Argentina fue sede de una capacitación regional sobre una tecnología con potencial para ampliar las herramientas de protección de cultivos: la aplicación externa de ARN. El encuentro reunió a estudiantes de Argentina, Brasil, Colombia, Paraguay, Perú y Uruguay en el Instituto de Biotecnología y Biología Molecular —IBBM—, de doble dependencia CONICET–Universidad Nacional de La Plata.
La actividad se desarrolló del 19 al 23 de octubre, dentro del programa del Centro Latinoamericano de Biotecnología —CABBIO—. El instituto publicó su balance el 26 de octubre. La coordinación estuvo a cargo de María Eugenia Zanetti y Flavio Blanco.
El curso abordó aplicaciones de ARN mediante sprays, control de insectos plaga, nanoformulaciones y estrategias vinculadas con la fijación de nitrógeno. También incluyó regulación, evaluación de seguridad y escalado de bioinsumos.
Las prácticas comprendieron síntesis y purificación de ARN, aplicación sobre hojas y raíces y medición del silenciamiento génico. El interés de estas tecnologías reside en su capacidad para intervenir sobre procesos biológicos específicos. En el control de plagas, una estrategia consiste en utilizar ARN de doble cadena para activar un mecanismo llamado interferencia por ARN. Ese mecanismo puede reducir la producción de una proteína que el insecto necesita para sobrevivir.
Para Argentina, la oportunidad consiste en conectar conocimientos de biología molecular con necesidades productivas identificables. La experiencia agrícola puede ayudar a definir qué problemas conviene abordar, mientras los equipos científicos desarrollan y evalúan las herramientas necesarias. Esa articulación podría abrir espacio para nuevos insumos, servicios tecnológicos y procesos de fabricación.
El recorrido exige resolver varias preguntas antes de llegar al mercado: cuánto cuesta producir el ARN, cómo conservar su actividad, qué formulación permite aplicarlo y cómo responde bajo distintas condiciones ambientales. También resulta necesario medir sus efectos sobre organismos distintos del objetivo y establecer condiciones de uso.
La capacitación incorporó precisamente aspectos de evaluación de seguridad, producción y diseño de ensayos a campo. Esa combinación permite orientar la investigación hacia los requisitos de una futura aplicación productiva.
La posibilidad industrial dependerá de sostener ese recorrido con financiamiento, infraestructura y vinculación empresarial. El valor potencial para el país está en desarrollar conocimiento propio y transformarlo en soluciones que respondan a problemas del agro argentino y regional.