La investigación se centró en analizar cómo se comporta la luz solar en condiciones polares extremas, donde la presencia constante de hielo y nieve altera significativamente la forma en que la radiación es absorbida y reflejada. En estos entornos, el llamado “albedo” —la capacidad reflectante de una superficie— alcanza valores muy elevados, lo que modifica los registros tradicionales obtenidos por instrumentos diseñados para otras latitudes.

Por qué medir la luz en la Antártida es clave
La Antártida funciona como un laboratorio natural para el estudio de la radiación ultravioleta y su interacción con la atmósfera. Las mediciones precisas permiten monitorear el estado de la capa de ozono, evaluar el balance energético del planeta y comprender cómo los cambios atmosféricos impactan sobre ecosistemas frágiles.
El equipo científico realizó campañas en territorio antártico utilizando sensores especializados capaces de registrar radiación ultravioleta y visible bajo distintas condiciones meteorológicas. El objetivo fue validar metodologías y ajustar instrumentos para mejorar la exactitud de los datos.

Impacto en modelos climáticos y monitoreo ambiental
Los resultados permitirán optimizar modelos de predicción climática y afinar estimaciones vinculadas al comportamiento de la capa de ozono. En regiones polares, pequeñas variaciones en la radiación pueden tener efectos amplificados tanto en procesos atmosféricos como en organismos vivos.
Una medición más rigurosa también contribuye a evaluar riesgos asociados a la exposición a radiación ultravioleta, especialmente en escenarios de debilitamiento del ozono. Además, aporta información relevante para investigaciones sobre biodiversidad y adaptación de especies a condiciones extremas.

Ciencia argentina en territorio estratégico
La participación activa de investigadores argentinos en estudios antárticos consolida el posicionamiento del país en la producción de conocimiento científico sobre el continente blanco. La generación de datos propios no solo fortalece la capacidad nacional de investigación, sino que también aporta insumos clave a la discusión global sobre cambio climático y monitoreo ambiental.
En un contexto internacional donde la información climática se vuelve cada vez más estratégica, avanzar en mediciones de alta precisión en zonas críticas como la Antártida representa una inversión científica de largo plazo.