Detrás de ese freno aparece, primero, una razón macroeconómica. El mercado global volvió a recalcular la trayectoria de tasas en Estados Unidos y ahora espera una Reserva Federal más cautelosa. Según una encuesta de Reuters publicada esta semana, la mayoría de los economistas ya no ve recortes inminentes y proyecta que la Fed podría esperar hasta fines de 2026, en un contexto de inflación todavía alta y mayores costos energéticos por la guerra en Medio Oriente. Para Bitcoin, eso implica un problema concreto: menos liquidez disponible y menor apetito por activos volátiles.
No es un dato menor. A comienzos de año, Reuters ya había vinculado las caídas de Bitcoin por debajo de los USD 80.000 con temores a una política monetaria más dura y a una reducción de liquidez en el sistema financiero. La lógica es simple: si el dinero sigue siendo caro y el mercado teme un endurecimiento monetario, los activos especulativos suelen perder fuerza antes de consolidar una suba.

La segunda explicación está dentro del propio mercado cripto. Aunque en abril reaparecieron los ingresos hacia los ETF spot de Bitcoin en Estados Unidos, esos flujos todavía muestran una recuperación parcial, no una avalancha definitiva. Los registros compilados por Farside muestran entradas netas positivas en varias ruedas recientes —incluidos USD 663,9 millones el 17 de abril y USD 238,4 millones el 20 de abril—, pero también días mucho más débiles, lo que sugiere una demanda institucional todavía irregular.
Ese dato obliga a evitar una lectura demasiado optimista. Hay compras, sí, pero también hay vendedores tomando ganancias cada vez que Bitcoin se acerca a la zona de resistencia. Distintos reportes de mercado ubican precisamente entre los USD 78.000 y los USD 80.000 el primer techo técnico de corto plazo. Incluso con una mejora reciente del ánimo inversor, el precio todavía no consigue la fuerza suficiente para transformar esa zona en un nuevo piso.
A eso se suma un factor técnico adicional: el mercado de opciones sigue mostrando cautela. CoinDesk advirtió este mes que el posicionamiento en derivados reflejaba una demanda débil y una estructura frágil, con operadores todavía dispuestos a pagar cobertura ante una baja. Otro informe del mismo medio señaló además que el vencimiento de opciones por USD 7.900 millones podía aumentar la volatilidad de corto plazo y empujar al precio hacia niveles de “máximo dolor” para los operadores. En otras palabras, aun cuando hay rebote, el mercado no está del todo convencido.

También pesa el contexto geopolítico. Reuters señaló que la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, junto con la volatilidad en metales preciosos y acciones tecnológicas, deterioró en las últimas semanas el clima para las inversiones cripto. Eso explica por qué varios actores de Wall Street siguen avanzando con nuevos productos vinculados a Bitcoin, pero en un entorno que ellos mismos describen como difícil.
En síntesis, Bitcoin no supera los USD 80.000 por una combinación de factores. La macro sigue jugando en contra, con tasas altas y menor liquidez esperada; los ETF ayudan, pero todavía no construyen una demanda lo suficientemente robusta; y la zona de USD 78.000 a 80.000 concentra ventas, coberturas y tensiones técnicas que frenan el avance. La barrera no parece imposible, pero por ahora sigue siendo una resistencia, no una confirmación de nueva tendencia alcista.