El presidente de China, Xi Jinping, lanzó una definición que sintetiza la nueva etapa de la competencia tecnológica global: el desarrollo de la inteligencia artificial “no debe ser una actuación solista de un solo país, sino una sinfonía de cooperación internacional”.
La frase fue pronunciada durante la apertura de la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial 2026, celebrada en Shanghái. No se trató únicamente de un llamado diplomático. Xi utilizó el encuentro para presentar a China como impulsora de un sistema internacional destinado a regular, compartir y extender el acceso a la IA, especialmente entre los países en desarrollo.
En su discurso, el líder chino planteó una serie de interrogantes que ya atraviesan a gobiernos y empresas: cómo convivir con máquinas capaces de razonar, cómo garantizar la seguridad cuando los algoritmos participan en la toma de decisiones, cómo enfrentar los dilemas éticos y cómo impedir que la brecha tecnológica deje a buena parte del mundo fuera de esta transformación.
“¿Cómo lograr una inteligencia artificial para todos cuando la brecha sigue ampliándose?”, preguntó Xi. Su propuesta consiste en establecer reglas internacionales, ampliar la cooperación científica y facilitar el acceso de los países menos desarrollados a modelos, infraestructura, capacitación y aplicaciones de inteligencia artificial. El discurso completo fue publicado por el Consejo de Estado de China.

WAICO: China crea una organización para disputar las reglas globales de la IA
Veintinueve países firmaron el acuerdo para crear la World Artificial Intelligence Cooperation Organization (WAICO), una organización intergubernamental que tendrá su sede en Shanghái. Entre sus miembros fundadores aparecen Brasil, Rusia, Cuba, Venezuela, Bielorrusia y Serbia, además de diez países africanos y doce asiáticos.
El objetivo declarado es promover la cooperación, reducir la brecha tecnológica y construir mecanismos internacionales de gobernanza de la inteligencia artificial. Para Xi, su creación representa “un hito en la historia del desarrollo global de la IA”.
Sin embargo, WAICO también tiene una dimensión geopolítica: le permitirá a China impulsar estándares, principios técnicos y modelos regulatorios alternativos a los promovidos por Estados Unidos y sus aliados. La organización podría convertirse, además, en una plataforma para acercar tecnologías, modelos abiertos y capacitación china a los países del llamado Sur Global. Reuters confirmó que el organismo funcionará como una entidad internacional independiente.
La iniciativa busca ocupar un espacio que todavía permanece fragmentado. Actualmente existen principios sobre IA dentro de Naciones Unidas, el G7, el G20, la OCDE, la Unión Europea y diferentes foros regionales, pero no hay una institución internacional con facultades comparables a las que poseen otros organismos en materia de comercio, salud o energía.
Para China, ese vacío representa una oportunidad. WAICO podría funcionar como puerta de entrada para países que necesitan inteligencia artificial, pero no cuentan con centros de datos, chips avanzados, modelos propios ni recursos suficientes para desarrollar sus sistemas. La oferta china combina cooperación política con acceso tecnológico y promueve el uso de modelos de código abierto como alternativa a las plataformas cerradas de las grandes compañías estadounidenses.
La inteligencia artificial detrás del encuentro entre Trump y Xi
El mensaje de Shanghái se conecta directamente con la reunión que Xi Jinping mantuvo con Donald Trump en Beijing en mayo de 2026. El presidente estadounidense llegó acompañado por más de una docena de importantes empresarios, entre ellos Elon Musk, de Tesla, SpaceX y xAI; Jensen Huang, de Nvidia; y Tim Cook, de Apple. También estuvieron representadas compañías como Meta, Cisco, Qualcomm, Micron y Coherent, todas vinculadas de diferentes maneras con la infraestructura tecnológica necesaria para desarrollar inteligencia artificial.
La presencia de esos ejecutivos mostró que la relación entre Estados Unidos y China ya no puede analizarse únicamente desde los aranceles o el comercio tradicional. Detrás de la discusión aparecen los chips, los centros de datos, los minerales críticos, la fabricación de dispositivos, el acceso al mercado chino y el control de las plataformas que sostendrán la economía de la IA.
Paradójicamente, la inteligencia artificial tuvo una presencia limitada en las conversaciones oficiales. De acuerdo con un análisis del Center for Strategic and International Studies, ambos gobiernos abordaron de manera general la posibilidad de colaborar en estándares de seguridad, pero no lograron avances relevantes sobre las cuestiones más conflictivas. Tampoco hubo una negociación sustantiva sobre las restricciones estadounidenses a la exportación de chips avanzados.
La foto de Trump y Xi rodeados por líderes tecnológicos, sin embargo, anticipó el escenario que ahora quedó expuesto en Shanghái. Estados Unidos conserva una posición dominante gracias a Nvidia, OpenAI, Google, Microsoft, Meta, Anthropic y otras compañías. China responde con una estrategia que combina modelos propios, tecnologías abiertas, capacidad industrial y una nueva arquitectura diplomática articulada alrededor de WAICO.