistema normativo, donde la precisión técnica es absolutamente innegocable para los profesionales, por eso nuestra plataforma aporta la trazabilidad y la actualización constante necesarias para operar con absoluta tranquilidad.

El objetivo de sumar más de 5.000 abogados
Magnar desembarca en el país con la intención de incorporar a más de 5.000 profesionales durante los próximos meses. La estrategia combinará la ampliación de las fuentes jurídicas argentinas disponibles, un modelo de prueba gratuita y la construcción de confianza entre abogados y estudios.
—La empresa busca incorporar más de 5.000 abogados argentinos en los próximos meses. ¿Cuál será la estrategia para alcanzar ese objetivo y qué inversión contempla el desembarco?
—Nuestro desembarco en el país está respaldado por los US$800.000 recaudados en nuestras rondas de inversión con socios clave. Para sumar a más de 5.000 profesionales, lo primero es avanzar hasta tener todas las fuentes de jurisprudencia y normativas argentinas al día. En segundo lugar, apostamos a que la utilidad del producto empuje la adopción: cualquier abogado o estudio puede probar Magnar gratis y luego contratar según uso. Lo tercero es ganar la confianza de los abogados que utilizan la herramienta para acelerar esta adopción, como lo hemos hecho en nuestra llegada a otros países, como en Chile, Perú, Ecuador, Costa Rica, Colombia y Uruguay.
Cómo buscan reducir las “alucinaciones”
Uno de los principales interrogantes alrededor de la utilización de inteligencia artificial en el ámbito jurídico es la posibilidad de que los modelos produzcan información incorrecta, inventen antecedentes o atribuyan decisiones a fuentes inexistentes.
La propuesta de Magnar se apoya en la trazabilidad: las respuestas incluyen citas numeradas y acceso a los documentos originales, mientras que un sistema de revisión clasifica las referencias según su grado de validez.
—Magnar promete respuestas basadas en normativa y jurisprudencia locales. ¿Cómo garantizan que la información esté actualizada y cómo evitan las “alucinaciones” que pueden producir los modelos de IA?
—No sustituimos la revisión del abogado: la hacemos más rápida, visible y confiable. Magnar basa sus respuestas en fuentes jurídicas y documentos del usuario. Cada afirmación respaldada incluye citas numeradas y acceso al documento original; además, nuestra revisión de citas las clasifica como correctas, parciales, incorrectas, no vigentes o no verificadas. Así reducimos alucinaciones y hacemos auditable el resultado, manteniendo siempre la supervisión profesional. De este modo, el abogado obtiene un respaldo inmediato que le permite comprobar los datos con total certeza y eliminar cualquier incertidumbre.

Documentos confidenciales y seguridad de los datos
La protección de la información es otro punto crítico. Abogados, empresas y estudios jurídicos trabajan con documentos confidenciales, estrategias procesales, contratos y datos personales que no pueden quedar expuestos ni ser reutilizados sin autorización.
La compañía asegura que los documentos y las consultas de sus clientes no se emplean para entrenar modelos de inteligencia artificial propios o pertenecientes a terceros.
—Los abogados trabajan con información altamente confidencial. ¿Dónde se almacenan los documentos, qué uso hace Magnar de esos datos y qué garantías ofrece frente a filtraciones o accesos indebidos?
—La confidencialidad de la información es un principio de prioridad absoluta en nuestra arquitectura tecnológica y operativa. Operamos bajo estrictos estándares globales de seguridad, contando con certificaciones internacionales como ISO 27001, SOC 2 Tipo 2 y cumplimiento del marco GDPR, además de avanzar hacia la ISO 42001. No usamos documentos ni consultas para entrenar modelos propios o de terceros. Los datos se aíslan por usuario y organización, el cliente conserva su propiedad y aplicamos cifrado, controles de acceso y gestión de incidentes. Esto garantiza la máxima protección técnica y jurídica frente a accesos indebidos, resguardando con rigor absoluto los datos sensibles de los clientes.
Automatizar tareas sin reemplazar abogados
Magnar busca intervenir especialmente en las tareas repetitivas y de mayor consumo de tiempo. Entre ellas aparecen la búsqueda de antecedentes, la lectura de grandes volúmenes de documentación, la extracción de información y la preparación de borradores.
La estrategia jurídica, la evaluación de riesgos y las decisiones finales, en cambio, deben continuar bajo responsabilidad profesional.
—¿Qué tareas jurídicas puede asumir hoy la plataforma y qué decisiones consideran que deben permanecer necesariamente bajo la responsabilidad de un profesional?
—Magnar automatiza búsquedas, lectura repetitiva, extracción de datos, comparaciones, revisión de citas y primeros borradores. Eso potencia lo realmente valioso: criterio jurídico, síntesis, argumentación, evaluación de riesgos, negociación y relación con el cliente. La IA le devuelve tiempo al abogado para ejercer mejor. Mantenemos firme el enfoque de que nuestro objetivo es el reemplazo de tareas, nunca de personas. Por lo que el criterio crítico, la estrategia procesal y la toma de decisiones finales permanecen siempre bajo la estricta responsabilidad del profesional.
De asistente individual a plataforma colaborativa
La ambición de Magnar no termina en ofrecer un asistente individual. La empresa pretende evolucionar hacia una plataforma colaborativa que pueda integrarse en el funcionamiento cotidiano de profesionales independientes, estudios jurídicos y equipos legales corporativos.
Como explicó Inteligencia Argentina en la presentación de su desembarco, la plataforma se conecta con herramientas como Microsoft Word y gestores documentales, y aplica un modelo de contratación basado en el nivel de uso.
—Magnar proyecta alcanzar 50.000 usuarios en 2027. ¿El objetivo es consolidarse como una herramienta para abogados o evolucionar hacia un sistema capaz de transformar también el funcionamiento de estudios jurídicos, empresas y organismos judiciales?
—Nuestra meta de llegar a los 50.000 usuarios en Argentina para el año 2027 representa una visión global de evolución y cambio para todo el ámbito legal. Apuntamos a consolidarnos como un sistema colaborativo capaz de potenciar el funcionamiento cotidiano tanto de profesionales independientes como de estudios jurídicos y equipos legales corporativos. La idea es impulsar un cambio cultural donde la tecnología sea un vehículo confiable para impulsar la productividad de los profesionales.